Más perdido que cama en terremoto
Se dice de alguien que está totalmente desorientado, confundido o fuera de lugar, como si no entendiera nada de lo que pasa a su alrededor. Es una comparación exagerada y bien gráfica, de esas que te pintan la escena en la cabeza. En Lima se suelta mucho para vacilar con cariño al que anda en la luna.
Estar en la cancha
En Lima se dice cuando estás metido de lleno en el asunto, en la acción, dándole cara a lo que toca. Puede ser chamba, un problema, un trámite o cualquier movida que te tiene ocupado y sin tiempo para huevear. No es tanto drama tipo guerra, más bien estar en el ruedo, chambeando o resolviendo.
Está de la ptm
Se dice cuando algo está buenazo, increíble o te deja loco de lo bueno que está. Es la versión abreviada de de la puta madre, escrita como ptm para no soltarla completa o para ir más rápido en chat. En Lima suena bien callejero y bien bacán, pero ojo, sigue siendo vulgar.
Ser bien machazo
En Lima se le dice a alguien que se las da de muy macho, valiente o rudo, pero más por pose que por realidad. Es el típico que exagera para quedar como bravo, impresionar o no verse “débil”, y al final se le nota el show. Suele ir con burla, como diciendo: ya, ya, bájale dos.
Estar en modo loro
Se dice de alguien que está parlanchín a más no poder, hablando sin parar y a veces repitiendo lo mismo como un loro con el piloto automático puesto. Sirve para vacilar un poco, no siempre es mala onda, pero si te agarra con prisa te deja sin batería social. Bien de calle y bien gráfico.
Ir como pollo sin cabeza
Se dice cuando alguien va de un lado a otro sin rumbo, a las apuradas y medio desesperado, como si no supiera ni qué está haciendo. Es la típica imagen de estar full, con mil cosas encima, reaccionando más que pensando. Sirve para el trabajo, la casa o una reunión donde no paras ni un segundo.
Juntarse un tonazo
En Lima se dice cuando, sin planearlo mucho, se arma una fiesta o reunión que se pone bravaza. Empieza con dos chelas y música bajita y de pronto ya hay gente por todos lados, parlante a todo volumen y el vecino mirando feo. Es como decir que se prendió la noche de la nada, y bien.
Estar en todas
En Lima se dice de alguien que está atento a todo, se entera de todo y siempre cae bien parado. Puede ser porque es bien vivo, porque tiene contactos o porque se mete en todos los temas. También vale para el que siempre tiene una solución rápida para cualquier roche. Un todoterreno, básicamente.
Ser un arrechón
En Lima, arrechón suele ser alguien muy caliente, salido o con ganas de sexo a tope. También puede usarse para decir que alguien está picón, con rabia o bien encendido por algo, según el tono y el contexto. No va de valentía ni de chulería heroica, va más de estar prendido. Y sí, es bastante vulgar.
Estar en la luna
Se dice de alguien que está recontra distraído, colgado total, como si su mente estuviera viajando por Saturno en vez de prestar atención a lo que pasa. Es el típico que no se entera de nada, vive en su nube personal y a veces da ternura, pero también provoca ganas de jalarle las orejas.
Estar lobazo
En Lima se dice de alguien que anda en modo galán, como si fuera el más churro del grupo, tirando pose y miraditas. El chiste es que suele ser puro humo: se agranda, se cree un lobo seductor, pero en la vida real no levanta ni sospechas. Va con burla y un toque de roche.
Hijo 'e papá
Se le dice al chico que vive en modo fácil porque el papá le paga y le resuelve todo: la U, el carro, el depa, la juerga y hasta la chamba por contactos. Suele sonar medio burlón, como diciendo que no se ha ganado nada y que anda con la vida en piloto automático. Y sí, da cólera.
