Se usa para decir que alguien anda súper acelerado, haciendo mil cosas a la vez pero sin orden ni concierto. Va de un lado a otro, se agobia, se estresa y al final no resuelve nada. Es como modo caos activado, mucho movimiento y cero organización. Y hay que admitir que a veces ver a alguien así hace hasta un poco de gracia.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin rumbo y sin pensar, como corriendo de un lado a otro sin enterarse de nada. Vale para el curro, para la vida y, sí, para la noche también, cuando te entra el modo caos. Es bastante común en España y la imagen es tan absurda que funciona de lujo.
Se dice cuando alguien va de un lado a otro sin rumbo, a las apuradas y medio desesperado, como si no supiera ni qué está haciendo. Es la típica imagen de estar full, con mil cosas encima, reaccionando más que pensando. Sirve para el trabajo, la casa o una reunión donde no paras ni un segundo.
Se dice cuando alguien va a las apuradas y sin rumbo, haciendo mil cosas pero sin organizarse, como corriendo en círculos. Es el típico modo caos: mucho movimiento, cero plan. Vale para el laburo, la casa o la calle, cuando estás tan perdido que ni el GPS te salva. Y sí, da un poco de risa verlo desde afuera.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin rumbo y con prisas, saltando de una cosa a otra sin enterarse de nada. Como si estuviera haciendo mil recados a la vez y todo le saliera regular. Vale para la feria, el curro o la vida en general. Y sí, desde fuera da hasta ternura.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin plan ni rumbo, corriendo de un lado a otro y liándola un poco. Vamos, que está desbordado y no se aclara, como si estuviera en modo pánico. Sirve para curro, estudios o la vida en general. Muy gráfica y bastante universal por aquí.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin orden ni rumbo, haciendo mil cosas a la vez y sin enterarse de nada. Vamos, que parece que corre de un lado a otro sin plan, improvisando fatal y liándola un poquito. Vale para días de estrés, prisas o cuando te montas tu propia película y no das pie con bola.
Navegar por todas las ofertas de una tienda online durante horas, abrumado pero hipnotizado, añadiendo al carrito sin parar hasta que nada tiene sentido y el servidor implora misericordia.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin rumbo ni organización, corriendo de un lado a otro y sin enterarse de nada. Vamos, que está nervioso, desbordado o improvisando fatal, como si el día le persiguiera. No es tanto una aventura épica como un caos cotidiano, y se usa mucho para reírse del desastre.
Se dice cuando alguien va a lo loco, sin plan ni rumbo, corriendo de un lado a otro y montando un caos fino. Es la típica imagen de estar desbordado, desorganizado o tomando decisiones a la desesperada. No va de hablar con seguridad sin saber, sino de moverse y actuar sin cabeza. Muy gráfica y bastante universal.