El guayabo
En la costa Caribe de Colombia, tener guayabo es estar vuelto nada después de una rumba brava. Es la resaca física mezclada con culpa, nostalgia y ganas de no volver a tomar, aunque sabes que es mentira. Es ese bajón sabroso y miserable a la vez, típico del Caribe, que casi siempre se cura con comida pesada.
Tramo
En Sucre, tramo no es un pedazo de carretera, sino ese ratito extra que le exprimes a un plan cuando ya se debería haber acabado. Es como decir sigamos un poquito más, alargando la gozadera sin remordimiento. Se usa mucho cuando la tarde va buena y nadie quiere irse todavía, porque cortar la diversión de golpe es casi un crimen.
Mono
En Sucre y la Costa Caribe se usa mono o mona para llamar de forma cariñosa a un joven, amigo o pareja, sin que tenga que ser rubio ni nada de eso. Es como decir parcero, llave o amor, según el tono y la confianza. Es muy de barrio costeño y, bien usado, suena bastante tierno y cercano.
Aguao
En la costa de Sucre se le dice aguao a la persona lenta para reaccionar, medio boba o que no capta bien lo que pasa a su alrededor. No es solo despiste, es como si estuviera diluido, sin chispa, todo aguado. Se usa tanto para vacilar al pana como para que espabile un poquito, siempre con su toque costeño.
Tener ojitos
Se dice cuando alguien está embobado con otra persona y se le nota en la cara, sobre todo en la mirada. Es poner ojitos, como de ternura y coqueteo, en plan corderito enamorado. No hace falta que lo confiese, con esa mirada ya cantó. Suele usarse en tono de burla cariñosa entre panas.
Acalorado
En Sucre se usa para hablar de alguien que está todo alterado, medio loco de la emoción o del estrés, como si tuviera la cabeza hirviendo. Puede ser porque viene corriendo, porque se montó un drama en la mente o porque se embaló de más con algo. No siempre es literal de calor, es más bien de estar pasado de vueltas.
Parranda
En Sucre, una parranda es una fiesta bien prendida, de esas que arrancan con música y trago y se alargan sin pedir permiso. Puede ser con tambor, vallenato o lo que haya, pero la idea es la misma: bailar, vacilar y amanecer si toca. Descansar aquí es rumbear, y punto.
Echarse un jetón
Se dice cuando te vas a pegar una siestica, normalmente corta pero bien sabrosa, para revivir después del almuerzo o antes de seguir la jornada. Es el típico descanso express de calor costeño: te tiras un rato, cierras los ojos y vuelves como nuevo. Ojo, que si te descuidas, el jetón se vuelve siestón.
Echarse el perro
Se dice cuando alguien se pone en modo conquista y le cae con toda a otra persona: piropos, miraditas, sonrisita y hasta el pasito ensayado. Vamos, que está echando los perros sin disimulo, buscando que le paren bolas. En Sucre se usa mucho para señalar al que anda de lanzado y cree que con labia enamora.
Mitá-mitá
Expresión muy usada para señalar a la persona que arranca con toda la energía pero nunca termina nada. Siempre deja las cosas a medias, proyectos, favores o hasta relaciones. Es como decir que es medio perezoso y medio irresponsable, aunque a veces se dice con cariño y con risa, porque todos tenemos un mitá-mitá en la vida.
¡Qué tipo!
Expresión costeña para referirse a alguien con simpatía, como diciendo que la persona es muy buena gente, detallista o que se portó de lujo. También se puede usar con ironía cuando alguien hace algo muy descarado o llamativo. Es de esas frases que según el tono pueden ser halago, burla suave o puro vacile costeño.
Joderse la cabeza
Se usa cuando alguien se pone a pensar y repensar algo hasta rayarse, dándole mil vueltas sin necesidad. Es como armarse un enredo mental por pura ansiedad o drama. En plan, la cosa no es tan grave, pero la persona se jode la cabeza sola. Y hay que admitir que todos nos la hemos jodido alguna vez.
Caso perdido
Expresión medio dramática medio en broma para decir que alguien no tiene arreglo, que por más que le expliques sigue en la misma, terco, distraído o torpe para ciertas cosas. Se usa con cariño para burlarse del amigo que nunca aprende, aunque a veces también sale del alma con un poquito de desesperación divertida.