Estoy más perdido que cuy en tómbola
Se dice cuando estás totalmente desorientado, sin entender nada o sin saber qué hacer, como si te soltaran en un sitio donde todo es bulla y caos. La imagen del cuy en una tómbola es bien peruana y exagerada, por eso da risa. Sirve para clases, trámites, direcciones y cualquier situación que te supere.
Estar en la yema
En Lima se dice cuando estás en el punto perfecto, en la mejor parte o con la ventaja clarita. Como tener el mejor sitio, estar bien conectado, o caer parado en una situación. Es como decir que estás en la gloria, pero con sabor callejero. Si estás en la yema, no te muevas ni por si acaso.
Hacerla linda
En Lima se dice cuando alguien se luce y le sale todo redondito, sobre todo en una situación difícil o cuando parecía que ibas a patinar. Es como decir que la rompiste, que te salió de lujo y quedaste como un campeón. Suena bien callejero y medio fanfarrón, pero con cariño si es entre patas.
Estar en la luna
Se dice cuando alguien está despistado, distraído o con la cabeza en otro lado, como si estuviera mirando al techo mientras el mundo sigue. No es que sea tonto, es que anda volando y no pilla ni una. Vale para clase, chamba o cualquier conversación donde te quedas colgado.
Hacer una chamba de anuncio
Se dice cuando alguien hace un trabajo tan bien pulido que parece sacado de un comercial, todo bonito, perfecto y hasta medio irreal. Sirve para elogiar una presentación, un arreglo, una tarea o cualquier cosa que quedó de lujo. En Lima suena bien de calle y bien piropeador, como para inflar el ego con cariño.
Estar en todas
Se dice de alguien que está metido en todo o enterado de todo: chismes, planes, eventos, oportunidades, lo que sea. Esa persona siempre aparece, siempre sabe y siempre tiene data fresca, como si tuviera antena. Puede sonar a elogio por vivo y conectado, o a pulla por sapo y metiche. Igual, tiene su encanto.
Parar en la esquina
En Lima se usa para decir que alguien anda ahí, plantado, sin hacer nada útil, como matando el tiempo y haciéndose el interesante. También puede sonar a que estás de vago, mirando pasar la gente o esperando que te caiga algo sin mover un dedo. Vamos, pura pose y cero acción.
Estar pal' queque
Se dice cuando estás reventado, sin batería y hecho puré, ya sea por chamba, fiesta o porque te tocó caminar como loco. Es como quedar KO, pero en versión limeña y bien de calle. También vale para alguien medio mal de salud o bajoneado. Vamos, que no das más y se te nota.
Habla, pe
Expresión bien limeña para meterle presión a alguien y que suelte la respuesta de una vez. Es como decir: ya pues, habla, decide, no te hagas el loco. Se usa con patas, en la cola, en el chat o cuando alguien se queda pensando demasiado. Suena medio mandón, pero suele ir en tono de confianza.
Bregar
En Lima, bregar es fajarse, batallar o insistir con algo hasta sacarlo adelante. Puede ser en la chamba, con un trámite eterno o con cualquier bronca del día a día. No va de comida en sí, aunque también puedes bregar para aguantar una resaca o un ceviche bravo. Es de esas palabras que suenan a esfuerzo real.
Estar mostro
En Lima se dice cuando algo está bravazo, buenazo o simplemente de lujo. Sirve para soltar un cumplido rápido, como decir que estuvo increíble o que alguien la rompió. Se usa para planes, conciertos, comida o lo que sea que te haya dejado feliz. Bien callejero y bien peruano, así sin vueltas.
Irse en floro
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, se enreda, mete relleno y al final no suelta nada concreto. Vamos, puro bla bla para marear o para hacerse el interesante. También vale para el que se va por las ramas y te hace perder el tiempo. En Lima se escucha un montón, sobre todo en clases y reuniones.
Chamba
En Lima y en buena parte del Perú, chamba es trabajo, curro o empleo. Vale para la pega formal, para el cachuelo y para cualquier cosa que te tenga ocupado. A veces suena a que estás hasta el cuello, pero no siempre, también puede ser neutro. Es de las palabras más usadas del día a día.
