Expresión usada para describir cuando alguien comete un error garrafal que deja huella, generalmente con consecuencias imprevistas.
Cometer un error grave o hacer algo muy inapropiado.
Expresión bien porteña para decir que alguien se mandó un moco importante, hizo algo muy mal o metió la pata de forma épica. Puede ser desde un error boludo hasta un papelón histórico que te deja con ganas de desaparecer. Suena grosero, pero se usa tanto que ya casi parece categoría oficial de metida de pata.
Expresión muy usada en el sur de Chile para decir que alguien cometió un error gigante, de esos que dan vergüenza ajena y traen problemas. No es un simple despiste, es cuando la embarraste con ganas y todos lo notan. Suena chistosa, pero cuando te mandas una cagada de verdad, no hace tanta gracia.
Se dice cuando alguien mete la pata a lo grande, pero a lo grande de verdad. Es un error gordo, una pifiada que te deja pagando y con ganas de desaparecer un rato. Muy rioplatense, bien de charla entre amigos, y suele venir con reto, risa y un: ¿cómo hiciste para mandarte esa?
Se dice cuando alguien la lía fuerte, mete la pata a lo grande o comete un error que deja a todo el mundo con cara de ¿pero tú qué haces, alma de cántaro? Vale para el curro, para clase o para la vida en general. No hace falta querer impresionar, con despistarte un poco ya te la has mandado.
Se dice cuando alguien la lía fuerte, mete la pata a lo grande o comete un error bastante bestia. Puede empezar con una tontería, pero acaba en un marrón de los que se recuerdan. Es vulgarcilla, sí, pero muy útil para resumir un desastre en dos palabras. Y suena más graciosa de lo que debería.
Se dice cuando la lías fuerte y cometes un error gordo, de esos que luego te acuerdas en la ducha. Suele ser por despiste, por ir con prisas o por no pensar dos segundos. En Málaga y en media España se entiende al vuelo. Suena bruto, sí, pero es bastante común y tiene su puntito.
Se dice cuando metes la pata a lo grande, la lías parda o haces algo que sale fatal y deja a todo el mundo con cara de ¿pero qué has hecho? No es que la idea fuera brillante y se torciera, es que el resultado es una cagada en toda regla. Suena bastante coloquial y un pelín bruto, pero muy útil.
Se dice cuando la lías pero bien, normalmente por torpe, por prisas o por fliparte y pensar que lo tenías controlado. Es meter la pata a lo grande, de esas que luego te acuerdas en la ducha. En Sevilla se suelta mucho con resignación y cachondeo, porque ya qué vas a hacer.