Se le dice a alguien que va siempre liado, metido en follones o en situaciones raras, como si su vida fuera un plato con de todo y bien revuelto. No es que sea mala persona, es que atrae el drama como un imán. Suena muy de coña y bastante mallorquín.
"Tía, Joan es un frito mallorquín, ayer perdió el bus, se peleó con el portero y acabó cenando en casa de un guiri."