Pajpaku
Así le decimos al que es un vividor de primera, bien flojo y cómodo, que no se mueve ni para buscar su propio sustento porque ya tiene quién le cocine, le lave y hasta le aguante las mañas. Es como un rey sin corona que vive a costillas de los demás, y la verdad es que a veces da risa y a veces da rabia.
Embolar
En Santa Cruz se usa embolar para decir que alguien te está cansando, aburriendo o molestando tanto que ya te tiene hasta el gorro. Puede ser por chistes pesados, por insistente o porque habla demasiado. Es como decir que te está hartando, pero con sabor bien camba, y hay que admitir que suena bastante gracioso.
Ranga
En Santa Cruz se usa para hablar de alguien tan relajado que ya roza la flojera, medio dejado con sus cosas y cero preocupado por nada. No es siempre insulto, a veces se dice con cariño, pero también puede ser un toque de atención. Básicamente, esa persona que ve el mundo arder y sigue tomando tereré como si nada.
Churco
En Santa Cruz se dice churco a alguien que está hecho un lío total, medio aturdido, desordenado o con la cabeza en cualquier lado. Puede ser porque mezcló mil cosas a la vez o porque anda tan distraído que no coordina nada. Es como ver un cuarto patas arriba, pero versión cerebro, y la verdad es que tiene su gracia.
Andar puchi
Se dice cuando alguien anda agrandado, presumido o con aires de grandeza, como si se creyera la última Coca-Cola del desierto. Va mostrando lo que tiene, mirando por encima del hombro y esperando aplausos por cualquier cosa. En Santa Cruz se suelta para bajarle un cambio al que se está pasando de figura.
Estar salú
En Santa Cruz se dice cuando alguien anda con toda la pila, de buen ánimo y con energía a tope, como recién cargado. Es como decir que está sano, fuerte y con una vibra bien arriba. Se suelta para celebrar que alguien está en su mejor momento y no hay quien lo pare.
Ser un oreja
Se le dice a alguien que es bien metiche y chismoso, el típico que para la oreja en todo y se entera de lo ajeno aunque nadie lo haya invitado. Anda pescando conversaciones, escuchando detrás de la puerta y después lo riega como si fuera noticia. En Santa Cruz es un clásico para bajarle el humo al sapo.
tarifazo
Se usa cuando alguien te quiere cobrar carísimo algo que no lo vale, como si te estuvieran viendo cara de turista despistado. Es ese momento en que mirás la cuenta y pensás que te están metiendo la mano al bolsillo con una sonrisa. Y sí, da rabia pero después da risa contarlo.
Tirar pinta
Se dice cuando alguien se pone a lucirse o a presumir para llamar la atención, como haciéndose el interesante en una juntada, una fiesta o en la plaza. Puede ser por la ropa, la moto, el celular o pura actitud. No siempre es mala onda, pero suele sonar a postureo del bueno.
Irse de bici locura
Se dice cuando te vas de vacaciones o de plan y te desconectas a lo bestia, en modo cero estrés. Es como irte a perder la noción del tiempo, hacer lo que te da la gana y andar feliz, medio desordenado, sin rendirle cuentas a nadie. Muy de Santa Cruz, bien relajado y con harto sabor.
Estar en modo disco
Se dice de alguien que está en plan fiestón, con la energía a tope y cero ganas de bajarle. Va como si tuviera luces de neón en la cabeza y el DJ le debiera plata. Sirve para una noche de farra, pero también para cuando alguien se pone intenso y no hay forma de frenarlo.
Lonchudo
En Santa Cruz se le dice lonchudo a la persona que ama el lonche, o sea, la merienda con su masaco, su cuñapé, su llaucha y lo que se atraviese. Siempre está listo para picar algo, no importa si es de mañana, tarde o noche. Básicamente vive pensando en qué va a lonchear después, y la verdad es que se lo respeta.
Chicote
En Santa Cruz se le dice chicote a la persona bien lanzada, que no se achica ante nada y se mete en cada quilombo con una sonrisa. Es el valiente medio loco del grupo, el que se anima a todo mientras los demás todavía están dudando. A veces es admiración y a veces advertencia, pero siempre tiene su gracia.
