En Jalisco se usa para hablar de alguien que nunca se llena, que parece barril sin fondo con la comida, la bebida o hasta con la fiesta. Es medio burla cariñosa, como decir que esa persona siempre quiere más y no conoce la palabra basta. Y hay que admitir que a veces da hasta envidia ver cómo aguantan.
Se dice de alguien que parece no tener fondo, como si no se le acabara la capacidad de comer o de seguirle dando duro a la botanita. En reuniones familiares es el clásico que siempre tiene espacio para otro taco, otro plato o lo que caiga. Suena medio en broma, pero también con admiración.