Se dice cuando alguien vuelve a casa, al laburo o a cualquier lado con ese olorcito a parrilla que lo delata. Vamos, que no venís de hacer mandados, venís de meterle al churrasco con la gente y pasarla lindo. Suele decirse en broma, medio acusando, porque el humo y la carne no mienten.
"Vos llegás tarde y oliendo a churrasquito, no me jodás. Seguro te fuiste donde el Juanchi a la parrilla y te quedaste pegado al asado."