En Santa Cruz se le dice a alguien que anda muy vivo, demasiado confiado y con aires de sabelotodo. Es el típico que se cree más listo que todos y se quiere zafar de todo, como si resbalara en los problemas. Va de canchero, mete labia y se agranda. Y sí, suele caer pesado.
"Llegó el compadre a la reunión todo aceitoso, tirando datos y queriendo mandar, pero a la hora de pagar la cuenta se hizo el loco."