Se dice cuando te quedas sin un duro o cuando algo te deja tieso de la sorpresa, como si se te apagara el cerebro un segundo. En Galicia se oye mucho en plan de calle, y vale tanto para la cartera como para la cara. Vamos, que te quedas sin pasta o sin palabras, y se nota.
"Fui a la plaza a por nécoras y me quedé seco al ver el precio, tuve que volver pa casa con una bolsa de patatas y poco más."