El acto mágico de las madres chapinas que, con una simple alpargata voladora, corrigen travesuras instantáneamente desde cualquier distancia.
Se dice cuando alguien amenaza con tirar la chancleta o directamente la revolea para que se termine el bardo ya. Es el clásico recurso de abuelos y madres cuando los pibes se pasan de vivos y no entienden con palabras. No siempre vuela la chancla, pero con que la levanten ya te acomodan la actitud.
Expresión medio en broma para hablar del clásico correctivo de madre o abuela: el aviso serio que viene con la chancleta en la mano y cara de pocos amigos. No siempre llega a volar, pero el mensaje se entiende a la primera. En Baleares suena a casa, a infancia y a pórtate bien ya.
Se dice cuando alguien suelta un golpe o amago de golpe con la chancleta para poner orden, cortar la bulla o asustar a los malcriados. Es el clásico recurso de mamá o tía cuando ya se acabó la paciencia. No siempre pega de verdad, pero el mensaje llega clarito. Y sí, da risa hasta que te toca.
Expresión costeña para cuando alguien, casi siempre la mamá o la abuela, te lanza la chancleta como advertencia o castigo por estar de necio. No siempre te pega, pero el mensaje llega clarito: bájale al volumen, deja la joda o compórtate ya. Es disciplina casera con puntería legendaria, y sí, da risa hasta que te toca.