Se dice de alguien que anda alterado, nervioso o acelerado, como con la mecha corta y a punto de estallar. En Norte de Santander lo sueltan cuando te ven todo inquieto, hablando rápido o reaccionando de más por cualquier bobada. Vamos, que estás jincho y se te nota en la cara. Bájale dos.
En Colombia se dice que alguien está jincho cuando anda bien borracho, pasado de tragos y medio descontrolado. No es solo estar alegre, es ya ir tambaleando, hablando raro y haciendo el oso. Es una forma muy coloquial de decir que la persona se pasó con el guaro, aunque a veces haga gracia verlo.