Ta' hora'o
Se usa en la costa de Sucre cuando alguien queda llenísimo después de comer, tan lleno que casi no se puede ni mover. Es ese punto en el que miras el plato y piensas que igual te pasaste, pero estaba tan bueno que ni modo. Es como decir que estás reventado de comida, pero con sabor bien costeño.
Candelúo
Se usa en la Costa Caribe para decir que algo está exageradamente llamativo, lleno de brillo, color y flow, tanto que casi raya en lo ridículo. Es como si el objeto o la persona estuviera prendida en fuego visual y te quemara las retinas. A veces se dice con admiración y otras con burla, depende del chisme del momento.
Tener veneno en el coco
Dicho costeño para soltar que alguien anda como alborotado, con la cabeza prendida y haciendo vainas raras o chistosas sin filtro. No es que esté loco de verdad, más bien que le dio la loquera, se emocionó y se puso intenso. Se usa mucho para vacilar al amigo que se descontrola.
Caerle al chuzo
Se dice cuando te apareces en la casa o el sitio de alguien sin avisar, plan visita sorpresa para parchar un rato. A veces caes con algo para compartir, tipo polas o mecato, porque así da menos pena llegar de una. Es bien de confianza, de los panas de verdad, y suele acabar en charla larga.
Estar seco
Se usa para decir que alguien está sin un peso, sin ni una monedita perdida en el bolsillo. Es como cuando ya te gastaste hasta lo que no tenías y la billetera solo guarda recibos viejos. Muy de cuando cobras, te emocionas gastando y a los dos días ya estás seco otra vez, pero con historias para contar.
Pasao de piña
Se usa para decir que alguien se pasó tres pueblos, que está haciendo algo demasiado exagerado o ridículo y ya raya en lo absurdo. Tiene un tono burlón pero también cariñoso, como cuando uno se ríe del amigo que siempre se va al extremo. Es de esas frases que salen fácil cuando ves a alguien haciendo el show completo.
Ajá, pues
Expresión muy de la Costa Caribe colombiana para arrancar una charla o responder con ese tonito de confianza. Puede sonar a saludo tipo “¿qué más?” o a “bueno, a ver” según el contexto. Va cargada de familiaridad y picardía, como diciendo “te estoy oyendo, suelta el cuento”. Si no eres de allá, se pega rápido.
Aguacateo
Aguacateo es básicamente el arte de no hacer nada, pero con clase caribeña. Es tirarse a la hamaca, dejar que el tiempo pase y madurar como un buen aguacate al sol. Nada de estrés, cero prisas y mucha pereza sabrosa. Es flojear con orgullo, porque a veces el cuerpo pide pausa y la mente también.
Echarle leña
Frase muy costeña que se usa para decirle a alguien que meta más ganas, más sabor o más energía a lo que está haciendo. Es como subirle el volumen a la actitud y no quedarse a medias. Se puede usar para bailar, trabajar, jugar fútbol o lo que sea, y la verdad suena bien sabroso cuando te lo gritan.
Pescaíto
Se usa de forma cariñosa para hablar de alguien inocente, medio despistado o que se cree todo lo que le dicen. Es como decir que va por la vida nadando tranquilo sin ver los tiburones alrededor. A veces da ternura, a veces dan ganas de darle un sacudón, pero igual se le quiere.
Volver(se) un arroz con coco
Se dice cuando alguien agarra algo que era fácil y lo convierte en un enredo innecesario, con mil vueltas y cero necesidad. Vamos, que por querer “arreglar” termina dañando o complicando más la cosa. En Sucre suena bien costeño y bien gráfico, como ese arroz con coco que, si te descuidas, queda hecho un pegote.
Pico 'e plata
Se le dice a la persona que vive echando cuento de billete, presume de plata y se las da de millonaria, pero en la vida real anda más apretada que tornillo viejo. Vamos, que tiene la boca llena de “plata” y el bolsillo en modo ahorro. Se usa mucho para bajarle el humo a alguien.
