Hacer la del loro
Se dice cuando te quedas en casa sin salir, en plan modo cueva, mientras el resto anda de juerga. La idea es que te quedas ahí quietecito como loro en jaula, mirando la vida pasar. Sirve para cuando no hay plata, no hay plan o simplemente te ganó la flojera. Y sí, a veces se disfruta.
Chévere
Se usa para decir que algo está genial, que te encanta o que está de buena calidad. Vamos, el equivalente a bacán o bravazo, pero con ese sabor clásico que se oye por todos lados. En Arequipa también cuadra perfecto en conversación diaria, sobre todo para soltar aprobación rápida sin tanto floro.
Cacharro
En Arequipa se le dice cacharro a un carro viejo o medio destartalado que ya pasó sus mejores épocas, pero igual sigue dando batalla. Puede sonar raro, botar humo o tener la puerta amarrada con alambre, pero te lleva y te trae. Se usa con cariño y un toque de burla, porque ese fierro tiene historia.
Estar cheverengue
En Arequipa se dice cuando algo está buenazo, bien chévere, que te ha encantado y lo recomiendas sin pensarlo. Sirve para planes, conciertos, una comida o hasta un outfit que quedó de lujo. Es como decir que estuvo brutal, pero con sabor local. Si lo sueltas, suenas de la zona.
Chiriwilka
En Arequipa se dice en broma de alguien bien intencionado y hasta noble, pero medio disperso o con prioridades raras. Te promete ayudarte con todo, llega con la mejor vibra, pero se distrae y termina haciendo cualquier cosa menos lo urgente. No es mala gente, solo es un caso. Y sí, da risa.
Estar en modo cocacho
Se dice cuando alguien anda con cara de pocos amigos, irritable y con la paciencia en cero, como listo para soltar un cocacho a la mínima. Vamos, que está de malas pulgas y cualquier comentario lo prende. En Arequipa suena bien callejero y medio amenazante, pero suele ir en broma.
Hacerle la chamba al diente
Se dice cuando alguien se pone a comer con ganas, sin delicadezas y a puro diente, como si estuviera chambeando de verdad. Es una forma bien de calle de decir que estás devorando la comida porque tienes un hambre brava. Suena graciosa porque mezcla la idea de trabajo con el acto de masticar.
Jamear
En Arequipa se usa para decir comer, normalmente con ganas y sin vergüenza, como cuando te vas a meter un buen plato y no piensas compartir ni el olor. Es bien de calle y suena a hambre seria, no a ensaladita. Si lo dices, ya se sabe que vas a darle duro a la comida.
Estar en hora punta
Se usa para decir que andas a mil, estresado o con la cabeza hecha un nudo, como cuando te agarra el tráfico en plena hora punta y no avanzas ni a palos. Vale para días con mil pendientes, presión en la chamba o cuando todo se te junta. No es finísimo, pero se entiende al toque.
curaq
Se usa para decir que alguien es bien capo, vivo y mañoso, de esos que se las ingenian para resolver cualquier cosa con lo que haya a mano. Es un halago, tipo manitas con cerebro rápido. Suena a toque andino y queda perfecto para el pata que siempre saca una solución de la nada.
Ofrecer chamba
En Arequipa y en Perú en general, chamba es trabajo. Ofrecer chamba es cuando alguien te propone un curro, un cachuelo o una oportunidad, a veces de buena onda y otras medio sospechosa, como de vendedor insistente. Se usa mucho para cortar al que te quiere meter a un negocio raro. Y sí, suena a que te están endulzando el oído.
Tanda
En Arequipa, una tanda es la ronda o el turno dentro de una juntada, sobre todo cuando hay chelas de por medio. Puede ser el grupo que se arma para salir, o la vuelta de tragos que le toca a cada quien. Se usa para organizar la jarana y el chisme sin perderse. Ojo, que una tanda mal calculada te deja seco.
