Dicho costeño para soltar que alguien anda como alborotado, con la cabeza prendida y haciendo vainas raras o chistosas sin filtro. No es que esté loco de verdad, más bien que le dio la loquera, se emocionó y se puso intenso. Se usa mucho para vacilar al amigo que se descontrola.
"Íbamos pa’ la playa y Pedro arrancó a bailar con la sombrilla como si fuera su pareja. Nojoda, ese man siempre tiene veneno en el coco."