Chorotazo
Se dice cuando alguien suelta un cuento inventado o un chisme inflado a lo bestia, de esos que empiezan medio creíbles y acaban en ciencia ficción. Vamos, una mentira con esteroides o una exageración descarada para impresionar o meter cizaña. En Norte de Santander se usa mucho para cortar el show: no me vengas con ese chorotazo.
Parcero sapo
Así le dicen al amigo que es un sapo, o sea, un chismoso y delator que no sabe guardar un secreto ni por error. Le cuentas algo y a los cinco minutos ya lo sabe medio barrio, y encima lo suelta con una tranquilidad que da rabia. Se usa en plan reclamo, a veces en broma, a veces bien picado.
Estar en las lonas
Se dice cuando estás sin plata, reventado económicamente, como que no te alcanza ni pa' lo básico. También puede usarse para alguien que está fatal, sin fuerzas, pero en la calle suele ir más por el lado de estar pelado. Vamos, que estás en modo supervivencia y contando monedas.
Estar en la papa
Se dice cuando alguien está en una situación buenísima, con plata, con ventajas o con la vida resuelta por un rato. También puede sonar a que estás en el lugar correcto, con el parche correcto y todo te sale redondo. Vamos, que estás montado y no te falta nada. Y sí, da un poquito de envidia.
Dar papaya
Se dice cuando te expones de gratis y le dejas la puerta abierta a que alguien se aproveche de ti. Vamos, que te pones de bandeja. En Norte de Santander te lo sueltan como advertencia: no seas confiado, no muestres de más y anda pilas, porque si das papaya, después no digas que no te avisaron.
Decir el milagrito
Se dice cuando alguien suelta el chisme a medias: te cuenta lo justo para picarte la curiosidad, pero se guarda lo bueno. Es como dejarte con el anzuelo puesto y la cabeza dando vueltas. Muy de parche y de recocha, porque uno queda: bueno, ¿y entonces qué pasó o qué?
¡Deme la línea!
En Norte de Santander se suelta para pedir una pista, un dato o una recomendación rápida. Es como decir échame un cable o pásame el contacto, pero en modo bien de la calle. Sirve para comida, trabajo, vueltas y lo que sea. Si te la dan, ya quedas montado y no vas a ciegas.
Cerquita de la arepa
Dicho bien nortesantandereano para decir que algo está a nada, a un pasito, casi que lo hueles. Se usa tanto para distancias como para metas: estás a punto de llegar, de cerrar el trato o de coronar. Lo de la arepa le mete sabor local y suena a casa, a esquina y a cafecito.
Medio enguayabado
Se dice cuando estás enguayabado, o sea, con guayabo de la noche anterior, pero no del todo destruido. Te duele la cabeza, andas lento y con la boca seca, pero todavía te queda chispa para salir, comer algo grasoso o hasta seguir la rumba si te pican. Peligrosa, pero real.
Jincho
Se dice de alguien que anda alterado, nervioso o acelerado, como con la mecha corta y a punto de estallar. En Norte de Santander lo sueltan cuando te ven todo inquieto, hablando rápido o reaccionando de más por cualquier bobada. Vamos, que estás jincho y se te nota en la cara. Bájale dos.
Echar tinta
Se dice cuando alguien se pone a exagerar, a meterle cuento y a adornar una historia como si fuera novela. Vamos, que le está echando más tinta de la que aguanta el cuaderno. Sirve para bajarle el volumen a un hablador sin armar pelea, pero dejándole claro que no te tragas el cuento.
Estar la berraquera
En Norte de Santander se usa para decir que algo está brutal, buenísimo o impresionante, de esos planes, cosas o personas que se salen de lo normal. Es un elogio bien colombiano, con sabor a frontera, y suena a que quedaste encantado. Si lo dices con ganas, ya dejaste claro que eso está a otro nivel.
La sangre no llega al río
Dicho para bajar el drama cuando parece que se va a armar la grande, pero al final no pasa de un susto o una pelea boba. Viene a decir que el conflicto no va a escalar a algo serio, que no habrá consecuencias graves. Muy útil para calmar chismes, discusiones y enredos de oficina. Y sí, suena a refrán de abuela, pero funciona.