Señor de la huangana
Se le dice al que se cree sabelotodo y se manda unas historias larguísimas, pero al final se pisa solito y queda como cuentero. Es el típico que promete el oro y el moro, mete nombres, fechas y detalles, y cuando le preguntás bien, se le cae todo el castillo. Da risa, pero cansa.
Estirar la pata
Es una forma coloquial y medio burlona de decir que alguien se murió, pero sin ponerse dramático. Se usa para quitarle hierro al asunto, como cuando contás que el finado se fue nomás y ya no vuelve. Es de esas frases que suenan fuertes, pero entre confianza hasta sacan una risita incómoda, cosa rara pero efectiva.
Vaciarse
En Santa Cruz se usa para cuando alguien se suelta a lo bestia en una fiesta, pierde la timidez y se entrega de lleno al desmadre. Es como decir que se dio vuelta con los tragos y ya no le importó nada, solo gozar y hacer show. A veces queda épico y otras al día siguiente da una vergüenza brutal.
Estar en el piso
Se usa cuando estás sin un peso, tieso, en la lona. Vamos, que te quedaste seco después de pagar deudas, invitar algo o que te caiga un gasto sorpresa. No es que estés literalmente tirado en el suelo, es que tu billetera quedó en modo desierto. Y sí, suele decirse con resignación y humor.
Tomar el micro
En Santa Cruz es la forma típica de decir que te subes al micro, el minibús de ruta que te pasea por media ciudad por poca plata. Vas apretado, con música a todo volumen y el chofer creyéndose piloto, pero te salva cuando no hay ganas de caminar o el calor te derrite. Práctico y bien cruceño.
Bolear campana
Se usa para decir que alguien se hace la rata y se escapa de sus obligaciones, sobre todo de clases o reuniones aburridas. Es como decidir que hoy no hay ganas de responsabilidad y mejor se desaparece un rato. Muy de Santa Cruz, muy de gente que prefiere el relajo antes que aguantar sermones, y la verdad es que tiene su encanto callejero.
Dar luz verde
Se usa cuando alguien te autoriza o te aprueba algo, como diciendo que ya podés arrancar sin miedo. Es el típico visto bueno del jefe, de tus viejos o de quien tenga la última palabra. También vale para planes que por fin se destraban. Vamos, que ya tenés permiso y el camino libre.
Estar en la preca
Se dice cuando estás en modo preocupación total, con nervios y ansiedad porque algo está por pasar o porque no sabés qué va a salir. Es como estar en la antesala del drama, esperando una nota, una respuesta o un reto. Muy de Santa Cruz, cortito y al pie. Y sí, te deja con el estómago hecho nudo.
chiri
En Santa Cruz se usa chiri para hablar de un frío fuerte que cala hasta los huesos, de esos que te hacen querer ponerte tres chompas y seguir tiritando. Es ese clima traicionero del invierno cruceño que te agarra desprevenido y te deja pensando por qué no te quedaste en cama todo el día.
Romperse el lomo
Se dice cuando alguien curra a lo bestia, dejándose la espalda en el laburo. Vamos, que se está matando a trabajar, ya sea por necesidad o por quedar bien. Es una forma bien gráfica de decir que estás al límite, sudando la gota gorda. Y sí, suena a que te vas a partir en dos.
móvilacha
En Santa Cruz se le dice móvilacha al auto viejo, destartalado y medio remendado que igual sigue rodando por pura maña y terquedad. Suele hacer más ruido que comparsa en carnaval, bota humo, tiene mil parches y aun así el dueño lo defiende como si fuera una nave de lujo. Y hay que admitir que esas chatarras tienen su encanto.
Ser un gallo
Se dice de alguien que es vivo, avispado y con calle, de esos que se las ingenian para salir bien parados de cualquier lío. También puede sonar a que es el que manda o el que se impone en un grupo, sobre todo si hay competencia. Vamos, el que no se achica y siempre cae de pie.
