Se dice cuando te pegas una siesta bien sabrosa, normalmente en la playa o en una hamaca, como pescador que viene reventado de faenar. Es desconectar del mundo y quedarte frito sin culpa, con el solcito y la brisa haciendo lo suyo. Si te despiertas y ya cambió la marea, cuenta como camaronero.
"Después del almuerzo nos fuimos pa' la playa y me eché un camaronero tan bravo que cuando abrí los ojos ya estaban vendiendo empanadas otra vez."