Regalazo
En el Valle del Cauca se dice regalazo cuando alguien llega a un lugar tan bien arreglado y con tanta actitud que parece un regalo gigante que cayó del cielo. Es como decir que la persona está tan impresionante que se roba todas las miradas. Suena exagerado, pero la verdad es que tiene su encanto bien caleño.
Quiubo pues
Saludo bien caleño y vallecaucano para decir hola de forma cercana y relajada. Suena a esquina, a barrio y a confianza total, como cuando ves a alguien que aprecias y le tiras charla sin tanta ceremonia. Es muy común entre amigos, familia o conocidos con buena vibra, y la verdad es que tiene un saborcito muy propio.
Enchuspado
En el Valle del Cauca se dice de alguien que va bien arreglado, bien vestido y con pinta elegante, como listo para foto y para levantar miradas. Es ese look de ir impecable, con la ropa combinada y hasta perfumadito. No es solo estar bonito, es estar presentado y con estilo. Bien enchuspado, pues.
Hacer vaca
Expresión muy usada entre parceros cuando todos ponen plata para comprar algo entre varios, casi siempre trago, comida o entradas para alguna vuelta. Es como armar una colecta pero en versión callejera y con más sabor. Suena muy de parche y, la verdad, es de las expresiones más útiles cuando andas pelado.
Tener acento del Valle
Se dice de alguien que habla o canta con ese tonito bien vallecaucano: cantadito, sabroso y con una musicalidad que se nota a la legua. No es que sea cantante profesional, es que le sale natural y suena a Cali, a salsa y a parche. A veces se usa en plan halago, a veces con recocha.
Estar mamado
En el Valle del Cauca se dice cuando estás reventado, sin energía, ya sea por camellar duro, trasnochar o pegarte una caminada brava. También vale para estar harto de una situación o de alguien que no suelta. Ojo, en otros países puede significar estar musculoso o borracho, así que el contexto manda.
Gallo
En el Valle del Cauca, decir que alguien es un gallo es llamarlo fanfarrón, puro cuento. Es el que se echa flores, presume con una seguridad tan descarada que por un segundo hasta te lo crees. Habla grande, promete de todo y se vende como el más duro, aunque luego no aguante ni una.
Echar carretazo
En Cali y el Valle se dice cuando alguien se pone a hablar carreta a lo grande: mete cuento, exagera, adorna la historia y se inventa detalles para sonar más bacán o para convencer. Vamos, puro bla bla con sabor a novela. Sirve para vacilar al que está echando cuento y bajarlo a tierra con cariño.
Estar en la montaña rusa
Así dicen los caleños cuando alguien anda súper estresado o lleno de emociones encontradas, como si estuviera subiendo y bajando sin parar.
Jartarse
En el Valle del Cauca se usa para decir que alguien come o bebe muchísimo, hasta quedar reventado de lleno, casi empachado. No es solo quedar satisfecho, es pasarse de la raya con la comida o la bebida. Suena muy de barrio y muy sabroso, aunque luego toque desabrocharse el pantalón sin pena.
Parcería
En el Valle del Cauca se usa para hablar del combo de parceros, esa amistad tan fuerte que parece familia escogida. Es la gente con la que se arma el parche, se come empanada, se toma pola y se echa chisme sabroso. Suena a rumba, confianza y apoyo, y la verdad es que tiene un sabor muy caleño.
Deja la tumbadera
Expresión muy vallecaucana para decirle a alguien que deje la pereza, que no se haga el loco y se ponga a hacer lo que le toca. Sirve tanto para el que está tirado sin hacer nada como para el que se hace el desentendido. Es medio regaño, medio recocha, y la verdad es que suena sabroso.
Repartidera
En el Valle del Cauca se usa para hablar de alguien que vive pendiente del chisme y lo reparte por todo lado, como si estuviera tirando volantes en pleno Salsódromo. Es esa persona que sabe quién anda con quién, quién terminó y quién se fue de rumba. A veces cansa, pero también mantiene a todo el barrio bien informado.