Estar pelao
Se usa para decir que alguien está sin un peso, sin plata ni para el bus, totalmente limpio de billete. Es la típica frase cuando toca apretarse el cinturón y rezar que paguen pronto la quincena. Suena graciosa, pero cuando la dices de verdad suele doler un poquito en el alma y en el bolsillo.
Jalado como globo
Expresión costeña para decir que alguien está súper despistado, ido o en su propio mundo, como si la cabeza se le hubiera ido pa' las nubes. Se usa cuando la persona está presente físicamente pero mentalmente anda volando lejos. Es de esas frases que pintan perfecto al que está en la luna y la verdad tiene bastante gracia.
Recordito
Se usa como diminutivo cariñoso de recuerdo, para hablar de una memoria chiquita pero bien potente que te pega en el corazón. Puede ser un olor, una canción, una comida o cualquier detalle que te devuelva a un momento bacano. Suena tierno y nostálgico, de esos que te sacan una sonrisita sin avisar.
Mechudo
En Sucre se usa mechudo para hablar de alguien que va de sabiondo, que presume de saberlo todo y se las da de intelectual, pero en realidad mete la pata seguido y queda en evidencia. Es ese colega que opina de todo, corrige a todo el mundo y al final termina diciendo alguna burrada. Y oye, a veces hasta hace gracia verlo fallar tanto.
Chiflamicas
Se usa para describir a alguien que habla y habla, arma todo un show, pero en el fondo no dice nada útil. Mucho ruido y pocas nueces, pura carreta sin contenido. Suele aplicarse a gente que presume de ocupada o importante, pero cuando miras bien todo es fachada. Y hay que admitir que la palabra suena tan graciosa como lo que describe.
Echarse una doce
Expresión costeña para hablar de la siesta del mediodía, tipo apagón táctico para recargar baterías después del almuerzo. La idea es dormir un ratico corto, como de doce a doce y pico, para no quedar zombie el resto del día. Eso sí, si te pasas, te levantas más perdido que turco en la neblina, pero bien descansado.
Hombre de maíz
En Sucre se le dice a un tipo sencillo y de buena madera, de esos que trabajan duro sin alardear y que no se le suben los humos. Es alguien noble, servicial y bien arraigado a la tierra, como el maíz: básico, fuerte y rendidor. Un piropo campesino con mucho cariño, la verdad.
Gente echada
Se usa para hablar de personas muy perezosas, que viven tiradas sin hacer nada útil, como si la cama o la hamaca fueran parte del cuerpo. Es esa gente que ve pasar el día entero y ni se inmuta. Suena duro, pero hay que admitir que la imagen es bastante gráfica y hasta hace gracia.
Leer la cartilla
Se dice cuando alguien te regaña en serio y te suelta la lista completa de verdades, normas y advertencias, como si te estuviera leyendo el manual de convivencia. Es el típico jalón de orejas que te deja calladito y pensando en tus decisiones. En Sucre se usa mucho para cuando mamá, la abuela o el jefe te ponen en tu sitio.
Ñerita
Término muy costeño y cariñoso para referirse a una mujer mayor, generalmente conocida en el barrio, con mucha sabrosura y personalidad. Es como decir señora, pero con sabor caribe, confianza y un puntico de picardía. Suena cercano, familiar y hasta un poco zalamero, pero en buen plan, como cuando saludas a alguien que todo el mundo quiere.
Helado de coco
Se usa para decir que alguien está exageradamente relajado, sin una gota de estrés, como en modo vacaciones eternas. Es esa persona que no se inmuta por nada, así el mundo se esté cayendo a pedazos. Y la verdad, a veces provoca copiarle el estilo y volverse también un helado de coco andante.
Echarle coco
Se dice cuando alguien tiene que ponerse las pilas y usar la cabeza: pensar bien, concentrarse y meterle esfuerzo a algo. Se oye mucho para estudiar o resolver un problema, como un empujoncito cariñoso para que no te quedes en las nubes. Vamos, menos cuento y más coco, que así sí salen las cosas.
Echarle pinta
Se usa cuando alguien se arregla con ganas para lucirse, casi siempre estrenando ropa o sacando las mejores fachas del armario. Es como decir que se puso bien elegante para impresionar a todo el mundo. A veces queda fino y otras parece desfile de pavos reales, pero oye, la intención de brillar se respeta.
