Dicho vallecaucano para decir, en tono coloquial y medio humor negro, que alguien se murió. Es la típica forma de soltar la noticia sin ponerse solemne, como cuando dices que alguien estiró la pata o entregó el equipo. Suena fuerte, así que va mejor entre amigos y con confianza. Tiene su saborcito caleño.
"¿Supiste que don Ramiro pegó la espichada? Qué vaina, ahora en la cuadra va a hacer falta el man con sus cuentos y su risa en las reuniones."