En Norte de Santander se le dice a alguien ser un sobaco cuando es un fastidio con patas: pesado, cansón, metido y con una vibra que drena. Es el típico que se pega a uno, opina de todo, critica sin parar y no deja disfrutar el plan. Suena feíto, pero describe perfecto al que nadie quiere al lado.
"Parce, no lleve a Juan al parche del partido: se pega todo el rato, critica cada jugada y se cree técnico. Ese man sí es un sobaco, qué mamera."