Estar en las que amarillea el plátano
Dicho bien de Norte de Santander para cuando alguien anda metido en una situación peligrosa o al límite, de esas en las que cualquier cosa puede salir mal. Es como decir que estás jugando con candela o buscando el problema sin necesidad. Suena chistoso, pero el mensaje es serio: ojo, que ahí se pone feo.
Echarse una rola
Se dice cuando te vas a dar una vuelta sin afán, solo por matar el tiempo y despejarte. Puede ser caminando, en moto o en carro, por el barrio, el pueblo o la ciudad, sin plan fijo. Es el típico plan cuando no hay nada que hacer y uno quiere ver qué se arma por ahí. Bien de parche.
Echar caja
En Norte de Santander se dice cuando te pones a soltar chisme del bueno, a contar lo que te enteraste y a desmenuzar el cuento con lujo de detalle. Es básicamente sentarse a rajar un rato, pasar el dato y dejar a todo el mundo al día. Si hay cafecito de por medio, mejor todavía.
Esa es tu panadera
Se le dice a la persona del parche que siempre tiene todo fríamente calculado: organiza, resuelve, consigue lo que falta y deja el plan andando. Es como la que amasa el cuento para que a todos les salga bien. Suele ser en tono de elogio, medio en chanza, cuando alguien se pone la 10.
Sacar milagros
Se dice cuando alguien se las ingenia para lograr algo casi imposible, como estirar la plata, resolver un lío enorme o salir bien parado de una situación que pintaba fea. Es como hacer magia, pero versión barrio y con pura labia. En el fondo, es admiración con un toque de incredulidad.
Huele a cañazo
Se dice cuando algo pinta raro, sospechoso o con final de desastre, como si el ambiente ya viniera cargado de trago barato y malas decisiones. No es que huela literal, es esa intuición de que ahí va a haber lío, pelea o papelón. Muy de parche: si te huele a cañazo, mejor abrete antes de que te salpique.
Jugar al tigre con queso
Se dice cuando alguien está tramando algo medio torcido o jugando sucio, pero pone cara de yo no fui, como si estuviera en misa. Es el típico que hace la vuelta por debajo de cuerda y luego se hace el inocente. Sirve para cartas, negocios o chismes. Y da una rabia sabrosa, la verdad.
Echarle sangre
Se dice cuando alguien le mete ganas de verdad a algo, con coraje y sin rendirse aunque la cosa esté dura. Es como ponerle corazón, aguante y esa verraquera bien de la tierrita. Sirve para estudiar, trabajar o salir de un lío. Suena fuerte y motivador, de esos que levantan.
Pintar la mona
En Norte de Santander se dice que alguien va a pintar la mona cuando se arregla demasiado, se emperifolla a lo loco para algo súper cotidiano. Es como si fuera a una gala pero solo va a hacer un mandado. A veces se dice medio en burla cariñosa, porque la persona se tomó muy en serio el look para tan poca cosa.
Estar de película
Se dice cuando algo está tan brutal, bonito o impresionante que parece sacado de una película. Vale para una fiesta, un plan, un paisaje o hasta alguien que llega con un flow que no es normal. Es un piropo bien sonoro, de esos que te suben el ánimo y te dejan con cara de wow.
¡Qué machera!
En Norte de Santander se suelta para decir que algo está brutal, una chimba, que quedó buenísimo o que te dejó con la boca abierta. También vale para celebrar un plan, un parche o un detalle bacano. No es tanto envidia mala, más bien admiración con ganas de estar ahí. Suena bien de barrio y bien alegre.
Hacer un palomino
Se dice cuando alguien la embarra de forma chistosa y sin mala leche, tipo que va con toda la intención de ayudar y termina dejando el enredo peor. No es una cagada pesada, más bien una metida de pata que da risa y se le perdona fácil. Ideal para el amigo bien intencionado que siempre complica lo simple.
