Frase que celebra el orgullo de ser norteño y trujillano, con toda la garra, la picardía y la resistencia que eso implica. Se usa para decir que algo se logra con fuerza, corazón y cero miedo al reto. Es identidad, barrio y autoestima bien arriba, y la verdad es que contagia bastante buena vibra.
En Arequipa se dice en broma para hablar de esa resistencia casi sobrenatural que tiene alguien para aguantar la chamba, el frío y, sobre todo, la jarana. Es como decir que el pata trae energía de barrio y no se cae ni con resaca. Suena medio orgulloso y medio vacilón, y queda perfecto para el que nunca se rinde.
Expresión bien limeña para hablar de esa fuerza y orgullo de barrio que te sale cuando toca aguantarla sin quejarte demasiado. Es como decir: soy cholo y con eso me alcanza para chambear, resistir el tráfico, el roche y lo que venga. Suena medio en broma, pero también va con cariño y actitud.
Se dice cuando te sientes con una energía bruta y bien orgullosa, como si te hubieran enchufado a la batería andina. Te sale después de meterle caminata, altura y frío sin rajarte, y quedas fresco, fuerte y con actitud. Suele ir con humor y un toque de identidad chola, bien de la sierra.
Expresión inventada con rollo para hablar de esa energía brava y orgullosa de La Paz, como cuando te crees invencible y te lanzas cuesta abajo en skate, bici o lo que sea, esquivando micros y gente como si fueras un ninja urbano. Es adrenalina paceña con actitud. Ojo, úsalo con cariño, no para burlarte.