Se usa para hablar de la banda que no se calla nunca, que siempre trae plática, chisme o puro relleno nomás por no quedarse muda. Puede ser porque le encanta convivir o porque le fascina el mitote y quiere llamar la atención. Es muy norteña la expresión y, la neta, tiene su encanto cuando la sueltas en medio de la chorcha.

"Estábamos bien a gusto en la peda hasta que llegó Juan y empezó a echar verbo con sus chismes de la oficina, y al ratito ya todos estaban bien prendidos en el mitote."

Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, soltando un discurso largo y a veces medio intenso, como si estuviera dando una charla magistral sin que nadie se la haya pedido. Puede ser para ligar, convencer o simplemente por gusto de escucharse. Vamos, que se viene arriba y no hay quien lo corte.

"En la reunión, Iván se puso a echar verbo con lo del apocalipsis gatuno y nos tuvo veinte minutos asintiendo en plan sí, sí, claro, mientras pensábamos en el café."

Se dice cuando alguien se avienta un buen choro para ligar, convencer o impresionar, sobre todo con labia y halagos. Es como sacar el modo galán y hablar bonito, aunque a veces sea pura palabrería. En Jalisco lo oyes mucho en plan de carrilla, cuando el compa anda de intenso con la plática.

"No manches, Juan se la pasó echando verbo con la morra nueva en la peda y ya hasta le sacó el Insta, bien campante."

Se dice cuando alguien se pone a hablar de más, a presumir o a prometer cosas grandotas solo con labia, sin pruebas ni sustancia. Es el típico que jura que tiene palancas en todos lados, que conoce al mero mero y que te va a resolver la vida, pero puro cuento. Divierte, pero también da flojera.

"Íbamos bien en la peda hasta que Rodrigo se puso a echar verbo de que su compa en el gobierno nos iba a conseguir chamba y boletos VIP, y ni el guardia lo topaba."

Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, soltando discurso y promesas, pero sin concretar nada ni mover un dedo. Vamos, mucho bla bla y cero hechos. También vale para esas charlas eternas de bar que suenan muy profundas y al final no llevan a ningún sitio. Muy de cuñado inspirado.

"Fernando empezó a echar verbo con lo de montar una startup en Vigo y que si inversores y que si “disrupción”, pero pasó una hora y seguíamos igual, sin producto, sin plan y sin ni pedir otra ronda."

Se usa para decir que alguien habla un chingo, adorna de más lo que cuenta o se pone bien rollero con sus historias. Es como cuando alguien presume, exagera o no se calla ni tantito. Muy del estilo de hablar por los codos, pero con sabor mexiquense y un toque de barrio que la neta le da mucha gracia.

"No le creas todo al Chucho, siempre anda echando verbo de que casi se arma a madrazos con tres rateros y al final nomás se tropezó con la banqueta."

Se usa cuando alguien se pone a hablar y hablar con labia, tirando choro para ligar o impresionar. Es como aventar palabras bonitas, medio mañosas, para ver si cae la otra persona. Normalmente implica que la persona es bien habladora, medio seductora y a veces hasta un poquito exagerada, pero con su gracia.

"No manches, el Chuy se sentó con las morritas y se aventó dos horas echando verbo, hasta parecía locutor de radio pirata en pleno malecón."

Se usa para decir que alguien se pone a ligar duro, tirando labia con frases melosas, cursis o de plano bien exageradas para impresionar. Es como activar el modo poeta de barrio, aunque a veces da más risa que otra cosa. Y hay que admitir que cuando sale natural, hasta tiene su encanto chafa pero efectivo.

"No manches, vio a la morra nueva del salón y en corto empezó a echar verbo bien intenso, que si sus ojos, que si el destino, y todos atrás aguantando la risa."

En Sevilla, echar verbo es ponerse a hablar con arte y labia, soltando palique del bueno para caer en gracia, convencer o sacar algo. Puede ser ligar, camelarte al camarero o venderte una moto sin que te enteres. No es solo hablar, es hablar con salero. Y sí, a veces sale hasta la ronda gratis.

"Paco se puso a echar verbo con el camarero, dos chistes, tres piropos y al final le cayeron un par de copas de la casa. Yo mirando y aprendiendo, miarma."

Se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, soltando labia como si estuviera dando una charla. Puede ser para ligar, para convencer o para ponerse intenso con temas profundos en mitad del vacilón. En Canarias suena muy natural para ese colega que no para y te mete un speech sin que se lo pidas. Y a veces hasta engancha.

"En la terraza, Carlos empezó a echar verbo del universo y de las energías con el mojito en la mano, y al final estábamos todos callados, asintiendo como si supiéramos, con el reguetón bajito de fondo."

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