Dar la vuelta al perro
En Lima se dice cuando vas a salir a caminar o a dar una vuelta sin plan fijo, solo para matar el rato, despejarte o ver qué cae. No es que tengas un destino, es más bien pasear por pasear, sin apuro ni responsabilidad. Suena bien de barrio y sirve para invitar a alguien a sumarse al plan improvisado.
Aventón
En Lima, pedir o dar un aventón es que alguien te lleve gratis o te acerque en su carro o moto, como un favor rápido para no comerte el tráfico infernal. Es el clásico salvavidas cuando no hay micro, estás tarde o te da flojera caminar. Si te lo dan, mínimo agradeces y te portas, pues.
Estar en todas las radios
Se dice de la persona que se entera de todo antes que nadie: chismes, rumores, novedades y hasta lo que todavía ni pasa. Es como tener WiFi directo con el barrio. Suele usarse medio en broma, medio con fastidio, porque esa gente siempre aparece con el dato fresquito y a veces lo suelta sin filtro.
Mezclarse
En Lima se usa para decir que alguien se integra rápido en un grupo, en una reunión o en un plan, como si ya conociera a todos de antes. Es caer bien, agarrar confianza y volverse parte de la mancha sin hacer roche. No es literal de mezclar cosas, es socializar y encajar al toque.
Jamear
En Lima se usa para decir ir a comer, normalmente con hambre brava y cero paciencia. Es como “vamos a meterle diente” pero en versión callejera. Vale para una salchipapa, un menú de mercado o unos chicharrones bien grasos. Suena a plan simple y feliz: comer rico y quedar nuevo. Y sí, da risa decirlo.
Estar de bajadita
En Lima se usa para decir que alguien está en modo relax, sin apuro ni estrés, como yendo cuesta abajo y dejándose llevar. Puede ser porque está de vacaciones, porque ya resolvió todo o porque le da igual el drama. Suena bien playero y bien de barrio, de esos días en que la vida va suavecito.
Achorado
En Lima, achorado es alguien con actitud de matón o de vivo, bien lanzado y medio agresivo, que se cree el más bravo del barrio. Va de choro, se impone, habla fuerte y no se deja, aunque a veces sea pura pose. No es lo mismo que alucinar con contactos, esto va más de calle y de carácter.
Patear lata
En Lima se dice cuando alguien anda sin rumbo, matando el tiempo y dando vueltas por ahí sin hacer nada productivo. Es como salir a vagar, a mirar vitrinas o a caminar por caminar, porque no hay plan o porque estás misio. Suena bien callejero y medio resignado, pero también tiene su encanto.
Meterle tierra
En Lima se dice cuando alguien adorna un cuento de más, le mete floro y exagera para que la historia suene más brava o más jugosa. No es que sea mentira total, pero sí que le echa su extra de drama, chisme o detalles inventados. Útil para detectar al pata que siempre la hace larga.
Estar chapa
En Lima, decir que alguien está chapa es soltar que está medio loco, chalado o que se le zafó un tornillo. Se usa cuando alguien hace cosas rarazas, se pasa de intenso o vive en su propio planeta. No siempre es insulto pesado, a veces va en plan broma entre patas. Igual, depende del tono.
Estar en modo ruleta
Se dice cuando alguien va por la vida decidiendo a la suerte, sin pensarla mucho, como si estuviera girando una ruleta y lo que salga, salió. Aplica para planes, plata, amores o exámenes, todo al azar. Suena medio en broma, pero también es su jalón de orejas: deja de improvisar, causa.
Jato
En Lima, jato es tu casa, tu hogar, tu base de operaciones. No suena fino ni falta que hace, es más bien el sitio donde caes a descansar, a comer algo y a tirarte en el sillón sin culpa. También puede ser la casa de alguien más, tipo vamos a su jato un rato.
