Se usa cuando estás sin un peso, tieso, en la lona. Vamos, que te quedaste seco después de pagar deudas, invitar algo o que te caiga un gasto sorpresa. No es que estés literalmente tirado en el suelo, es que tu billetera quedó en modo desierto. Y sí, suele decirse con resignación y humor.
"Cobré ayer y dije: hoy sí ahorro. Pagué luz, internet y me fui por un asadito, y pum, ya estoy en el piso otra vez, ni pa' un fresco."