Hacer promesas menducias
Se usa cuando alguien vende humo a lo grande, promete alta fiesta, asado épico o planazo inolvidable y después no cumple ni la mitad. Todo queda en algo re básico y medio triste, muy lejos de lo que había prometido. Es como decir que te chamuyaron lindo, y hay que admitir que la expresión tiene su gracia bien menduca.
Andar re piola
En Mendoza se dice andar re piola cuando alguien está muy tranqui, relajado y con buena vibra, como si nada le quitara el sueño. Puede ser que esté disfrutando la vida, sin drama y con actitud canchera. Es como ir por la vida en modo chill mendocino, y la verdad es que suena bastante tentador.
Estar al pedo como bocina de avión
Frase bien mendocina para decir que alguien no sirve para nada en ese momento, que está totalmente al cuete y sin función útil. Se usa cuando la persona está de más, pintada al óleo, haciendo bulto nomás. Es una forma graciosa de remarcar que su presencia es tan inútil como una bocina en un avión, que no tendría sentido alguno.
Andar por la cueva
Expresión mendocina que se usa cuando alguien anda de joda seguido, de bar en bar, boliche en boliche, medio perdido en la noche. Es como decir que vive más en la calle que en su casa y que está gastando energía, plata y neuronas a lo loco. A veces suena a crítica cariñosa, otras a advertencia de que ya se le fue la mano.
Estar más chocado que colectivo mendocino
Se usa para decir que alguien está hecho bolsa, reventado, con cara de haber pasado por mil golpes, como un bondi mendocino después de años de manejar por calles llenas de pozos. Sirve tanto para el cansancio extremo como para alguien que está físicamente hecho trizas. Y hay que admitir que la comparación es bastante gráfica.
Estar hecho un nuevo
Se usa para decir que alguien se arregló tanto que parece recién salido de la caja, todo prolijo, perfumado y con pinta de estreno. Es como cuando te compras ropa nueva y te sentís modelo de shopping, aunque vayas a la esquina a comprar pan. Es muy de cuando alguien se pone elegante y quiere tirar facha a lo loco.
Vender humo
Se dice de la persona que promete mucho, parece que va a hacer algo increíble, pero al final se queda en nada. Tremendo chamuyero.
Andar chupando viento
Expresión mendocina para decir que alguien anda al pedo, boludeando sin rumbo ni objetivo, como flotando por la vida sin saber bien qué hace. Se usa mucho cuando ves a alguien dando vueltas por el barrio, por el centro o por el Valle de Uco sin hacer nada productivo. Y hay que admitir que la imagen mental es bastante graciosa.
Changüí
En Mendoza se usa changüí para pedir una oportunidad extra, un tiempito de yapa cuando ya estás al horno con un plazo o una tarea. Es como decir dame una última chance antes de que todo explote. Es bien mendocino y suena tan simpático que hasta da menos culpa pedirlo.
Hacer teatro
Cuando alguien exagera sus emociones o problemas, como si estuviera en una telenovela. Es una forma divertida de decir que alguien está armando un drama innecesario.
Gordo verde
En Mendoza se usa para hablar de esos autos viejos pero bien cuidados, generalmente grandotes, que siguen teniendo toda la facha. Suelen ser fierros clásicos tipo Dodge o Ford, medio tanque, medio nave espacial. No son modernos ni ahí, pero cuando pasan por la calle todos se dan vuelta a mirarlos. Y la verdad, un buen gordo verde siempre impone respeto.
Irse al mazo
Expresión mendocina sacada del truco, cuando las cartas son tan malas que preferís tirar la toalla y retirarte. En la vida diaria se usa cuando alguien se rinde, abandona un plan o decide no seguir discutiendo porque ya está harto. Es como decir basta, me planto acá y que siga el resto si quiere.
Al pedo como oreja de monaguillo
Expresión bien mendocina y criolla para decir que alguien está totalmente al pedo, sin hacer nada útil ni productivo. Se usa cuando la persona está tan al cuete que casi estorba, como la oreja del monaguillo en misa, que está ahí nomás de adorno. Es medio burlona, pero con ese humor ácido que en el fondo hace reír bastante.
Bondi
Forma coloquial de llamar al colectivo o autobús. En Mendoza, lo usas para referirte a ese transporte público que siempre llega cuando no lo esperas.
