Se usa cuando le pides a un amigo que te haga el favorcito de dejarte el camino libre con alguien que te gusta. Puede ser que se aparte, que no haga bulto o que te ayude a entrar en confianza con esa persona. Es muy de parche costeño y, bien usada, evita celos tontos y malos entendidos incómodos.
Actuar con desparpajo y confianza sin importar el escenario, como un aficionado que se anima a tomar la pista de baile sólo con las primeras notas del DJ.
En Iquitos se usa para hablar de la persona que rompe el hielo y se lanza sin vergüenza a hacer algo que nadie más se atreve. Es el que se manda primero a bailar, a hablar o a meter chongo, sin miedo al qué dirán. Básicamente, el que abre el camino para que los demás se suelten. Y suele ser bien caradura.
En Norte de Santander se usa para pedir que hagan espacio, como cuando viene alguien cargado, pasa la banda o se va a armar el bailoteo. Es despejar la zona para que algo pueda pasar o suceder sin tropiezos. También se suelta cuando alguien empieza a crear oportunidades donde antes todo estaba trancado, y la verdad suena bien poderoso.
Se dice cuando le hacés lugar a alguien para que pase, participe o se meta en una situación sin que lo frenen. Puede ser literal, tipo correrse en una fila, o más social, como darle entrada en un grupo, un laburo o una charla. Es básicamente facilitarle el camino a otro. Y sí, queda re de cancha.
Se dice cuando alguien se hace espacio o le hacen espacio, ya sea en un sitio lleno o en una situación social. Es como apartar gente, despejar el camino o ganar terreno para moverse a gusto. También vale para cuando alguien se suelta, toma confianza y se pone a liderar el plan. Suena bien de calle y se usa bastante por allá.
En la Costa Caribe, y en Cesar en especial, abrir cancha es empezar a coquetear, tirar los perros y tantear el terreno con alguien que te gusta. Es como romper el hielo pero con sabrosura vallenata, mostrando actitud, labia y sonrisita pícara. Básicamente es el primer movimiento para montar la jugada del romance.