Se dice cuando lo que alguien cuenta es puro cuento: chisme, exageración o promesa inflada que suena bonito pero no se sostiene. Sirve para bajarle el volumen a un hablador y dejar claro que no le crees ni tantito. No siempre es insulto directo, pero sí trae ese sabor de: ya cállate y aterriza.
"No le creas al Jorge, anda diciendo que ya lo fichó el América y ni en la cascarita aguanta. Pura habladuría, nomás habla por hablar."