Estar sopado
En Mendoza se dice estar sopado cuando alguien está todo mojado, empapado hasta los huesos, ya sea por la lluvia, por un baldazo traicionero o por mandarse alguna cagada con agua. Es como decir que quedaste hecho sopa, chorreando por todos lados. Suena gracioso, pero cuando te pasa en invierno no tiene ni media gracia.
Salar
En Mendoza se usa para decir que alguien está mufando algo, como tirándole mala suerte a un plan o a una situación. Es cuando abrís la boca antes de tiempo y todos te miran feo porque sentís que lo vas a arruinar. No tiene nada que ver con la cocina, aunque a veces sala más que cualquier salero.
Estar de reyes
Cuando alguien está disfrutando al máximo, como si la estuviera pasando en grande y con todos los lujos.
Echarse un chiflido
En Mendoza se usa para decir que alguien va a estar atento y avisar si pasa algo raro, como hacer de campana cuando viene el jefe o se arma quilombo. Es como prometer que vas a pegar el silbido justo a tiempo para salvar la situación. Y la verdad, tiene su onda porque suena relajado pero cómplice.
Mandinga
En Mendoza se usa para hablar de alguien que se hace el valiente, medio temerario y agrandado, muchas veces con un par de vinos encima. No es tanto un héroe de leyenda, más bien el típico personaje que se cree invencible y se manda cada locura que ni te cuento. Y hay que admitir que a veces es bastante divertido verlo.
Estar al pedo
En Mendoza se dice estar al pedo cuando alguien no tiene absolutamente nada que hacer y está boludeando fuerte, matando el tiempo sin rumbo. Puede ser tirado en la plaza, dando vueltas sin sentido o clavado en el celu sin hacer nada productivo. A veces es aburrido, a veces es un planazo, depende con quién estés y cuántas ganas tengas de hacer algo.
Estar de remanyanero
Expresión mendocina para bardear con cariño a la persona que siempre cae tarde, como si fuera una estrella de rock y todos tuviéramos que esperarla. Es ese que nunca llega a la hora pactada y encima aparece relajado, sin culpa. Básicamente, el típico colgado que se hace desear. Y hay que admitir que a veces da risa, pero también dan ganas de matarlo.
Chico vítreo
Se usa para hablar del típico pibe que es socialmente torpe, medio antisocial y que parece tan frágil como un adorno de vidrio barato. Todo le afecta, todo lo analiza de más y cualquier comentario lo deja pensando mil horas. No es mala onda, pero sí es de esos que se rompen fácil por dentro, aunque por fuera parezcan tranquilos.
Conseguir el lagunero
Se usa en Mendoza para hablar de conseguir la tarjetita o cuenta fiada en la bodega o el almacén, con la que podés llevarte vino a crédito y pagar después. Es como desbloquear el modo fiesta infinita aunque la billetera esté flaquita. Eso sí, si te cebás, después el lagunero te persigue a vos.
Ferrero
Apodo para el estudiante que intenta ganarse a los profes a base de chocolates caros, tipo Ferrero Rocher, en vez de estudiar como la gente normal. No siempre funciona, pero cuando cuela, cuela. Es como el rey del soborno dulce del curso, y hay que admitir que la jugada tiene su picardía.
Estar del tomate
Se dice cuando alguien está un poco loco, despistado o confundido. Vamos, que le patina el embrague.
Zapar
En Mendoza zapar es ponerse a zapatear con toda la furia, sobre todo en peñas y fiestas folclóricas. Es sacar brillo al piso con las botas, marcar bien el ritmo y agrandarse un poco con los pasos. No es solo bailar, es lucirse en el malambo y el gato. Y cuando se arma la ronda, si no zapás, quedás re tibio.
Estar más perdido que turco en la neblina
Frase muy usada para decir que alguien está totalmente desorientado, sin idea de lo que pasa ni de qué tiene que hacer. Es como ver a la persona y pensar que no entiende nada del mapa. Se usa mucho cuando alguien llega tarde a la información o está colgadísimo. Y hay que admitir que la imagen mental es bastante graciosa.
Sacar la ficha
Significa descubrir o adivinar una intención escondida, como cuando alguien piensa que te engaña pero ya le descubriste la vuelta.
choco
En Mendoza se usa para hablar de alguien con algún defecto físico muy marcado, casi siempre en tono de burla pesada entre amigos. No es precisamente amable, pero en muchas barras se suelta como si nada, con ese humor negro bien mendocino. Mejor no usarlo con cualquiera, porque puede caer bastante mal y armar quilombo gratis.