Rejunter
Se usa para hablar de volver a juntar algo que estaba medio abandonado, normalmente un plan, un grupo o un proyecto que se había ido al carallo. Es como decir que se retoma el asunto con lo que haya a mano, con remiendos, improvisando y tirando pa'lante. Muy de pueblo, muy de cuadrilla y con bastante espíritu de supervivencia, la verdad.
Menuda cesta
Se usa para hablar de una fiesta muy gorda, de esas que se van de las manos y acaban con todo el mundo medio doblado al día siguiente. No es solo que hubiera buen ambiente, es que hubo alcohol, risas, bailoteo y anécdotas para comentar toda la semana. Vamos, una de esas noches que se recuerdan con cariño y un poco de dolor de cabeza.
Tener más vida que una sardina en feria
Se dice de alguien que tiene una suerte bárbara o una resistencia increíble, de esos que se meten en un lío y aun así salen enteros, como si tuvieran vidas extra. La imagen de la sardina en feria es pura retranca: entre humo, gente y jaleo, ahí sigue la condenada como si nada. Envidia sana, vaya.
Estar con la empanada
Expresión gallega para decir que alguien está muy despistado, en la luna total, como si su cabeza estuviera pensando en cualquier cosa menos en lo que toca. Se usa cuando vas lento, no te enteras de nada o reaccionas tarde. Y sí, con lo ricas que están las empanadas gallegas, normal que la mente se vaya por ahí.
Estar en modo radio
Se dice de alguien que no para de hablar ni un segundo, como si tuviera un programa en directo en la cabeza y estuviera narrándolo todo. Vale para el colega que te cuenta hasta cómo se ata los cordones. No es precisamente un piropo, pero tiene su gracia cuando el ambiente ya está pidiendo silencio.
Dar la risa
Se dice cuando algo te hace tanta gracia que te entra un ataque y ya no hay quien te pare. Puede ser por un chiste malísimo, una tontería en el momento justo o un meme absurdo. En Galicia se oye mucho en plan: me dio la risa y listo, a llorar de reír como un crío.
Furar
En gallego y en zonas de Galicia, furar es literalmente hacer un agujero o perforar algo. En la calle también se usa con doble sentido para hablar de salir de fiesta con intención de ligar, ir a la caza, vaya. No es la acepción más fina del mundo, pero se entiende y tiene su puntito.
Ir de tranquis
Se dice cuando quedas para algo supuestamente tranquilo, sin liarla mucho, pero todo el mundo sabe que es la típica frase gafada. Empieza con una caña y acaba con otra ronda, otra, y de repente estás cantando a grito pelao como si fuese San Juan. En Galicia, lo de ir de tranquis es casi ciencia ficción.
Estás pa'l sistema
Se dice en plan irónico cuando alguien está tan pálido, tan desmejorado o con una pinta tan rara que parece que no es de este mundo. Puede ser por no ver el sol, por estar hecho polvo o por ir con cara de susto. Es como soltar: colega, te falta calle y vitamina D. Y sí, tiene su mala leche.
Sumar caracoles
Se usa para vacilar a alguien que va lentísimo, como si cada paso fuera una eternidad. Es como decir que la persona es más lenta que un caracol, pero en versión gallega creativa. Sirve para meter un poco de presión con humor cuando alguien se lo toma con demasiada calma. Y hay que admitir que la imagen mental es buenísima.
Oído náutico
Se usa en plan burla cariñosa para decir que alguien no se entera de nada, que está empanado total y no pilla lo que le dicen ni a la de tres. Como si tuviera la cabeza en alta mar y las palabras le llegaran con retraso. Es despectiva pero muchas veces se suelta entre colegas y familia para echar unas risas.
Ir de pesca
En Galicia se usa como excusa clásica para salir de casa con toda la calma del mundo, supuestamente a pescar, pero muchas veces el plan real es ir a la taberna, echar la partida y alargar la tarde. A veces vuelves con pescado fresco, otras solo con una buena tajada y un montón de historias que casi nadie se cree.
