Guinea Ecuatorial es el único país de África donde se habla español como lengua oficial y los ecuatoguineanos mezclan castellano con fang y bubi de una forma única. Aquí la selva tropical se encuentra con una cultura hispanoafricana que te sorprende.
"Manguear significa pedir prestado, pedir plata o cosas con la intención de no devolver o simplemente con mucha frecuencia. Por ejemplo, siempre manguea algo, el martes el mate, el jueves el cargador, el viernes plata para el colectivo, tiene sus propias cosas pero prefiere siempre las tuyas, es así."
"Manguear significa pedir plata o favores. Matías el otro día me vino a manguear 10.000 pesos. ¿Quién se cree que es? Ni siquiera me pagó lo que le presté la otra vuelta."
Armar un discoparada
Se dice cuando montas una fiesta a lo grande, rollo discoteca improvisada, con música a tope, gente entrando y saliendo y un ambientazo que no se apaga. No es una quedada tranquila, es plan de bailar, sudar y acabar viendo amanecer con la garganta seca. Si alguien lo suelta, prepárate para el jaleo.
Decir la plena
Se usa para decir una verdad a la cara, sin adornos ni rodeos, aunque incomode. Es como soltar lo que piensas tal cual, con cero filtro, y dejar a la otra persona retratada si hace falta. Puede sonar duro, pero a veces es justo lo que toca para cortar el teatro y poner las cosas claras.
Meter un gazapo
Se dice cuando la lías y sueltas un error tonto, una metedura de pata o una pifia que canta a kilómetros. Puede ser hablando, escribiendo o intentando quedar bien y acabando peor. Vamos, que querías ir de listo y te salió el tiro por la culata. Y sí, da una vergüencita rica.
Verlo todo redondo
Se dice cuando alguien está mareado, aturdido o medio ido, normalmente por haber bebido de más o por un colocón curioso. Vamos, que no ve claro y todo le da vueltas, como si el mundo fuera una pelota. No es precisamente fino, pero describe el estado a la perfección y da hasta risa.
Manguear
En Guinea Ecuatorial, manguear es pegarse a la casa o a los recursos de otro para vivir de gorra y estirarlo todo lo posible. No es una visita normal, es acomodarse con toda la cara, comer, dormir, gastar lo ajeno y no arrimar ni ayuda ni dinero, como si el dueño de la casa estuviera obligado a mantenerte.