Se dice cuando algo o alguien está lejísimos, en la otra punta o en un sitio perdidísimo donde no llega ni el repartidor. Vamos, que está a tomar por saco. Vale para casas, bares, pueblos o lo que sea. Muy de España para quejarse de distancias absurdas sin sacar el Google Maps.
Se dice cuando algo o alguien está lejísimos, en un sitio perdido de la mano de Dios, donde para llegar parece que tienes que pedir un mapa, una brújula y paciencia. Vamos, que está a tomar por saco. Sirve para quejarse de distancias absurdas o de planes que te mandan al extrarradio del universo.
Se dice cuando un sitio está lejísimos, en la otra punta, donde no llega ni el WiFi. Vamos, que te han mandado a tomar viento y llegar es una odisea. Se usa mucho para quejarse de planes mal puestos o direcciones imposibles. Tiene ese toque dramático que tanto nos gusta para exagerar distancias.
Se usa para decir que algo o alguien está lejísimos, en la otra punta del mundo o por lo menos donde Cristo perdió la chancla. No es solo lejos, es que te lo piensas dos veces antes de ir. Es una expresión muy usada por todo el país y, siendo sinceros, viene perfecta para quejarse con gusto.
Se dice cuando algo está lejísimos, en la punta del mapa, como para pensárselo dos veces antes de ir. Vamos, que está donde Cristo perdió las sandalias.