Estar en la lucha
Se dice cuando andas a mil, ocupado y batallando con la vida diaria: chamba, estudios, deudas, trámites, lo que sea. Es como admitir que estás sobreviviendo en modo guerrero y que no te da el tiempo para nada. Muy de calle, bien realista, y a veces hasta con orgullo de seguir dándole.
Estar mandado
Se dice de alguien que está totalmente bajo la batuta de su pareja, como si le tuvieran con correa corta. Obedece, pide permiso para todo y ya no decide ni qué comer sin consultar. Suele soltarse en tono de burla entre patas, cuando el compa antes era bien lanzado y ahora anda bien domesticado.
Tener la sangre en ebullición
Se dice cuando alguien está que revienta de cólera, con los nervios a mil y la paciencia en cero. Es como tener la sangre hirviendo por dentro, listo para soltar el grito o mandar a alguien bien lejos. En Arequipa pega perfecto porque entre el carácter y el Misti, la imagen del volcán sale sola.
Ser un billetón
Se dice cuando alguien está demasiado guapo o guapa, de esos que entran y sube la temperatura del salón. Es como llamarle un bombón, pero en versión billete grande, o sea, nivel top. En Arequipa suena bien de barrio y bien pícara, para soltarlo entre patas sin tanta vuelta.
Estar misio
Se dice cuando estás recontra sin plata, pero en plan cotidiano, no en modo tragedia. Es estar pelado, sin un sol, mirando la billetera y escuchando eco. En Arequipa y en Perú en general se usa un montón para cortar planes, pedir fiado o admitir que hoy toca caminar. Duele, pero da risa.
Estar grave
En Arequipa se dice de alguien que está metidísimo en algo, súper concentrado o enviciado, al punto de que se desconecta del mundo. No es que esté enfermo, es que está en su nota y no lo sacas ni con grúa. Sirve para series, juegos, chamba o cualquier obsesión momentánea. Bien gráfico, la verdad.
Playaquear
Verbo bien de calle para decir que te vas a relajar y a pasear sin apuro, como en modo playa, aunque estés lejos del mar. Se usa cuando quieres desconectar después de una semana pesada: caminar, sentarte a huevear un rato, tomar algo y dejar que el sol haga lo suyo. Plan dominguero total.
Ser gasolinero
En Arequipa se le dice así al que se apunta a cualquier salida, previa o jarana solo para gorrear trago. Llega con las manos vacías, se pega a la hielera como si fuera suya y desaparece cuando toca cooperar. Vamos, un vivo del chupe que siempre cae bien, pero nadie lo quiere invitar dos veces.
Cholo power
En Arequipa se dice en broma para hablar de esa resistencia casi sobrenatural que tiene alguien para aguantar la chamba, el frío y, sobre todo, la jarana. Es como decir que el pata trae energía de barrio y no se cae ni con resaca. Suena medio orgulloso y medio vacilón, y queda perfecto para el que nunca se rinde.
Estar en la mona
Se dice cuando alguien está perdidísimo, despistado o en su mundo, como si no estuviera cachando nada de lo que pasa alrededor. Puede ser por sueño, por estar pensando en otra cosa o porque simplemente anda volando. En Arequipa suena bien de calle y sirve para vacilar un poco sin mala leche.
Estar en la phawa
Se dice cuando alguien anda volado, distraído o como si estuviera en otro planeta. No es que sea malo, pero está cero atento y todo le pasa por encima. En Arequipa suena bien de calle para el que se queda mirando al vacío y no cacha ni una. Vamos, que está en la luna.
Míralao
Se suelta para señalar a alguien que está en la luna, distraído o medio colgado, como si su cabeza estuviera en otro planeta. Va con tonito de burla cariñosa, tipo “ya pues, reacciona”. En Arequipa se oye bastante en la calle y en familia, cuando alguien se queda pasmado mirando nada.
Estar pa'l perrito
Expresión bien arequipeña para decir que estás hecho polvo: con resaca, enfermo, bajoneado o simplemente con un día de esos que no se los deseas ni al enemigo. Es como estar en modo supervivencia, sin energía y con cara de tragedia. Suena medio tierno por lo del perrito, pero el drama es real.
