Se dice cuando tienes un presentimiento chungo, como que algo no cuadra y se viene lío. No es que te pique de verdad, es más bien esa alarma interna que te hace mirar alrededor y desconfiar. Vamos, el típico aviso de tripas antes de meter la pata. Y sí, suena raro, pero engancha.
"Oye, hermano, me pica el talón. Ese nota está sonriendo demasiado, yo que tú guardo el móvil y nos piramos de aquí."