Se le suelta a alguien cuando anda totalmente desorientado, confundido o fuera de lugar. La gracia es imaginar un cuy, bien andino, metido en un tablao de baile, sin saber ni pa’ dónde mirar. Sirve para vacilar con cariño cuando alguien no caza una o está en modo turista en su propia vida.
"En la reunión le hablaron de Excel y presupuestos y el pata se quedó tieso, estaba más perdido que cuy en tablao y solo asentía como si entendiera."