Playa
En Iquitos, donde lo que sobran son ríos y no precisamente playas, decirle a alguien playa es tratarlo de creído, figureti o alzado. Es ese pata que se siente modelo de revista aunque esté sudando en pleno bochorno amazónico. No es un insulto brutal, pero sí un jalón de orejas con bastante sorna y sabor selvático.
Chamba universitaria
En Iquitos se usa para hablar de la chamba que se busca un universitario para sacar unos soles extra. Suele ser algo temporal o por ratos, tipo vender comida, hacer volanteo, ayudar en un evento o cualquier cachuelo que salga. No es un trabajo fijo ni glamuroso, pero salva cuando la billetera está en modo desierto.
Estar en el plato
En Iquitos se usa para decir que alguien está metido de lleno en un chisme bien sabroso, parte del bochinche y no solo mirando desde la esquina. Es como estar servido en la mesa del chisme, con cuchillo y tenedor listos. Suena inocente, pero a veces quema más que ají de cocona, así que ojo dónde te metes.
Seguir el chisme
Se dice cuando alguien se mete de lleno en el chisme, escucha con atención cada detalle y encima mete cuchara con teorías más locas que la realidad. No solo oye, también alimenta el chisme y lo disfruta como si fuera serie de streaming. Es la gente que ve drama donde otros solo ven vecinos hablando, y hay que admitir que tiene su gracia.
Estar más perdido que turista en el mercado
Se dice cuando alguien anda totalmente desorientado, sin idea de qué hacer ni por dónde tirar. La comparación con el turista en el mercado de Iquitos va por el caos bonito: ruido, puestos por todos lados, gente jalando y tú con cara de ¿y ahora qué? Sirve para reírse un poco de la propia confusión.
papaya
En Iquitos, decir que algo está papaya es decir que está facilito, regalado o servido en bandeja. Se usa para exámenes, trabajos, ligues o cualquier cosa que no tiene pierde. Es como si la oportunidad te cayera del árbol directo a la mano. Ojo, también puede sonar a que alguien se dejó ganar.
Estás más perdido que avión en la selva
Se le dice a alguien que anda totalmente despistado, sin rumbo o sin pillar lo que está pasando. Vamos, que está en Babia pero versión Amazonía. La gracia es imaginar un avión queriendo ubicarse en plena selva, sin pista ni nada. En Iquitos suena bien de barrio y sirve para vacilar sin tanta mala leche.
Tochear
En Iquitos, tochear es meterle cuento a alguien para engañarlo, sacarle plata o zafarte de un problema con chamullo barato. Es como vender humo con sonrisa incluida, bien amazónico el asunto. A veces se usa casi con cariño, porque todos saben que en la selva el que no tochea, aprende rápido a no dejarse tochear.
Zanahorio
En Iquitos se le dice zanahorio a la persona buena onda, tranquila, que no le hace daño a nadie, pero que es medio lenta para captar las cosas. No es un insulto pesado, es más como vacilar al amigo que se queda colgado o se confunde fácil. Es como decir medio pavo, pero con sabor bien selvático yiquiteño.
Maloca
En Iquitos se usa para hablar de una construcción grande y techada, muchas veces de madera y hojas de palma, donde se arma la reunión brava. Ahí hay fiesta, baile, chelas, sudor y chongo sano hasta que amanece. Es el punto de encuentro para la gente del barrio y cuando se llena, sabes que la noche se va a descontrolar rico.
Abrir cancha
En Iquitos se usa para hablar de la persona que rompe el hielo y se lanza sin vergüenza a hacer algo que nadie más se atreve. Es el que se manda primero a bailar, a hablar o a meter chongo, sin miedo al qué dirán. Básicamente, el que abre el camino para que los demás se suelten. Y suele ser bien caradura.
Estás rayando la onza
Se suelta cuando alguien ya está rozando el límite y se está pasando de vivo: habla de más, se pone faltoso o se mete donde no lo llaman, y con eso se está buscando un problema. Es como decirle que pare antes de que la cosa se ponga fea. Bien iquiteño y bien directo.