Ser do monte
Se usa en Galicia para hablar de alguien que parece sacado del monte, medio salvaje, sin mucha educación social o con pintas muy dejadas. Puede ser por cómo habla, cómo se viste o cómo se comporta, como si no estuviera muy acostumbrado a la vida en la ciudad. A veces se dice con cariño, pero también puede ser un poco burla.
Cabrón
Insulto muy común que en Galicia se usa tanto para soltar mala leche como, entre colegas, para decir que alguien es un listo, un pillo o un cachondo que te la juega con gracia. Según el tono puede ser bronca seria o casi un piropo. Ojo con decirlo a desconocidos, que ahí ya no hace tanta risa.
Estar en una loncha
Se dice de alguien que está empanado, despistado o como en modo avión, mirando al infinito y sin pillar lo que pasa alrededor. Vamos, que su cabeza va por libre y tú le hablas pero no aterriza. En Galicia se oye para señalar ese punto de pasotismo o desconexión total, y tiene su puntito gracioso.
Estar de castelos
Se dice cuando alguien se viene arriba inventándose la película, fantaseando a lo grande o soltando historias que suenan más a cuento que a verdad. Vamos, que está montándose castillos en el aire y se lo cree tan pancho. Muy de vacilarse y de hablar por hablar, pero con su puntito de gracia.
Aguantar frío como un bacalao
Se usa cuando alguien está pasando un frío del carajo pero ahí sigue, tieso como un bacalao colgado al aire. Sirve tanto para currar en la calle en pleno invierno como para esas noches de farra en camiseta porque eres más chulo que el clima. Vamos, que estás helado perdido pero aguantando el tipo.
Ir a bloque
Se dice cuando vas a tope, sin frenos y con cero intención de moderarte. Suele usarse en plan fiesta, romería o noche larga, pero también vale para currar o estudiar a saco. Si alguien va a bloque, va con todo y no negocia. Y sí, al día siguiente igual toca resaca y arrepentimiento, pero qué bien se vive.
Tapiñar
Verbo muy usado para hablar de comer a escondidas, a toda leche y sin que nadie te pille. Es ese picoteo furtivo que haces cuando dices que estás a dieta pero la nevera te mira con ojitos. También puede usarse para zampar algo rápido antes de que llegue el resto y se quede sin ración.
Estar de morriña
Se usa cuando te pilla la nostalgia fuerte, esa tristeza suave pero persistente que te entra al echar de menos tu tierra, tu gente o hasta el olor a lluvia en las corredoiras. Es como llevar una nube encima todo el día, pero con retranca gallega. Y hay que admitir que tiene su puntito poético.
Ir a pocha
Se dice cuando te vas a echar una siesta o a dormir un rato, normalmente porque estás reventado o te ha dado el bajón después de comer. No es una cabezadita fina, es de las que te dejan KO y te despiertas sin saber ni qué día es. Muy de casa y muy de sobremesa.
Hacerse el gallego
Se usa para decir que alguien se hace el despistado, el loco o el que no se entera de nada cuando en realidad sí sabe de qué va la movida. Suele salir cuando hay una pregunta incómoda, un marrón que nadie quiere asumir o un problema del que prefieres escaquearte. Es muy típica y, siendo sinceros, a veces viene de lujo.
Tener sangre liviana
Se dice de quien tiene una suerte tremenda para colarse en la vida sin comerse esperas: llega tarde y aun así pilla la cola más corta, encuentra mesa sin reserva y aparca a la primera. No es que haga trampas, es que el universo le abre pasillo. Da una envidia fina, pero también tiene su gracia.
Andar a pensar
Expresión muy de Galicia para soltarla con retranca cuando alguien va de filósofo, pero en realidad está vagueando o escaqueándose. Es como decir que está dando vueltas, haciéndose el profundo, y así se quita curro de encima. Suele ir con tonito irónico, de esos que pican pero hacen gracia.
Estar de molinillo
Se dice cuando se te queda una canción, un estribillo o una frase dando vueltas en la cabeza sin parar, como si tuvieras un molinillo dentro haciendo ruido todo el día. Es ese bucle pesado que tarareas sin querer, aunque estés currando, conduciendo o intentando dormir. Te acaba sacando de quicio, pero tiene su puntito.
