En el Valle se dice cuando amaneces con un guayabo bravo después de rumbear duro: dolor de cabeza, cuerpo pesado y cero ganas de existir. A veces también se usa para el bajón emocional, como cuando te quedas extrañando a alguien y andas medio triste. Vamos, estar hecho polvo, pero versión caleña.
Se dice cuando amaneces con una resaca brava después de una farra pesada. No es solo estar trasnochado, es ese combo de dolor de cabeza, estómago revuelto y cero ganas de existir. Muy de parche y de fiesta, sobre todo cuando te pasas con el guaro. Y sí, al otro día te arrepientes.
En Colombia se dice estar enguayabado cuando tienes resaca brava después de darle duro al trago, sobre todo al guaro. Es sentirse hecho polvo, con dolor de cabeza, sed eterna y cero ganas de vivir la vida productiva. Es como si tu cuerpo te estuviera cobrando cada shot de la noche anterior, y con intereses.
Se dice cuando amaneces con un guayabo de los bravos después de una rumba pesada. O sea, resaca con dolor de cabeza, náuseas, sed y cero ganas de existir. En Caldas y por ahí es súper común soltarlo para avisar que hoy no rindes ni pa’ saludar. El guayabo no perdona, mijo.
En Antioquia se dice estar enguayabado cuando uno amanece vuelto nada después de una noche de trago, con dolor de cabeza, sed, cuerpo molido y arrepentido de las decisiones tomadas. Es básicamente tener resaca, pero con sabor bien paisa. Y hay que admitir que la palabra suena más tierna que lo que se siente.
Se dice cuando amaneces con una guayabo de los bravos después de una rumba pesada. Te duele la cabeza, te da asco el mundo y sientes que te atropelló un bus. Suele venir por pasarse con el guaro, la pola o lo que haya caído. En Santander la sueltan sin pena, y con razón.
En Antioquia estar enguayabado es andar bajoneado, con el corazón hecho trizas por una tusa brava o por una decepción amorosa que lo deja a uno todo apagado. También se usa cuando el guayabo es moral después de una rumba salvaje y uno amanece arrepentido, medio triste y con la conciencia dando vueltas. Y hay que admitir que la palabra suena hasta tierna.
Se dice cuando amaneces con una guayabo brutal después de rumbear, o sea, con resaca nivel Dios: dolor de cabeza, sed, estómago raro y cero ganas de existir. Es muy de Colombia y suele ir con guaro de por medio. Si estás enguayabado, lo único que quieres es cama, sopa y silencio.
En Bogotá se dice cuando amaneces con guayabo, o sea, con una resaca brava. Es ese estado en el que te late la cabeza, te da asco hasta el agua y juras que no vuelves a tomar en la vida. Spoiler: se te pasa con un caldo, una gaseosa y un rato de sufrir.
Se dice cuando amaneces con una resaca brava después de haber tomado de más. Es ese combo de dolor de cabeza, boca seca, estómago raro y cero ganas de existir. Muy colombiano, muy de domingo en la mañana. Si alguien te dice que está enguayabado, no le ofrezcas plan, ofrécele agua y silencio.