Chambeador
Se le dice a la persona bien trabajadora, la que no se hace la loca y le mete ganas a la chamba todos los días. Es alguien cumplidor, rendidor y de los que se ensucian las manos sin quejarse. En la selva suena todavía más real, porque con ese calor, chambeador es casi un superpoder.
Pintado
En Iquitos decir que alguien está pintado es llamarlo creído, sobrado, que se siente la última Coca-Cola heladita del Amazonas. Camina como si todo el barrio le aplaudiera y se creyera el orgullo máximo de la ciudad. No siempre es insulto grave, pero sí un jalón de orejas con bastante sorna y sabor selvático.
Tener harto corazón
En Iquitos se le dice a alguien que tiene harto corazón cuando es bien valiente y se manda sin arrugar, con ganas y actitud, aunque dé miedo o parezca una locura. También vale para quien aguanta y no se rinde fácil. Es un halago bien de calle, de esos que te suben el ánimo al toque.
Ser un árbol
En Iquitos se dice que alguien es un árbol cuando es bien lento, se queda pasmado o no reacciona ni aunque le griten al oído. Es como estar plantado sin moverse, todo sonso mirando la nada. Sirve para vacilar al pata que se cuelga en la conversación o camina a paso de tortuga, y la verdad es que la imagen es buenaza.
Meterle floro
En Iquitos meterle floro es soltarle a alguien un discurso larguísimo, bien adornado y medio chamullero para convencerlo de algo. Mucho bla bla bla, poca verdad. Se usa para hablar de gente que endulza el oído con promesas, halagos o cuentos increíbles. A veces hace gracia, pero también huele a cuento chino desde lejos.
Joyita
En Iquitos, decir que alguien es una joyita es soltarle una etiqueta medio cariñosa, medio sarcástica. No es que sea un tesoro, es más bien ese pata que siempre arma alguna, se mete en líos o hace payasadas, pero igual te cae bien porque te hace reír. Una joyita, pero de las peligrosas.
Pata de fierro
En Iquitos se le dice así al amigo de confianza total, el que es leal de verdad y no se corre cuando la cosa se pone fea. Es tu compinche fijo, el que te banca en las buenas y en las malas, sin hacer drama ni pedir nada a cambio. Si tienes un pata de fierro, cuídalo.
Jato en la montaña
Expresión usada para hablar de una casa o choza medio improvisada, perdida por ahí en plena selva o en un cerro donde no llega ni la señal ni el mototaxi. Es ese lugar bien alejado, rústico, donde si te pasa algo solo te escucha el gallo y los grillos. Y hay que admitir que suena hasta romántico, pero es puro monte.
Chacra
En Iquitos se usa para hablar de una herida o lesión, sobre todo cuando es medio fea y te la hiciste por bruto, por jugar de más o por no tener cuidado. No es un término médico, es bien de la calle y suele ir con un poco de burla cariñosa. Si te dicen que tienes una buena chacra, es que te reventaste bonito.
Estar maca
En Iquitos se usa para decir que algo está buenazo, chévere o que la estás pasando de lujo. Puede ir para una fiesta, un plan o el ambiente en general, rollo: todo está prendido y nadie se complica. No es tanto “estar preocupado” sino estar en la nota y disfrutando. Y sí, suena bien selvático.
chacalón
En Iquitos se le dice chacalón al pata que siempre está listo para la jarana, el que nunca se pierde una fiesta y cae donde haya chela, música y desmadre. Es el típico amigo que arma el tono hasta con un parlante chiquito y dos vecinos aburridos. Y hay que admitir que a veces salva la noche.
Chambeazo
En Iquitos se usa para hablar de un fiestón bien exagerado, de esos que se descontrolan bonito. Hay música a todo volumen, trago que no falta, baile hasta que duelan las piernas y la gente prendida como si mañana no existiera. Si alguien dice que hubo chambeazo, prepárate para historias y resaca.
Voltear la olla
Expresión usada cuando alguien cambia el rumbo de una conversación o de una situación para acomodarla a su favor. Es como darle la vuelta a todo para quedar como víctima o inocente, aunque la haya cagado. Muy típica cuando alguien no quiere asumir culpa y se pone creativo para zafarse, y hay que admitir que a veces da hasta risa.
