Expresión muy mexicana para mostrar sorpresa, decepción, molestia o resignación cuando algo sale mal o simplemente no te late. Es como un queja medio chill, sin llegar al drama máximo. Se usa un montón entre compas y en la calle, y la neta es bastante versátil para casi cualquier situación incómoda.
Interjección muy mexicana que se usa cuando algo sale mal, te decepciona o simplemente te parece una lata. Puede expresar tristeza, molestia o resignación, como un ay no manches pero más cortito y con más flojera. Es de esas palabras comodín que sueltas cuando la vida te da un pequeño golpe y solo te queda suspirar.
Interjección bien mexicana para soltar cuando algo te saca de onda, te da coraje, te da pena o simplemente te deja con cara de no mames. Puede sonar a resignación, decepción o sorpresa, según el tono y el chisme. No es tanto envidia, es más un ay, qué mala onda o un híjole versión barrio.
Se utiliza para expresar sorpresa, decepción o incredulidad. Es como decir 'vaya' o 'no puede ser'.
Interjección muy mexicana para soltar cuando algo te saca de onda: sorpresa, decepción, frustración o un simple no manches, ¿neta? según el tono. Puede ser suave o medio quejumbrosa, y sirve tanto para una mala noticia como para algo inesperado. En el norte también se oye, aunque suena más chilango.
Interjección bien mexicana para soltar cuando algo sale mal, te da bajón o te agarra en curva. Es como decir qué mala onda, no manches o ni modo, pero con ese toque de resignación y frustración. Se usa mucho en el norte también, y queda perfecta para cuando la vida te trolea sin avisar.
Interjección bien chilanga para soltar cuando algo te saca de onda, te da bajón o te decepciona. Es como decir ¡vaya!, no manches o qué mala onda, según el tono. Sirve para reaccionar a una mala noticia, a un plan que se cayó o a una metida de pata. Suena muy de calle y muy CDMX.
Interjección bien mexicana para soltar cuando algo te saca de onda: sorpresa, decepción, incredulidad o resignación tipo ni modo. Puede sonar suave o medio dramática según el tono. Es como decir no manches pero más cortito, o un ay no en versión barrio. Y sí, sirve para todo, tristemente.
Expresión súper chilanga que sirve para casi todo: sorpresa, decepción, molestia, resignación o incredulidad. Es como un suspiro hecho palabra cuando algo sale mal o alguien se pasa de lanza. Según el tono puede sonar a queja, burla o simple cansancio de la vida. Y la neta, es de las joyas del vocabulario chilango.
Interjección bien chilanga para soltar cuando algo te saca de onda, te decepciona o te da coraje. Sirve para reaccionar a una mala noticia, a un plan que se cae o a una mini tragedia cotidiana como tirar el café. No es insulto, pero sí trae ese saborcito de frustración resignada.
Expresión multiusos muy típica del centro de México que puede mostrar sorpresa, decepción, molestia o resignación, según el tono y la cara que pongas. Es como un suspiro hecho palabra para cuando todo sale mal, te quedas sin plan o la vida se pone medio culera. Y hay que admitir que suena suave hasta cuando estás bien encabronado.
Clásica expresión mexicana para soltar frustración, sorpresa o desilusión cuando algo sale mal o te deja sacado de onda. En Puebla se usa un montón para decir que algo está gacho, que no te late o que simplemente te cayó como balde de agua fría. Es como un queja leve pero con estilo, y la neta suena bien sabroso.