Ir de feira
Se usa para decir que alguien sale de fiesta con espíritu de romería, con ruido, desmadre y cero prisa por volver a casa. No es solo tomar algo, es liarse como si fuera la fiesta del pueblo, con gaitas mentales sonando y todo. Vamos, que si vas de feira, vuelves reventado pero con mil anécdotas.
Ser un muñeco
Se usa para hablar de alguien que está ahí plantado sin hacer nada, como de adorno, sin aportar ni currar lo más mínimo. Puede ser el colega que no ayuda a recoger, el compi de piso que nunca friega o el típico que solo posa para la foto. No es un insulto brutal, pero sí un toque de atención con bastante guasa.
Lavar la pita
Expresión gallega que se usa cuando alguien intenta arreglar una cagada para quedar bien o disimular que la ha liado. Es como hacer un lavado rápido a una situación que ya viene torcida, a ver si cuela y nadie se fija mucho. No siempre funciona, pero oye, por intentarlo que no quede.
Estar en modo polbo
Se dice cuando alguien se queda agarrado a una idea, un plan o una manía y no hay manera de moverlo, como un pulpo pegado a la roca. Es una mezcla de cabezonería y comodidad, pero con sabor gallego, porque aquí el polbo manda. Vamos, que si te pones así, no te despega ni la marea.
Empastrar
En Galicia se dice empastrar cuando alguien, intentando arreglar un lío o explicar algo, lo empeora y lo deja todo más enredado. Es como meter la mano para ayudar y acabar haciendo un mazacote de malentendidos, excusas y versiones cruzadas. Vamos, que por querer quedar bien, la lías más y luego toca recoger el desastre.
Quedarse seco
Se dice cuando te quedas sin un duro o cuando algo te deja tieso de la sorpresa, como si se te apagara el cerebro un segundo. En Galicia se oye mucho en plan de calle, y vale tanto para la cartera como para la cara. Vamos, que te quedas sin pasta o sin palabras, y se nota.
Estar a novela
Se usa cuando alguien se monta un drama o una película tremenda, como si su vida fuera una telenovela de la tarde. Puede ser porque exagera lo que le pasa, porque va de protagonista intenso o porque directamente se está inventando medio cuento. Vamos, que en vez de contarte algo normal, te lo adorna que flipas.
Ir de troula
En Galicia, ir de troula es salir de fiesta a lo grande: calle, bares, verbena o lo que toque, pero con ganas de liarla un poco y pasarlo de lujo. Implica risas, música, colegas y alguna que otra copa, muchas veces licor café. Vamos, plan de acabar tarde y feliz.
Ir de cesta
Expresión gallega para cuando dices que vas a tomar un café tranquilo y acabas montando una comilona seria, con marisco, vinos, chupitos y risas a lo loco. Empieza inocente y termina en fiestón de los que se recuerdan varios días. Es como una trampa deliciosa del ocio gallego, y hay que admitir que tiene su encanto peligroso.
Acochinarse
Se usa cuando alguien se raja a última hora por puro miedo, vergüenza o cobardía. Es ese momento en que ibas muy valiente, muy chulito, y justo antes de hacerlo te entra el canguelo y te echas atrás. Vamos, que te acobardas de golpe y quedas un poco en ridículo, aunque luego todos nos riamos.
Capazía
En Galicia, 'capazía' se utiliza para describir al infaltable narrador de hazañas épicas que deberían estar en Netflix, pero que siempre ocurren a una persona que nadie más conoce. Eres el Stan Lee del pueblo contando historias incomprobables de un superhéroe gallego.
Ir de lobisome
Decir que alguien va de lobisome es decir que sale de fiesta desatado, como un hombre lobo en plena luna llena. Va a tope, sin frenos, bailando, gritando, ligando y montando el show por donde pasa. Es esa persona que vuelve a casa hecha polvo pero con historias para una semana. Y oye, a veces hace falta una noche así.
