Se le dice a alguien que anda con el pelo largo, enmarañado o todo alborotado, como si hubiera peleado con el viento y perdiera siempre. Puede sonar a regaño cariñoso o a burla suave, según el tono y la confianza. En Tolima se usa mucho para señalar ese look de desorden total sin mala leche.
En Sucre se usa mechudo para hablar de alguien que va de sabiondo, que presume de saberlo todo y se las da de intelectual, pero en realidad mete la pata seguido y queda en evidencia. Es ese colega que opina de todo, corrige a todo el mundo y al final termina diciendo alguna burrada. Y oye, a veces hasta hace gracia verlo fallar tanto.