Ser un motocarro
En Iquitos se le dice a alguien que es un motocarro cuando es bien guerrero y todoterreno: se mete por donde sea, se adapta a lo que toque y no se achica ni con lluvia, barro o problemas. Es como decir que siempre resuelve y nunca se queda tirado. Bien de la selva, bien chambeador.
Dejar chivateando
En Iquitos se usa para decir que dejaste a alguien o algo “chivateando”, o sea, alborotado, con la lengua suelta y haciendo bulla. Puede ser una persona que se queda rajando o un ambiente que queda prendido después de la jarana. No es tanto “salir de juerga”, sino el efecto: dejar el chisme y el ruido encendidos.
Quedar como pie e' gato
Se dice cuando alguien se mete a jugar de vivo, se complica solito y al final queda fatal, humillado o peor parado que antes. Vamos, que quiso hacerse el bacán y terminó dando pena. Es bien de calle para marcar que la jugada le salió al revés y quedó en ridículo delante de todos.
Rayarse
En Iquitos rayarse es ponerse molesto, picón o medio sensible por algo que pasó, como cuando te hacen un desplante o te cambian los planes a última hora. Es básicamente enojarse o amargarse la cabeza dándole vueltas a la situación. No es un berrinche épico, pero sí ese mal humor tonto que te arruina la tarde sin necesidad.
Estar caído del catre
En Iquitos se usa para decir que alguien está súper despistado, como si recién se hubiera levantado y todavía no conectara el cerebro. Es el típico que no se entera de nada, vive en la luna y siempre llega tarde a todo. No es insulto pesado, más bien una forma medio burlona pero con cariño. Y hay que admitir que suena buenazo.
Tamarindo
En Iquitos se usa para hablar de un negocio medio turbio, que parece legal pero huele raro desde la esquina. Es ese local donde todo está “en regla”, pero tú sabes que algo se cocina por debajo de la mesa. No es crimen hardcore, pero tampoco es la bodega más santa del barrio, y justo ahí está la gracia.
Estar aguado
En Iquitos se dice cuando alguien está bajoneado, sin ganas o medio tristón, como si la humedad de la selva te hubiera apagado el ánimo. No es que estés enfermo, es más bien estar desinflado y con cara de pocos amigos. Suena suave, pero deja claro que hoy no estás para fiestas.
menor
En Iquitos, menor no es solo alguien más joven. También se usa como trato bien de barrio para llamar a tu pata de confianza, el que anda contigo pa' arriba y pa' abajo. Es como decir bro, causa o mi gente, pero con sabor loretano. Suena cariñoso y relajado, de esos que te sacan una sonrisa.
Ya estás hablando charapa
Frase iquiteña para cortarle el rollo a alguien cuando se pone a meter floro y a contar historias bien jaladas de los pelos. Es como decirle que ya está exagerando, que no le cree nadie o que está hablando pura fantasía. Suena medio en broma, pero igual te deja clarito que no te la compras.
Vivazo
Se le dice a alguien muy vivo y astuto, de esos que siempre encuentran la forma de salirse con la suya y sacar ventaja de cualquier situación. Puede sonar a halago por lo rápido que piensa, o a crítica porque se pasa de pendejo y se aprovecha. En Iquitos se suelta con toda naturalidad.
Bien papayita
Expresión muy usada en Iquitos para decir que algo es fácil, sencillo o que no costó nada de esfuerzo. Es como decir que la cosa estuvo regalada, que salió sin complicarse la vida. Se usa tanto para exámenes como para trabajos o cualquier reto que al final resultó ser una tontería. Y la verdad, suena bien sabroso.
Levantar culebra
En Iquitos se dice cuando alguien se pone a meter floro y a inventarse historias, exagerando a lo bestia para impresionar o para que le crean algo que no pasó ni de broma. Es el típico que agranda el cuento hasta que ya parece novela. Útil para bajarle el humo al hablador de turno.