Echar verbo
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, soltando discurso y promesas, pero sin concretar nada ni mover un dedo. Vamos, mucho bla bla y cero hechos. También vale para esas charlas eternas de bar que suenan muy profundas y al final no llevan a ningún sitio. Muy de cuñado inspirado.
Terraceo
En Galicia terraceo es lanzarse a la terraza en cuanto asoma un rayo de sol, aunque el cielo esté gris y el abrigo siga puesto. Es pedir unas cañas, unos vinos, tapitas de la ría y ponerse al día con la peña como si fuera agosto. Aquí el verano es un estado mental, no una estación seria.
Perrecho
En Galicia se usa para hablar de un día feo, lluvioso, gris y algo tristón, de esos que te quitan las ganas de salir y te invitan a manta, sofá y algo caliente. Es el típico día gallego que parece que el cielo está de morros. Y oye, para echar la tarde vagueando tampoco está tan mal.
Dieta de grelos
Expresión irónica muy gallega para hablar de alguien que dice que está a dieta pero en realidad se está poniendo fino a cocido, lacón con grelos, chorizo y todo lo que pille. Es como presumir de comer sano porque hay verdura, aunque el plato lleve más grasa que una romería entera. Y oye, tampoco vamos a juzgar, que rico está un rato.
Emplatarse
Se usa en plan coña para decir que te quedaste atrapado en una charla eterna con alguien, normalmente un gallego de los de barra de bar. Empiezas hablando del tiempo y acabas sabiendo la historia del pueblo, del pulpo, de la romería y de la prima de Cuenca. Es como caer en arenas movedizas de conversación, pero con retranca.
Ir de foliadeira
Irse de fiesta loca, con todo el ritmo y ganas, normalmente acompañado de buena compañía y unas cuantas botellas encima.
Hacer un ponchi
Expresión muy de colegas para decir que alguien llega tarde a una quedada, sobre todo si es el típico guapete que va siempre perfumado y arreglado. Es como su marca personal, que nunca aparece a la hora. Se usa con cachondeo, pero también con un poco de rabia, porque desespera bastante esperar siempre al mismo.
Ir de ruina
En Galicia se dice cuando sales de fiesta a lo bestia, sin frenos ni plan B, y acabas hecho polvo. Implica alargar la noche, enlazar bares, gastar más de la cuenta y levantarte al día siguiente con resaca, cero dignidad y la cartera temblando. Vamos, salir con mentalidad de acabar en la ruina, literal.
Irse a la furgoneta
Se usa cuando alguien se va de fiesta a lo loco, sin mucha planificación y con ganas de acabar tardísimo y medio reventado. Suele implicar moverse de un sitio a otro, como quien va en una furgo buscando la siguiente verbena, el siguiente bar o el siguiente after. Vamos, que no es salir de tranquis, es liarla un poquito mínimo.
Ir de pandereta
Se dice cuando sales de fiesta en modo desatado, con ganas de jaleo y cero vergüenza. Vas a tu bola, te ríes de todo y te da igual el qué dirán. Es como ir en plan verbena, con alegría exagerada y un puntito de ridículo simpático. Ideal para noches largas, conciertos y cualquier plan donde acabas cantando a grito pelado.
El quinto pino
Utilizado por los gallegos para describir esas experiencias místicas en la naturaleza cuando te pierdes en una fraga tan espesa que hasta las meigas se detienen a preguntar dónde estás. Es el equivalente folclórico de extraviarse entre universos paralelos con un toque de encuentros paranormales.
Ir de esmorga
Clasicazo gallego que significa salir de juerga con ganas, normalmente en grupo, y acabar tarde, cantando, comiendo y bebiendo como si no hubiera mañana. No es solo fiesta, es desmadre alegre con mucho corazón. Suele haber licor café, vino de la casa y anécdotas que al día siguiente se recuerdan a medias, y eso también tiene su encanto.
Tiricia
En Galicia se dice cuando te entra una pereza brutal, de esas que te dejan aplatanado y sin ganas ni de mover un dedo. Suele salir con el frío, la lluvia o el cielo gris, y te empuja directo a la manta, el sofá o la cama. Vamos, la excusa perfecta para no hacer nada y encima sentirte gallego.