Poner cara de papa
Se dice cuando alguien se queda con una cara de bobo total, como si estuviera procesando el universo, pero en realidad no entiende nada o está más perdido que cuy en autopista. Es esa mirada fija, medio vacía, de no saber qué pasa ni por qué. En Arequipa suena bien burlón, pero sin tanta maldad.
Estar bien pituca
En Arequipa se dice de alguien que anda con harta plata, se da sus gustitos y va por la vida en modo fino. Puede ser porque le está yendo brutal o porque se está tirando la casa por la ventana. Suena medio burlón, como diciendo: míralo, bien pituca, viviendo sus vacas gordas.
Ser más terco que burro arequipeño
Dicho bien arequipeño para soltarle a alguien que es más cabezota que una piedra: no cambia de idea ni aunque le pongas las pruebas en la cara. Va con cariño o con pique, según el tono. La gracia está en el burro arequipeño, que supuestamente aguanta todo, pero este terco lo supera.
Jato
En Arequipa y en buena parte del Perú, jato es tu casa o tu depa, el lugar donde caes a descansar, comer algo y desaparecer del mundo un rato. Es bien de confianza, como decir mi guarida o mi base. También se usa para invitar a alguien a pasar o armar plan tranqui.
¡Qué bárbaro!
Se suelta cuando algo te deja loco, ya sea por admiración o por sorpresa. En Arequipa también puede ir con su puntito de burla, como diciendo que alguien se está pasando de dramático o de exagerado. Vale para aplaudir una locura bien hecha o para pinchar a alguien con cariño. Depende del tono, pues.
Hablar pucha
En Arequipa se dice cuando alguien habla por hablar, mete floro y llena el aire de palabras, pero al final no dice nada concreto ni aporta mucho. Es como estar en pura cháchara, dando vueltas y vueltas. Sirve para pinchar al que se cree cuentero, pero no aterriza ni una idea.
Ya pe, causa
Muletilla bien peruana para saludar o arrancar conversación con un pata de confianza. “Ya pe” mete apuro o énfasis, como un “dale pues”, y “causa” es colega, compadre. Juntas suenan a calle total, de barrio, y sirven para entrar en tema sin tanta vuelta. Bien relajado y bien de pana.
Hacer la cómica
En Arequipa se dice cuando alguien se pone a bromear, payasear o hacer chistes en un momento que no toca, como si estuviera armando su show. Sirve para bajarle el volumen al graciosito sin pelearte. No siempre es mala onda, pero cuando estás apurado o serio, fastidia un montón.
Estar en plan chillzón
Se dice cuando estás en modo relax total, sin apuro ni estrés, como si el mundo pudiera esperar. Es ese plan de flojera rica: música, cama, callecita tranqui y cero dramas. Muy de cuando ya cumpliste con todo y te das permiso de vivir como domingo eterno. Suena medio modernito, pero pega.
Embrujado
Se dice cuando alguien está loquísimo por otra persona y anda embobado, como si le hubieran echado un hechizo. No es que haya magia de verdad, pero el efecto es el mismo: no escucha razones, se distrae y todo le da igual menos esa persona. En Arequipa suena bien para vacilar al amigo enamorado.
Jato
En Arequipa y en buena parte del Perú, jato es tu casa, tu depa o tu cuartito, el sitio donde aterrizas a descansar y a hacer vida. También se usa para decir que alguien se quedó jato, o sea, dormido como piedra. Es bien de calle y suena cercano, como decir mi guarida.
Estás más perdido que cuy en tómbola
Se le suelta a alguien cuando está más desorientado que turista sin Google Maps. La imagen es bien peruana: un cuy metido en una tómbola, dando vueltas sin entender nada. Sirve para vacilar con cariño a quien no caza una, no sabe qué hacer o se queda tieso en una situación simple. Y sí, suena cruel, pero da risa.