Puej
Forma bien cruceña de decir pues, sobre todo al final de las oraciones para meter énfasis, rematar una idea o sonar más cercano. Es tan común en Santa Cruz que casi parece un muletilla oficial del habla camba. Sirve para insistir, reclamar con cariño o simplemente darle sabor a lo que estás diciendo, y la verdad es que contagia.
Oler a churrasquito
Se dice cuando alguien vuelve a casa, al laburo o a cualquier lado con ese olorcito a parrilla que lo delata. Vamos, que no venís de hacer mandados, venís de meterle al churrasco con la gente y pasarla lindo. Suele decirse en broma, medio acusando, porque el humo y la carne no mienten.
Hacer charque
En Santa Cruz se dice hacer charque cuando alguien se pone a chismosear duro, hablando sin parar de la vida ajena hasta casi trabarse la lengua. Es como armar chisme bien sazonado, desmenuzando cada detalle. Suena gracioso porque el charque es carne seca y acá la carne son los chismes que se van deshilachando.
Échame un cable
Se usa cuando necesitas que alguien te ayude con algo que se te está yendo de las manos, desde un favorcito inocente hasta sacarte de un buen lío. Es como pedir refuerzos porque tú solo no llegas. Suena bastante suave, pero según el tono puede ser súplica, colegueo o pura desesperación, y la verdad es que se usa muchísimo.
Camba casa
Expresión bien cruceña para hablar de la casa propia, con ese orgullo camba de barrio, patio y hamaca. No es solo la vivienda, es el lugar donde se arma el churrasco, se toma tereré y se cae la tropa a joder un rato. Suena relajado, tropical y trabajador, como quien suda de día y la pasa bomba de noche.
Metroleque
Se usa para hablar del típico personaje de pueblo que se las da de citadino top, como si viviera en plena gran ciudad aunque su realidad sea vacas, polvo y mototaxi. Suele copiar modas urbanas, meter anglicismos raros y mirar por encima del hombro al resto. Y la verdad, da más risa que envidia.
Jocheo
Palabra bien cruceña para hablar del trueque de toda la vida, cuando se intercambian favores, productos o servicios sin meter plata de por medio. Un buen jocheo puede ir desde cambiar verduras de la huerta hasta ayudar con una mudanza. Es de esas costumbres que mantienen el barrio unido, y la verdad es que tiene su encanto.
Casarse de risa
Se dice cuando algo te hace reír tanto que ya no puedes más y quedas doblado de la risa. Es como si te comprometieras con la carcajada y no hubiera vuelta atrás. Se usa cuando la situación es tan ridícula o graciosa que todo el mundo termina llorando de risa. Y la verdad, cuando pasa eso, da gusto.
Yuracaré
En Santa Cruz se usa para decir que alguien es bien metido, que vive de aquí para allá metiendo la nariz en todo lo que no le incumbe. Siempre aparece donde no lo llaman, se entera de todo y encima opina. Es como un turista profesional de los chismes, pero con residencia fija en el bochinche.
Tocar campana
En Santa Cruz se dice cuando alguien se va antes de tiempo, ya sea de la pega, de una reunión o de una fiesta. Es como avisar: ya me dio la hora, ya cumplí y me abro. Suele sonar a salida rápida y medio silenciosa, sin mucho show. Útil para el que desaparece y deja a todos con cara de ¿y este?
Hacer bulla
Se dice cuando alguien hace mucho ruido, arma alboroto o mete escándalo, ya sea en una fiesta, en la calle o en la casa. Es el típico plan que empieza tranqui y termina con música a todo volumen y los vecinos mirando feo. En Santa Cruz se usa un montón para quejarse o para vacilar.
cambaquear
En Santa Cruz se usa para decir que uno sale a dar vueltas sin rumbo fijo, solo a pasear, ver qué pinta y matar el rato. No es ir a hacer trámites ni nada serio, es puro relajo cruceño, con su calma y su calor. Básicamente es salir a vaguear por la ciudad, a ver qué se arma en el camino.
