Empastrar
Se usa cuando alguien se pone a hacer algo sin tener ni idea y acaba liándola parda, dejando todo peor de lo que estaba y bien pringado. Es como meter la pata, pero con más desastre y más guarrería de por medio. Vamos, que en vez de arreglar algo lo conviertes en un cuadro digno de museo del caos.
Va de semana
Expresión mallorquina para decir que alguien va lentísimo, como si estuviera siempre de puente o en modo vacaciones mentales. Es esa peña que se lo toma todo con una calma exagerada y parece que nunca tiene prisa por nada. A veces hace gracia, pero cuando esperas algo urgente dan ganas de darle un café doble.
Hacerse el/la sobrassada
Forma cachonda y cariñosa de llamar a alguien que se queda en la cama pegado a las sábanas, vagueando sin prisa, como si fuera una sobrasada bien untada y calentita. Se usa mucho en plan familiar o entre colegas para meter prisa sin mala leche. Y sí, da hambre solo de oírlo.
Jovera
Palabra mallorquina para hablar de una chica joven, normalmente con su punto de gracia, descaro y ganas de marcha. No es solo que sea joven, es que tiene ese rollito travieso que parece que siempre está a punto de liarla un poco. Suena cariñoso, aunque también puede llevar un toque de guasa según el tono.
Estar al vento
Se dice cuando alguien está despistado, en Babia o con la cabeza en otra parte. Como si le diera el viento y se le volaran las ideas, vaya. Se usa para señalar que no se entera de lo que pasa o que va a su bola en mitad de una conversación o una tarea.
Mandar chancletazo
Expresión medio en broma para hablar del clásico correctivo de madre o abuela: el aviso serio que viene con la chancleta en la mano y cara de pocos amigos. No siempre llega a volar, pero el mensaje se entiende a la primera. En Baleares suena a casa, a infancia y a pórtate bien ya.
Ser un frito mallorquín
Se le dice a alguien que va siempre liado, metido en follones o en situaciones raras, como si su vida fuera un plato con de todo y bien revuelto. No es que sea mala persona, es que atrae el drama como un imán. Suena muy de coña y bastante mallorquín.
Tira de limón
Expresión mallorquina para hablar de alguien que siempre está buscando el punto ácido a todo, como si necesitara echarle limón hasta al café. Es la típica persona que se monta pelis, exagera cualquier tontería y convierte un detalle mínimo en un dramón. Vamos, que si hay paz, se aburre y se inventa el conflicto porque le va la marcha.
¡Qué pasada de peña!
Se suelta cuando ves un grupo de gente que te deja loco: porque son muy majos, van guapísimos, tienen un rollazo brutal o el ambiente está a tope. Es como decir que la peña es increíble y que la situación es un espectáculo. Muy de flipar y de soltarlo con cara de wow.
Pegarse una fogonada
En Baleares se usa para decir que te has quedado rallado pensando en algo a saco, dándole tantas vueltas que acabas con la cabeza hecha humo. Es como una explosión mental de comerte el tarro, muy de estar mirando al mar y rayarte fuerte. Y oye, a veces hasta viene bien para aclararse.
Tremendo submarino
Se usa para decir que alguien se ha bebido una copa de vino o un cubata de un solo trago, bajando la bebida como si se hundiera un submarino. Es muy de fiesta, de torradas y verbenas, cuando la peña se viene arriba y se anima demasiado. Hace gracia, pero como te pases con los submarinos acabas fondeando en el sofá.
Estar pompas
Se usa cuando alguien está distraído, en las nubes o alucinando como si viviera en su burbuja.
Hacer botellón
Quedar en la calle, un parque o la playa con la peña para beber lo que cada uno trae y montar la previa sin pagar un riñón en un bar. Suele ser plan barato, ruidoso y un poco caótico, con garrafón y vasos de plástico. No es fino, pero a veces se lo pasa uno de lujo.