Echar cafecito
En el Valle del Cauca se usa para hablar de salir con alguien a un plan suave, casi siempre a tomar café o algo parecido, con vibra tierna y coqueteo rico. No es una cita formal, pero tampoco es solo amistad inocente. Es ese encuentro donde puede surgir romance, besito robado y chisme sabroso después, y la verdad suena bastante tentador.
Jardinear
En Cali y el Valle, jardinear es irse a parchar suavecito, como quien se tira al parque o a una esquina con sombra a perder el tiempo rico. No es trabajar ni correr, es estar en modo relax, hablando carreta, mirando gente y, si se puede, con un cholado o un bonice en la mano. Planazo sencillo y sabroso.
Estar enguayabado
En el Valle se dice cuando amaneces con un guayabo bravo después de rumbear duro: dolor de cabeza, cuerpo pesado y cero ganas de existir. A veces también se usa para el bajón emocional, como cuando te quedas extrañando a alguien y andas medio triste. Vamos, estar hecho polvo, pero versión caleña.
Pispirispis
En el Valle del Cauca se usa para hablar de un estado de nerviosismo intenso, como cuando sientes mariposas en el estómago pero versión hardcore. Es esa mezcla de susto, emoción y sudor frío antes de algo importante. Suena chistoso, pero cuando te da pispirispis de verdad, uno hasta se arrepiente de haber salido de la casa.
Prometido, pero con mermelada
Se dice cuando alguien te promete algo, pero tú ya hueles que esa promesa viene resbalosa y puede quedarse en puro cuento. Es como un “sí, claro” con desconfianza: suena bonito, pero se puede diluir a la primera excusa. Muy útil para los que hablan duro y cumplen poquito.
Trazarse
En el Valle del Cauca se usa para decir que alguien va muy rápido, que anda a toda velocidad haciendo algo o moviéndose como si lo persiguiera el diablo. Puede ser manejando, caminando o hasta trabajando, pero siempre con esa sensación de afán extremo. Es como ir embalado, y la verdad es que suena bien sabroso.
Guacoloco
Apodo bien caleño para el parcero que se tira de cabeza a la rumba, que no suelta la pista y parece que viviera de fiesta eterna. Se usa con cariño para el que siempre arma el desorden, prende la noche y nunca dice que no a un plan. Básicamente, el alma fiestera del combo, aunque al otro día ande vuelto nada.
Vender humo
Se usa para hablar de la gente que promete el cielo, la tierra y hasta la luna, pero a la hora de la verdad no cumple ni la mitad. Mucho discurso bonito, mucha labia, pero resultados cero. Es como esos vendedores de milagros que uno ya ve venir de lejos, aunque a veces igual uno cae, porque el cuento suena sabroso.
Pegar la espichada
Dicho vallecaucano para decir, en tono coloquial y medio humor negro, que alguien se murió. Es la típica forma de soltar la noticia sin ponerse solemne, como cuando dices que alguien estiró la pata o entregó el equipo. Suena fuerte, así que va mejor entre amigos y con confianza. Tiene su saborcito caleño.
Melcocha
En el Valle se usa para hablar de una mezcla pegajosa y desordenada, como un enredo de cosas revueltas sin mucha forma. Puede ser literal, tipo dulce o masa, o figurado, cuando alguien arma un cambalache de ideas, ropa o planes y queda todo raro. Suena burlón, pero más vacile que insulto.
Hacer el truco
En el Valle del Cauca se usa para decir que alguien está haciendo algo medio tramposo, medio pícaro, para lograr lo que quiere sin hacerlo de frente. Puede ser en juegos, en el estudio o hasta en el trabajo. No siempre es maldad pura, a veces es más como viveza criolla, pero igual deja la sensación de que algo huele raro.
Hacerla de emperador
Se dice cuando alguien se cree la última Coca-Cola del desierto y quiere mandar, organizar y decidir por todo el mundo sin que nadie le haya dado vela en ese entierro. Vamos, el típico que llega a un parche y se autoproclama jefe, repartiendo órdenes como si tuviera corona. Sirve para bajarle el ego con humor.
Romperla
Se dice cuando alguien se luce y la hace brutal, ya sea bailando, trabajando, jugando o hablando. Es como decir que la persona está en modo crack y se está robando el show. En el Valle suena muy natural para celebrar a alguien que destaca sin esfuerzo. Y sí, da gusto decirlo cuando hay nivel.