Chalaba
Se usa para hablar de alguien que siempre anda arreglado al milímetro, con ropa de marca, peinado perfecto y perfume caro hasta para ir a comprar pan. Es como si viviera en pasarela permanente, aunque solo vaya a la esquina. A veces se dice con admiración y otras con un poquito de burla, porque tanta pinta también cansa.
Largarse un tabardillo
Se usa para decir que alguien se pegó una borrachera monumental, de esas que te dejan doblado y sin recordar ni cómo llegaste a la casa. Es como decir que se tomó hasta el agua de los floreros y terminó tirado en el primer sillón que vio. Muy de noche larga, trago barato y cero dignidad, pero con su gracia.
Estar en la cúspide
Se usa para decir que alguien está en su mejor momento, arriba de todo, ya sea por éxito, racha o porque le está yendo de lujo. Es como estar en la cima, pero con un toque más formalito. En la calle también puede sonar medio agrandado, como de alguien que se la cree un poquito.
Mediomacho
Se usa para vacilar a alguien que va de muy machito, habla duro y se las da de valiente, pero cuando toca dar la cara se achica todo. Es como decirle que es puro humo, que solo es la mitad de lo que presume. Suena gracioso, pero también le baja bien los humos al alzado de turno.
Ranguearse
En Santa Cruz se dice cuando te tiras a la flojera sin culpa: hacer algo con desgano, o directamente no hacer nada y quedarte echado, como lagarto al sol. Es ese modo de estar medio apagado, sin pilas, dejando que el día pase mientras tú solo existes. Ideal para domingos o resacas.
Hacer lo opuesto
Se usa cuando alguien promete una cosa y termina haciendo exactamente lo contrario, como si fuera experto en llevar la contra. Es muy típico del que se hace el vivo y al final queda como payaso. Sirve tanto para planes, favores o cualquier promesa que se va al carajo. Y hay que admitir que a veces da risa de lo predecible que es.
Toparse
En Santa Cruz, topase es cruzarte de golpe con alguien conocido sin haber quedado, ya sea en la plaza, en el micro o en plena farra. A veces es buena onda porque te pones a chismosear un rato y otras es medio incómodo, pero igual toca saludar. Es como que la ciudad es un pañuelo y todos se topan con todos.
Chuto
En Santa Cruz se dice chuto para algo que no tiene papeles, permisos o respaldo legal, sobre todo vehículos. El clásico auto importado por izquierda, la moto sin registro o hasta un negocio montado sin licencia. Es como decir que es pirata o trucho, pero con sabor camba, y hay que admitir que la palabra tiene su encanto.
Pucha
Interjección muy de Santa Cruz que sirve para soltar sorpresa, enojo suave, frustración o hasta pena, según el tono. Es como decir caramba o pucha pues, pero con sabor cruceño. La tirás cuando algo te agarra de imprevisto o cuando te sale todo al revés. Y sí, es un comodín que salva conversaciones.
Tarifeando
Se dice cuando alguien se hace el loco y se va a dar vueltas, a pasear o a perder el tiempo justo cuando debería estar trabajando o resolviendo algo. Es como estar en modo turista, pero con responsabilidades esperando. Muy de cruceño relajado, de los que aparecen después como si nada y todavía preguntan qué pasó.
Estar aceitoso
En Santa Cruz se le dice a alguien que anda muy vivo, demasiado confiado y con aires de sabelotodo. Es el típico que se cree más listo que todos y se quiere zafar de todo, como si resbalara en los problemas. Va de canchero, mete labia y se agranda. Y sí, suele caer pesado.
Tantaso
Se usa cuando algo es enorme, exagerado o te deja loco por lo grande que es, ya sea en tamaño, cantidad o impacto. Es como decir que es un montón, pero con más drama y sabor camba. Sirve para peces, deudas, fiestas, chismes y cualquier cosa que se haya ido de las manos, y la verdad es que suena bien sabroso.
Cambearse
En Santa Cruz decimos cambearse cuando alguien cambia de opinión, de postura o de bando con una facilidad tremenda, como quien se cambia de polera. Es ese pana que hoy jura una cosa y mañana ya anda diciendo lo contrario sin despeinarse. A veces da risa, a veces da rabia, pero siempre es bien camba la jugada.