Armar el mercadito
Se dice cuando en un sitio se arma el desorden bueno: bulla, gente hablando encima, música a tope y todo el mundo alborotado. Puede ser por fiesta, por chisme o por una discusión que se salió de control. La idea es que el lugar parece un mercado, puro ruido y movimiento. Y sí, suena sabroso decirlo.
Más pelao que rodilla de chivo
Dicho bien colombiano para decir que estás sin un peso, pelado de plata y con la billetera en modo desierto. Es compararte con la rodilla de un chivo, que no tiene ni un pelo, o sea, cero, nada, vacío total. Se usa mucho para exagerar la pobreza momentánea y da risa del puro drama.
Estar enclochado
Se dice de alguien que se queda ido, distraído o metido en su mundo, como en modo pausa. Es ese momento en que te hablan y tú estás mirando al vacío, pensando en cualquier vaina y no aterrizas. En Norte de Santander suena muy natural para señalar que alguien no está poniendo cuidado, pero sin tanta mala leche.
Jalado de la arepa
Dicho de alguien que está en Babia, súper despistado o medio ido, como si tuviera la cabeza en otro lado. Se usa cuando la persona no pone cuidado, se le pasan las cosas obvias o va en modo automático. Es bien de la zona y suena a regaño cariñoso, de esos que te aterrizan de una.
Estar en blanco
Se usa cuando te quedas sin ideas, sin recuerdos o sin saber qué decir, como si el cerebro se apagara y no cargara nada. Muy típica en exámenes, presentaciones o cuando te preguntan algo incómodo y no te sale ni una neurona. Y hay que admitir que describe bastante bien ese momento de pánico mental.
Péguese la rodadita
Dicho bien norte-santandereano para invitar a alguien a darse una vuelta, salir a rodar un rato o caer por ahí sin tanto plan ni compromiso. Es como decir vamos a dar una vueltica y miramos qué sale, con parche relajado. Suele ir con tono amable y medio cómplice, de esos planes improvisados que terminan en comida.
Darla de terco
Se dice cuando alguien se pone terco y no suelta el tema ni a palo, sigue insistiendo y discutiendo aunque le estén mostrando que está meando fuera del tiesto. Es como encapricharse con tener la última palabra y cansar a todo el mundo hasta que le den la razón por agotamiento. Bien de necio, pero pasa.
Amansaburras
En Norte de Santander se le dice amansaburras a alguien que tiene el don de bajar la espuma cuando la gente se alborota. No es tanto un mediador fino, más bien el que pone orden con voz firme y presencia, como diciendo aquí se calma todo o se calma. Suena rudo, pero suele ser efectivo.
Estar hecho un conchudo
Se dice de alguien descarado, caradura y bien aprovechado, de esos que llegan, se instalan y viven del esfuerzo ajeno como si fuera su derecho. No aporta nada, pero exige como rey. En Norte de Santander suena fuerte y bien directo, así que úsalo con confianza solo si hay confianza, porque pica.
Subirse al barco
Se dice cuando alguien se suma a un plan, una moda o una idea que ya va viento en popa, normalmente porque pinta bien o porque todo el mundo está metido. Vamos, que te montas cuando ya huele a éxito o a parche bueno. Tiene ese puntico de llegar tarde, pero con ganas.
Chilinguear
Verbo bien de parche para decir que te vas a dar una vuelta sin plan fijo, a joder el rato, echar cuento y pasarla bueno con los panas. Es salir por puro gusto, sin afán y sin rumbo, a ver qué sale en el barrio. Si termina en risa, chisme y empanada, misión cumplida.
Echar un ramalazo
En Norte de Santander se usa cuando a alguien le da un arranque raro y se pone intenso o desatado de golpe. Puede ser una salida de genio, una locura momentánea o una reacción inesperada que deja a todos mirando. No siempre es malo, pero sí es de esas cosas que te sacan un: ¿y a este qué le pasó?
