Se dice cuando te agarra un ataque de risa fuerte y no hay forma de parar, de esos que te dejan sin aire y con la panza doliendo. La comparación viene del mbejú cuando se pasa en la plancha y empieza a chisporrotear y crujir sin descanso. Bien casero, bien paraguayo, y bastante gráfico.
"En el cumple, cuando el primo quiso bailar reguetón y se resbaló con la gaseosa, me carcajeé como mbejú quemado y no pude parar."