Se usa para hablar de la banda que no se calla nunca, que siempre trae plática, chisme o puro relleno nomás por no quedarse muda. Puede ser porque le encanta convivir o porque le fascina el mitote y quiere llamar la atención. Es muy norteña la expresión y, la neta, tiene su encanto cuando la sueltas en medio de la chorcha.
Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, soltando un discurso largo y a veces medio intenso, como si estuviera dando una charla magistral sin que nadie se la haya pedido. Puede ser para ligar, convencer o simplemente por gusto de escucharse. Vamos, que se viene arriba y no hay quien lo corte.
Se dice cuando alguien se avienta un buen choro para ligar, convencer o impresionar, sobre todo con labia y halagos. Es como sacar el modo galán y hablar bonito, aunque a veces sea pura palabrería. En Jalisco lo oyes mucho en plan de carrilla, cuando el compa anda de intenso con la plática.
Se dice cuando alguien se pone a hablar de más, a presumir o a prometer cosas grandotas solo con labia, sin pruebas ni sustancia. Es el típico que jura que tiene palancas en todos lados, que conoce al mero mero y que te va a resolver la vida, pero puro cuento. Divierte, pero también da flojera.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, soltando discurso y promesas, pero sin concretar nada ni mover un dedo. Vamos, mucho bla bla y cero hechos. También vale para esas charlas eternas de bar que suenan muy profundas y al final no llevan a ningún sitio. Muy de cuñado inspirado.
Se usa para decir que alguien habla un chingo, adorna de más lo que cuenta o se pone bien rollero con sus historias. Es como cuando alguien presume, exagera o no se calla ni tantito. Muy del estilo de hablar por los codos, pero con sabor mexiquense y un toque de barrio que la neta le da mucha gracia.
Se usa cuando alguien se pone a hablar y hablar con labia, tirando choro para ligar o impresionar. Es como aventar palabras bonitas, medio mañosas, para ver si cae la otra persona. Normalmente implica que la persona es bien habladora, medio seductora y a veces hasta un poquito exagerada, pero con su gracia.
Se usa para decir que alguien se pone a ligar duro, tirando labia con frases melosas, cursis o de plano bien exageradas para impresionar. Es como activar el modo poeta de barrio, aunque a veces da más risa que otra cosa. Y hay que admitir que cuando sale natural, hasta tiene su encanto chafa pero efectivo.
En Sevilla, echar verbo es ponerse a hablar con arte y labia, soltando palique del bueno para caer en gracia, convencer o sacar algo. Puede ser ligar, camelarte al camarero o venderte una moto sin que te enteres. No es solo hablar, es hablar con salero. Y sí, a veces sale hasta la ronda gratis.
Se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, soltando labia como si estuviera dando una charla. Puede ser para ligar, para convencer o para ponerse intenso con temas profundos en mitad del vacilón. En Canarias suena muy natural para ese colega que no para y te mete un speech sin que se lo pidas. Y a veces hasta engancha.