Ser un carrilero
En Norte de Santander se le dice carrilero al que vive buscando bronca o se mete en líos por deporte. Es el típico que arma el desorden, calienta el ambiente y luego se hace el loco. No tiene nada que ver con carriles de tráfico, es más bien una forma de decir problemático o buscapleitos. Y sí, cansa.
Abrir cancha
Se dice cuando alguien se hace espacio o le hacen espacio, ya sea en un sitio lleno o en una situación social. Es como apartar gente, despejar el camino o ganar terreno para moverse a gusto. También vale para cuando alguien se suelta, toma confianza y se pone a liderar el plan. Suena bien de calle y se usa bastante por allá.
Jalar bolas
Se dice cuando alguien se pone a adular de más a otra persona para caerle bien, ganar favores o quedar como el más querido. Es el típico lambón que aplaude todo, ríe chistes malos y se pega al que manda. Muy de oficina, de parche y hasta de familia política. Da pena ajena, pero funciona.
Deja el rabo quieto
Dicho bien de Norte de Santander para decirle a alguien que se calme, que deje la joda y no ande metiéndose donde no lo llaman. Va para el impaciente que está encima, preguntando cada cinco segundos o apurando a todo el mundo. Suena medio brusco, pero suele ser más regaño de confianza que insulto.
Emparrandonarse
Se dice cuando alguien se queda como ido, quieto y con la mirada perdida, como si se hubiera quedado pegado a una idea o al paisaje. Es ese momento en que el cuerpo está presente, pero la mente se fue a pasear. Muy de regaño cariñoso cuando alguien se queda en modo estatua y no hace nada.
Estar ñingado
Se dice cuando alguien queda reventado, sin pilas, hecho polvo. Puede ser por una jornada dura, una rumba larga o hasta por una gripa que te deja viendo estrellitas. Es como decir que te pasó un camión por encima, pero en versión bien de la calle. Y sí, suena fuerte porque la sensación lo es.
Hacer espichada
En Norte de Santander se dice cuando la embarras y te metes en un lío por un descuido, una cagada o una mala decisión. Es como decir que la regaste y ahora toca aguantar la mirada de todo el mundo. Sirve para cosas pequeñas o para un problemón, depende del tamaño de la espichada.
Estar norteao
Se dice cuando alguien anda despistado, perdido o medio ido, como si no pillara dónde está parado ni qué está pasando. Vamos, que va sin brújula y sin GPS mental. En Norte de Santander se suelta mucho para vacilar al que está en las nubes o no se ubica ni con mapa.
Meterle el juetazo
Se dice cuando alguien amenaza con soltar un golpe duro, de esos que suenan y dejan a cualquiera viendo estrellitas. Es una forma bien brava de hablar, más de calentura que de elegancia. Se usa para personas o cosas, tipo una puerta, una moto o el que se pasó de listo. Mejor no buscarlo.
Ser un sobaco
En Norte de Santander se le dice a alguien ser un sobaco cuando es un fastidio con patas: pesado, cansón, metido y con una vibra que drena. Es el típico que se pega a uno, opina de todo, critica sin parar y no deja disfrutar el plan. Suena feíto, pero describe perfecto al que nadie quiere al lado.
Ni corticos ni perezosos
Se dice cuando alguien se mueve rapidito y sin pensarlo dos veces, como quien no se queda cortico ni se pone de perezoso. Es una forma bien de la tierrita para contar que la gente reaccionó de una, con ganas y sin darle tanta vuelta. Sirve para rematar una historia y dejar claro que nadie se quedó mirando.
Estar en la masa
Se dice cuando alguien se mete de lleno a ayudar en algo, como uno más del combo, sin hacerse el importante ni cobrar favores. Es estar metido en el cuento, en el trabajo y en la vuelta, apoyando de verdad. Suena a parche y a lealtad, de esa gente que no se desaparece cuando toca camellar.
Quedar de pared
Se dice cuando alguien se queda en evidencia y, encima, sin reacción. Metió la pata, lo pillaron y se quedó tieso, como pegado a la pared, sin saber qué decir ni dónde meterse. Sirve para esos momentos de silencio mortal en los que todo el mundo te mira y tú solo quieres teletransportarte.