Echarse un manguareo
Expresión usada en Iquitos para decir que alguien se va a echar una siesta rica, dormir un rato para bajar la comida y quedar como nuevo. Suele decirse después de un buen almuerzo con juane, tacacho o lo que caiga. Es como declararse en modo off un rato, porque con ese calorón cualquiera se echa un manguareo.
Pata rajada
En Iquitos se le dice así a la persona bien rajona, la que tiene la lengua filuda y vive criticando a todo el mundo. No es solo que opine, es que raja con ganas, sin filtro y a veces con mala leche. Si hay chisme en la mesa, fijo aparece un pata rajada a prender la mecha.
Comprar huevadas
Se dice cuando te pones a gastar plata en tonterías, caprichos o cosas que no sirven para nada. Es como ir con la billetera abierta y el cerebro en modo avión. En Iquitos suena bien de calle y con cariño, aunque también puede llevar su jalón de orejas si te pasas de impulsivo.
Estar en la neblina
En Iquitos se dice estar en la neblina cuando alguien está recontra perdido, distraído o no entiende nada de lo que pasa a su alrededor. Es como si la cabeza estuviera llena de humo y ni con mapa sales del embrollo. Se usa tanto para el que no capta un chiste como para el que no entiende una explicación sencilla, y la verdad es que suena bien pintoresco.
Tener lengua de loro
Se usa para decir que alguien habla sin parar, que es más chismoso que radio encendida todo el día. En Iquitos llamar a alguien loro es decirle charlatán, de esos que se saben todos los cuentos del barrio y los sueltan sin filtro. Es cariñoso, pero también un aviso de que con esa persona no hay silencio posible.
Tirarse una huasca
En Iquitos se dice cuando alguien se va a meter una escapada medio improvisada, normalmente a la selva o al río, para despejar la cabeza. Es como decir me voy a perder un rato, a desconectarme del ruido y volver con pilas. Suena bien de barrio y bien amazónico, de esos planes que salen de la nada.
Achachau
Interjección bien iquiteña para soltar cuando algo te sorprende, te asusta o te deja helado, literal o figurado. Vale para ver un bicho enorme, una locura en la calle o sentir ese frío raro que a veces cae en la selva. Es de esas palabras comodín que salen solas y le ponen sabor a la reacción.
Estar en el aguaje
En Iquitos se dice de alguien que vive metido en el aguaje, o sea, en la movida del momento: chismes, novedades, quién salió con quién y qué está sonando. No es que sea un genio, es más bien que siempre está conectado al runrún del barrio y se entera antes que nadie. Bien sapo, pero útil.
Bailar pelado
Expresión amazónica para decir que estás sin un mango, totalmente misio, con el bolsillo más vacío que la heladera a fin de mes. Se usa cuando ya pagaste todo lo que debías y no te queda ni para una gaseosa tibia. Es una forma bien gráfica de admitir que estás en modo supervivencia económica total.
Estar montado
En Iquitos se dice que alguien está montado cuando anda forrado de plata, con la vida resuelta y disfrutando sin mucha preocupación. Es como estar en la cima, con billete, contactos y todo saliéndole redondo. No siempre es envidia mala, a veces es admiración pura. Y hay que admitir que suena bien sabroso decirlo.
Hacerse el ayahuasquero
Se usa para vacilar a la gente que vuelve de un retiro de ayahuasca y de pronto se cree chamán iluminado. Es ese que no para de contar visiones, energías y despertares espirituales como si hubiera vivido mil vidas en una noche. Básicamente, es posar de experto místico cuando apenas ha probado la liana un par de veces, y da un poco de risa.
Juembo
En Iquitos se le dice juembo a la persona viva, pilas, que siempre se las ingenia para resolver cualquier lío en un dos por tres. Es el que sabe a quién llamar, por dónde meterse y cómo salir bien parado de todo. Desde broncas amorosas hasta chamba complicada, el juembo siempre cae parado, y la verdad da gusto tener uno cerca.
Estás papayaso
En Iquitos se le dice a alguien que está demasiado confiado, relajado o sobrado, como si nada le fuera a pasar. Va con tono de jalón de orejas, porque la persona se está pasando de fresca y no se pone las pilas. Es un aviso de barrio: deja la payasada y reacciona, que luego vienen los problemas.