Se dice cuando alguien se pone bien nervioso, se altera de más o arma un drama por algo que en realidad no era para tanto. Es como exagerar la pena, hacerla de tos pero en versión más ranchera. Va con tono de regaño ligero, de compas, para bajarle dos rayitas al show.
"Ya deja de hacer la chiva, hombre. Nomás fue un resbalón en la banqueta y ya andas gritando como si te hubieran atropellado, qué vergüenza con la gente."