Reírse la arepa
Se usa cuando alguien se ríe tan duro que queda doblado, casi sin aire, con la barriga doliéndole de tanta carcajada. Es esa risa descontrolada que te hace lagrimear y hasta perder la compostura. Muy del Valle, muy sabrosa, y la verdad es que cuando alguien se está riendo la arepa contagia a todo el mundo.
Jalarse las greñas
Se usa cuando alguien está tan desesperado, estresado o frustrado que casi que se arranca el pelo. Es muy de cuando uno está buscando algo perdido, lidiando con un problema pesado o aguantando una situación que ya lo tiene al borde. Es como decir que uno está a punto de explotar, pero con más drama y sabor.
Hacer vaca
Se usa cuando un grupo de amigos junta plata entre todos para comprar algo que van a disfrutar juntos, casi siempre trago, comida o cigarrillos. Es muy típica en parches, fiestas de barrio o cuando andan pelados pero con ganas de armar plan. Es de esas expresiones bien caleñas que suenan a esquina, música a todo volumen y cero estrés.
Arrecho
En el Valle del Cauca arrecho se usa para decir que alguien está muy motivado, con una energía brutal y metiéndole toda la ficha a algo. No es rabia ni furia, es más bien pasión intensa y ganas de sacar las cosas adelante. Suena fuerte, pero en confianza hasta suena bonito, porque deja claro que la persona va con toda.
Estar con el alma en fila
Se dice cuando estás con una ilusión brava o con una ansiedad rica por algo que viene ya. Como que tienes el corazón haciendo fila, esperando turno para explotar de emoción. Sirve para planes, viajes, conciertos o cualquier cosa que te tenga contando las horas. Muy de estar en modo: no me aguanto.
Estar en la recocha
Se dice cuando estás en plan recocha: jodiendo, echando chistes, riéndote y pasando el rato sin estrés, normalmente en parche con amigos. No es algo serio, es más bien el desorden sano y la buena vibra de estar desocupado y feliz. Si alguien te dice “deja la recocha”, es que ya toca ponerse juicioso.
Más perdido que un apellido en feria
Se dice de alguien que está totalmente desorientado, sin saber qué hacer ni dónde pararse. Es como andar en modo pollo sin cabeza, mirando pa' todos lados y sin agarrar una. Sirve para burlarse con cariño cuando alguien no entiende el plan, se perdió en la conversación o llegó a un sitio y no encaja ni a la fuerza.
Estar entusado
En el Valle del Cauca estar entusado es quedar vuelto nada por una tusa amorosa, cuando te mandan pa' la casa y quedas pegado pensando en esa persona. Es ese despecho intenso donde todo te recuerda a tu ex y hasta el perro del vecino te parece trágico. Es feo, pero hay que admitir que tiene su flow dramático.
Pararse de carro
En el Valle del Cauca se usa para hablar de alguien que se está agrandando, alardeando o creyéndose la última Coca-Cola del desierto. Es como decir que se está luciendo de más, mostrando cosas o actitud para impresionar a los demás. A veces da risa, a veces da pereza, pero igual uno la suelta con sabor.
Estar al debe
En el Valle del Cauca se dice estar al debe cuando alguien le queda debiendo algo a otra persona, ya sea plata, un favor, una visita o cualquier cosa pendiente. Es como andar con una pequeña deuda moral o económica encima, que a veces pesa más por la cantaleta que por lo que realmente se debe, y la verdad es que todos vivimos medio al debe.
Montarse en el avión
Se usa cuando alguien se llena de ilusiones, se arma toda una película en la cabeza o sueña despierto con cosas bien poco realistas. Es como cuando el combo sabe que eso no va a pasar ni a bala, pero la persona ya va volando en su propio viaje mental. Y hay que admitir que a veces da risa ver cómo se montan en ese avión imaginario.
Estar al pelo
En el Valle del Cauca se usa para decir que algo quedó perfecto, justo como uno quería, sin fallas ni peros. Puede ser la comida, la pinta, un plan o hasta un chisme bien contado. Es como decir que todo salió redondo y que no se le puede pedir nada más, y la verdad suena bien sabroso.