Tener calle
Se dice de alguien que es vivo y sabe moverse en la ciudad sin perderse ni dejarse agarrar de sonso. Conoce las mañas del barrio, lee el ambiente, se aviva con el transporte, el tráfico y la gente. No es solo ubicarse, es tener colmillo callejero. En Lima aplica perfecto entre combis, colas y atajos.
Chambea, pe
Frase bien limeña para decirle a alguien que se ponga a trabajar o que deje la flojera y se active. Chamba es curro, y el pe es ese remate típico de Perú que suena a confianza y a apuro a la vez. Puede ir en broma o medio picón, según el tono. Si te lo sueltan, es hora de moverte.
Prestar tijera
En Lima se dice cuando alguien te pide algo “prestado” pero tú ya sabes cómo acaba la historia: no vuelve ni por casualidad. Es como prestar y despedirte a la vez, con resignación y un poquito de mala leche. Se usa mucho en tono de broma, para marcar al típico vivo que colecciona cargadores ajenos.
Estar en fulbito
En Lima se usa para decir que alguien está en modo relax, sin apuro y sin ganas de complicarse la vida. Como cuando te vas a tu pichanga, te echas tu fulbito con los patas y el mundo puede esperar. No es que estés ocupado, es que estás chilling y punto. Y sí, suena bien peruano.
Mandar chancletazo
Se dice cuando alguien suelta un golpe o amago de golpe con la chancleta para poner orden, cortar la bulla o asustar a los malcriados. Es el clásico recurso de mamá o tía cuando ya se acabó la paciencia. No siempre pega de verdad, pero el mensaje llega clarito. Y sí, da risa hasta que te toca.
Cholo power
Expresión bien limeña para hablar de esa fuerza y orgullo de barrio que te sale cuando toca aguantarla sin quejarte demasiado. Es como decir: soy cholo y con eso me alcanza para chambear, resistir el tráfico, el roche y lo que venga. Suena medio en broma, pero también va con cariño y actitud.
Estar hecho lata
Se usa cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por encima. Puede ser por chamba, por no dormir o por un día eterno en la calle. Es decir estoy hecho polvo, pero con sabor limeño. Suena bien dramático y, la verdad, a veces es la única forma de describirse.
Date la vuelta
En Lima se usa para decirle a alguien que se dé media vuelta y se vaya, o sea, que se retire rápido de un sitio. Puede ser porque la cosa se puso fea, porque no pintas nada ahí o porque te conviene desaparecer antes de que te caiga bronca. Es simple, directo y bien callejero.
Jato
En Lima, jato es una forma bien casual de decir tu casa, tu depa o tu hogar. Es el lugar donde caes a descansar, te tiras una siesta brava o juntas a la gente para hacer un toque tranqui. Suena cercano y de barrio, como diciendo mi spot de confianza.
Chambear a lo grone
En Lima se dice cuando estás trabajando a full, metiéndole punche y sin hacerte el loco, como quien se faja de verdad. Va con la idea de currar duro, con entrega y sin quejarse. Ojo que grone también puede sonar a apodo callejero, así que depende del tono y la confianza con la gente.
Estar bien ganado
En Lima se usa para decir que alguien está con todas las pilas, motivadazo y con ganas de meterle punche a lo que venga. Es como andar en modo imparable, con la actitud arriba y cero flojera. No es que hayas “ganado” algo literal, es más bien que estás bien parado y con hambre de hacer cosas.
Jato
En Lima, jato es tu casa, tu base, tu refugio. Se usa para decir que te vas al hogar o que estás en tu sitio, donde bajas revoluciones y te tiras a descansar. También puede salir como sinónimo de cama o de dormir, según el contexto. Es bien de calle y suena a confianza total.
Patazas
En Lima, patazas es una forma bien callejera de decirle a un pata de confianza, un amigo cercano, casi como tu causa o tu hermano. Se usa para saludar, para pedir un favor o para marcar camaradería. Suena bien limeño y bien de barrio, de esos que te bancan en todas.