Meter la pata
Ojo, que aquí no va de correr. Meter la pata es equivocarse, soltar una metida de pata o hacer algo fuera de lugar y quedar medio payaso. Se usa cuando alguien dice o hace algo que no tocaba y luego toca arreglarla o tragarse la vergüenza. Clásica y bien útil para el día a día.
Hacerla de sombra
Se dice cuando alguien está presente pero en modo fantasma: acompaña, mira, sigue al grupo, pero no se mete ni opina ni participa. Como una sombra, pegadito pero sin hacer ruido. Suele sonar a que la persona está tímida, aburrida o medio incómoda. En Arequipa se usa para ese que va, pero no va.
Ser puño
En Arequipa se dice de alguien que es tacaño, mezquino o recontra agarrado con la plata. El típico que se hace el loco cuando toca pagar, cuenta las monedas como si fueran lingotes y siempre tiene una excusa para no poner ni un sol. Suena bien de barrio y medio burlón, pero se entiende clarito.
Tormenta de ratas
Se dice cuando se arma un chismeo brutal y los rumores se riegan por todos lados, como si la gente no tuviera otra cosa que hacer que cuchichear. Es esa sensación de que el ambiente está cargado de habladurías y mala leche, y cualquiera suelta “data” sin saber si es verdad. Feo, pero engancha.
Gato de chacra
En Arequipa se le dice a alguien bien vivo y mañoso, de esos que se las ingenian para zafar o conseguir lo que quieren con picardía de campo. No es exactamente un insulto, más bien una forma medio burlona de decir que el pata es astuto y se mueve con calle, pero con aire chacarero.
Zarpar
En Arequipa se usa para decir que ya te vas, como un me voy o me largo, pero en plan de patas y sin tanto drama. Sirve para cortar la conversa, salir de una reunión o avisar que ya toca moverse. También puede sonar a que te vas rápido, como cuando ya te están apurando.
Salirse del poto
Se dice cuando alguien se descontrola mal y se pasa de la raya, ya sea por emoción, por cólera o por estar medio pasado de vueltas. Es como que de pronto pierde el filtro y empieza a hacer o decir cosas fuera de lugar. Suena bien arequipeño y medio vulgarcito, pero tiene su encanto.
Habla, causita
Saludo bien de barrio para decir hola y, de paso, tantear cómo va la vida. Habla es como un qué tal y causita es colega, pata, compadre. Suena cercano y con confianza, típico entre amigos. En Arequipa y en general en Perú se oye un montón, sobre todo cuando quieres entrar en conversación sin tanta formalidad.
Pintarse de colores
En Arequipa se dice de alguien que cambia de estilo, de bando o de discurso según le convenga, como camaleón en feria. También vale para el que vive buscando atención y se reinventa cada semana para que lo miren. Es una burla bien directa, medio pícara, para decirle que no tiene línea y se acomoda.
Chácalo
Expresión bien arequipeña para decirle a alguien que te lance o te pase algo ya, sin tanta vuelta ni ceremonia. Es como un "tíralo" o "pásalo" con prisa, cuando estás apurado o la cosa está en pleno movimiento. Suena mandón, pero entre patas es normalazo y hasta gracioso.
cachimbo
En Arequipa y en buena parte del Perú, cachimbo es el que recién entra a la universidad, el novato de primer ciclo. Anda medio perdido, todavía no ubica aulas, trámites ni horarios, y se nota a kilómetros. No es necesariamente insulto, más bien una etiqueta con su vacilón, como decir: recién estás aterrizando, causa.
Estar caído de su camisa
Dicho arequipeño para soltarle a alguien que anda bien despistado, lento o en la luna, como si el cerebro se le hubiera quedado en modo ahorro de energía. No es que sea malo, es que está fuera de foco y no pesca ni una. Se usa en broma, pero igual pica si te lo dicen.
Ser alharaco
En Arequipa se le dice alharaco a la persona exagerada, la que arma un show por cualquier cosita y convierte un detalle en tragedia nacional. Es como ser dramático, pero con sabor bien de barrio. Sirve para bajarle el volumen a alguien que está haciendo demasiado escándalo por nada, y sí, da risa.