Pillar el burro
En el Valle del Cauca, pillar el burro es una forma bien de barrio de decir que vas a agarrar la bici. Puede ser para ir a hacer una vuelta, caerle a alguien o pegarse un paseíto sin afán. Le dicen burro porque la bici es la que te carga y te saca de apuros. Suena chistoso y muy vallecaucano.
Humanoide
En el Valle del Cauca se usa para hablar de alguien medio raro, torpe o que anda como en piloto automático, todo despistado y fuera de órbita. No es un insulto pesado, más bien una forma de vacilar con cariño al amigo que siempre la embarra. Y hay que admitir que suena tan raro que hasta da risa usarlo.
Hecho una chimba
En Cali y el Valle se usa para decir que alguien o algo está brutal, muy bacano, bien presentado o directamente una belleza. Puede ser un outfit, un carro, una fiesta o una persona que va rompiéndola. Es elogio con sabor caleño, de esos que sueltan con toda la seguridad del mundo.
Quedar en jaque mate
Se usa cuando alguien queda pillado, sin salida y sin cómo arreglarla, como en ajedrez cuando ya te cantaron el final. Es decir: te descubrieron, te cerraron todas las puertas y toca asumir. En el Valle se suelta mucho para hablar de una embarrada o un chisme que te dejó sin defensa. Duele, pero es efectivo.
Jalársela al piso
Expresión muy caleña que se usa cuando alguien se esfuerza de más, exagera o arma todo un show por algo sencillo. Es como decir que está sobreactuando, haciéndola más larga de lo que toca. Sirve tanto para quien presume demasiado como para el que dramatiza por cualquier bobada, y la verdad es que suena bastante graciosa.
Azulear
En el Valle del Cauca, azulear es dejar a alguien esperando como un bobo, no llegar a la cita o incumplir un plan que ya estaba cuadrado. La idea es que la persona se queda mirando al cielo hasta volverse azul de la rabia y la espera. Es muy de acá y, la verdad, tiene su sabrosura.
Estar enfarrascao
En el Valle del Cauca se dice que alguien está enfarrascao cuando va prendidísimo, borracho hasta la coronilla o tan metido en el bailoteo que ya ni coordina. Es muy de rumba salsera, de esas noches largas con aguardiente, sudor y perreo salsero. Suena chistoso, pero cuando uno amanece así sabe que la cosa se fue de las manos.
Dar pesar
En el Valle del Cauca se dice que alguien da pesar cuando provoca lástima mezclada con ternura porque es muy torpe, ingenuo o siempre le salen mal las cosas. No es odio ni burla cruel, es más como ver a alguien y pensar pobrecito, qué vida tan dura la de este man. Y sí, a veces da risa, pero con cariño.
Estar lechudo
Se dice de alguien que anda con una suerte brava, de esos a los que todo les cae del cielo sin sudarla. Le sale el trabajo, le sale el amor, le sale el chance y encima sin hacer mucha vuelta. Es muy de parche para reconocer al suertudo del grupo, a veces con envidia sana.
Revolcón de noria
Expresión muy vallecaucana para decir que algo fue un desorden total, como si la vida se hubiera montado en una noria y te hubiera dado vueltas sin parar. Se usa para días caóticos, problemas encadenados o situaciones donde todo sale al revés. Es como decir que quedaste vuelto nada, pero con más saborcito costeño del Valle.
Montar la cabra
Se usa cuando alguien arma show por una bobada, se pone intenso y hace todo un drama sin que la situación lo amerite. Es como decir que está exagerando a lo tonto, montando escena por gusto. Muy de cuando la gente se pone novelera por cualquier cosa, y la verdad es que a veces da hasta risa verlo.
Tener más memoria que un calvo
Se usa para decir que alguien se acuerda de absolutamente todo, hasta de la cosa más mínima que pasó hace años. Es como tener un disco duro infinito en la cabeza. La gracia está en la idea absurda de que, como el calvo no tiene pelo, le queda más espacio libre para guardar recuerdos. Cruel, pero toca admitir que es chistoso.