Estar en la mala onda
Se dice cuando alguien anda con mala vibra, de mal genio o como atravesado, ya sea porque tuvo un día pésimo o porque se levantó con el pie izquierdo. También vale para señalar un ambiente pesado, de esos donde todo se siente tenso. No es que sea el fin del mundo, pero se nota y contagia.
Tener más pesos que un jeque
Se dice de alguien que está forrado, que tiene una plata absurda, como si le sobraran billetes hasta para limpiar el piso. Es una forma exagerada y chistosa de llamar rico a alguien, comparándolo con un jeque árabe. Va perfecto para hablar del que presume, gasta sin mirar y nunca anda pelado.
Viejito sabrosón
Expresión cariñosa y medio pícara para hablar de un señor mayor que todavía está lleno de vida, se arregla, baila, coquetea y se cree el galán del barrio. No es un insulto, más bien una mezcla de burla y admiración. En la costa se usa mucho para esos abuelos que no sueltan la fiesta ni a la tercera edad.
Ponerle al viche
En Sucre y la Costa Caribe se dice cuando alguien se suelta y se pone a bailar con toda, sin pena y sin freno. Es como subirle el volumen al cuerpo: te metes a la pista y le das duro, sobre todo con vallenato, champeta o lo que esté sonando. Si no sudas, no le pusiste al viche.
Estar apasoniao
Se dice cuando alguien anda súper metido en algo, con una pasión que se le nota en la cara y en la energía. Está tan entusiasmado que no habla de otra cosa y se le va el tiempo volando. Muy de la costa, con ese saborcito de “estoy en mi elemento”. Vamos, que está embalado y feliz con lo suyo.
Cerrado como boca de bagre
Se usa para decir que alguien es súper reservado, que no cuenta nada o se guarda todos los chismes. Es como hablarle a una pared, no suelta ni media palabra, igualito a un bagre con la boca apretada. Ideal para describir a esa gente que sabe todo pero no larga nada, y la verdad es que a veces se agradece.
Echar un curso
En la costa Caribe se usa para decir que alguien va a dar una lección bien dada, casi siempre en tono de advertencia o vacile. Puede ser regaño, humillada suave o demostración de que uno manda en la situación. No es un curso formal, es más bien una repasada sabrosa. Y hay que admitir que suena bastante amenazante pero con gracia.
Estar al día con el chisme
Se dice de la persona que siempre está enterada de los chismes, los rumores y la última novedad del barrio, la familia o el trabajo. Es como tener noticiero propio, pero versión vecindario y con cafecito. No es necesariamente malo, a veces hasta salva de meter la pata.
Armar novela
Se usa cuando alguien exagera todo, se monta el show completo y convierte cualquier cosita en un dramón digno de telenovela barata. Es como decir que está haciendo escándalo de más, llorando, reclamando o peleando por algo mínimo. Básicamente, es montar circo por una bobada, aunque a veces hasta da risa verlo.
Estar más perdido que tierra en el mar
Se usa para decir que alguien está totalmente desubicado, sin idea de lo que pasa ni por dónde empezar. Es como si buscara un pedacito de tierra en medio del océano infinito, o sea, cero chances. Suele decirse con cariño burlón, para vacilar a la gente que anda volando bajito. Y hay que admitir que la imagen es bastante dramática y graciosa.
Tirar pinta
Expresión bien costeña para decir que alguien está vagueando a gusto, sin hacer nada productivo y con cero culpa. Es el típico que se tira en la hamaca, se abanica y deja que el mundo resuelva. No es “descanso eterno”, es más bien hacerse el loco y no trabajar ni por accidente. Y sí, da rabia, pero da risa.
Estar mamao
En la Costa Caribe se dice estar mamao cuando estás reventado, cansado hasta la coronilla, ya sea físicamente o mentalmente. Es ese punto en el que no quieres saber de nadie ni de nada y solo piensas en tirarte a descansar. Suena fuerte pero tiene su sabrosura costeña, y la verdad es que describe perfecto ese nivel de fatiga.