Forma salteña y bien pilla de decir adiós, jugando con la frase nos vemos y la palabra vidrios, como si te fueras mirando espejos por la vida. Es un chiste fácil pero efectivo, muy de charla entre amigos con mate de por medio. No es formal ni de lejos, pero tiene su encanto y arranca una sonrisa.
Despedida en plan broma, típica de patas en Lima. Es un juego de palabras con nos vemos, cambiando vemos por vidrios para sonar más callejero y vacilón. Se usa igual que un hasta luego o un nos vemos, pero con ese toque de chongo que te suelta el causa cuando ya está chapando la puerta.