Se dice cuando alguien se enreda de más con una tontería, como si un problema simple fuera una misión imposible. Es esa manía de buscar la perfección, darle mil vueltas y gastar tiempo y energía donde no hace falta. En Ayacucho suena bien para pinchar con cariño al que se complica solito.
"Oe, el Juan se fue hasta el otro mercado por “el mejor” tomate y volvió sin nada. Puro matar pulgas, si en la esquina nomás estaban fresquitos y baratos."