Palabra muy usada en el norte de Argentina y en Uruguay para hablar de los niños o los chicos de forma cariñosa y bien de barrio. Sirve tanto para tus hijos como para los pibes del vecindario que arman quilombo todo el día. Es de esas expresiones que suenan a mate, vereda y chisme de tarde, y la verdad es que tiene mucho encanto.
Palabra bien uruguaya para hablar de los niños, con un tono cariñoso y medio pícaro. Se usa para esos peques que viven corriendo, gritando y armando quilombo por todos lados. No suena formal ni de lejos, es más de charla de barrio y sobremesa familiar, y hay que admitir que tiene un encanto especial.