Prometer hasta meter
Frase medio picante que se usa para hablar de alguien que ofrece de todo con tal de conseguir sexo o algún beneficio romántico. La idea es que promete mil cosas bonitas hasta lograr meter mano o ir a la cama, y luego se olvida de todo lo que dijo. Es bastante cínica, pero hay que admitir que describe bien a más de un caradura.
Achorado
En Perú, achorado es alguien que se pone chúcaro, medio maleado, que se hace el bravo y se planta con actitud desafiante. Puede ser valiente, pero también medio faltoso o abusivo, depende del contexto. Es esa persona que no se deja de nadie y a veces se pasa de viva, aunque a veces da risa cómo se agranda.
Ser un paria
Se usa para decir que alguien está totalmente marginado, que nadie lo quiere en el grupo y lo miran como bicho raro. Puede ser porque hizo algo muy feo o porque simplemente no encaja con la mancha. Es como estar fuera del juego social, y la verdad es que suena bien dramático.
Hacerla larga
Se dice cuando alguien se pone a dar mil vueltas, se complica solo o alarga un asunto que podría resolverse rápido. Es como pedirle que vaya al grano y deje el floro, porque ya está demorando por gusto. Muy de conversación diaria, sobre todo cuando la paciencia ya se está acabando.
Chibolo
En Perú, chibolo es la forma bien callejera de decir niño o chaval. También se suelta para un adolescente que todavía está medio verde, como que le falta cancha o experiencia. Puede sonar cariñoso o medio regañón, según el tono. Es de esas palabras que te ubican al toque en ambiente peruano.
Ponerse mosca
Se usa para decir que alguien se pone bien atento, con todos los sentidos prendidos, porque sospecha que puede haber engaños, robos o alguna jugada rara. Es como activar el modo desconfianza para que no te vean la cara ni te tumben. Y la verdad, en según qué sitios, ponerse mosca es casi deporte nacional.
Hacerla de globo
Expresión que indica salir limpio, como pasar desapercibido en una situación complicada o salir ileso gracias a un golpe de suerte.
Atender el kiosco
En Perú se usa para decir que cada quien se encargue de sus asuntos, de su chamba o de sus dramas, sin meterse en la vida ajena. Es como decir ocúpate de lo tuyo y deja de fisgonear. Suena muy limeño y tiene ese toque de barrio que le da bastante saborcito.
Ser un conchudo
En Perú se dice que alguien es un conchudo cuando es bien caradura, abusivo y sinvergüenza, de esos que se aprovechan de todo y ni se inmutan. No siente culpa, ni roche, ni nada, y encima suele hacerse el loco como si todo fuera normal. Es una expresión fuertecita, pero muy usada en la calle y con bastante sabor.
Hacerla linda
Se dice cuando te sale algo redondito y quedas bien parado, sobre todo si la cosa pintaba fea. Es como resolverla con estilo, sin sudar la gota gorda, y encima ganarte los aplausos. Vale para un examen, una chamba, una cita o cualquier situación donde te la jugabas y la rompiste. Y sí, da gustito decirlo.
¡Qué loco!
Se suelta cuando algo te deja con la boca abierta, ya sea por sorpresa, por lo increíble o por lo absurdo de la situación. Es como decir ¡qué fuerte!, ¡alucina! o no me lo creo. En Perú se oye un montón en la calle y sirve tanto para buenas noticias como para cosas rarísimas.
Cargarse el bulto
Se usa cuando alguien asume toda la culpa o la responsabilidad de un problema, a veces por buena gente y a veces por sonso. Es como decir que te comes todo el paquete tú solito mientras los demás se hacen los locos y miran para otro lado. Y hay que admitir que a veces es bien injusto pero también bien heroico.
Tonearse
En Perú se usa para decir que uno se va de fiesta con ganas, a bailar, tomar algo y vacilar con la gente. Es como anunciar que la noche se viene larga y sabrosa, sin pensar en el lunes ni en las responsabilidades. Suena a desmadre controlado, aunque todos sabemos que a veces se va de las manos, y ahí está la gracia.
Muñeco
En Perú, decirle a alguien muñeco es soltarle un piropo: un pata bien guapo, bien arreglado, de esos que parecen de vitrina. Se usa mucho en plan coqueto o entre amigas comentando al chico que les gusta. Ojo, que también puede ir con ironía si el muñeco se cree la última Coca-Cola del desierto.
Estar misiazo
En Perú se dice estar misiazo cuando estás más que misio, ya en modo pobreza extrema y con la billetera llorando. Es como decir que no tienes ni para el pasaje, que estás seco, pelado, en la ruina total. Suena fuerte pero también tiene su gracia cuando lo usas entre patas.
Hacer leña
Se usa cuando la gente se ensaña con alguien que ya está pasando un mal momento, en vez de darle una mano. Es como ver a alguien en el piso y encima seguir pateando. En Perú se suelta mucho cuando el grupo se pasa de mala onda con el que ya está fregado, y hay que admitir que a veces la crueldad tiene su público.
Estar hierbabuena
Se dice cuando alguien está tranquilazo, relajado y en su mejor mood, como si se hubiera tomado un tecito y se le hubiera ido el estrés. Es estar en buena onda, sin broncas ni apuros, fluyendo nomás. Suena medio creativo, pero en contexto se entiende al toque y queda bien para vacilar.
Pasar piola
En Perú se usa para decir que alguien pasa desapercibido, que se escabulle sin hacer bulla y sin que nadie lo pesque. Es como volverte invisible por un rato para evitar problemas, roche o simplemente para no dar explicaciones. Y hay que admitir que cuando te sale bien, se siente bastante sabroso.
Huevón
En Perú huevón es un clásico todoterreno. Puede ser insulto para decir que alguien es tonto, lento o perezoso, pero entre amigos también suena casi cariñoso, como decir colega o pata. Todo depende del tono y la confianza. Eso sí, no deja de ser groserillo, así que mejor no usarlo con tu jefe o con la suegra.
Estrenarse como cojudo
Se usa cuando alguien en su primera vez haciendo algo la caga feo y queda como un completo cojudo. Es ese debut desastroso donde todo sale mal, te pones nervioso, haces el ridículo y luego solo queda reírte. Es medio insultante, pero entre patas se usa con cariño burlón, y hay que admitir que tiene su gracia.
Chamba
En Perú, chamba es trabajo, curro, pega. Se usa para hablar del empleo o de cualquier tarea que te toca hacer, desde la oficina hasta el cachuelo del finde. Suena bien de barrio y bien cotidiano, como diciendo: toca ganarse el pan. No es épico, es la vida misma, pero igual tiene su encanto.
Estar al polo
En Perú se dice estar al polo cuando alguien tiene un frío brutal, de esos que te dejan tieso y con la piel de gallina. Puede ser por el clima, por un aire acondicionado asesino o porque estás mal abrigado. Es como decir que estás congelado, casi como pingüino en la Antártida, pero con más drama y un poco de risa.
Decir la firme
En Perú se usa para pedir o soltar la verdad tal cual, sin adornos ni floro barato. Es como decir que hables claro, sin mentiras ni medias tintas, aunque duela un poquito. Suele salir cuando hay chisme, sospecha o duda y alguien ya se cansó de vueltas y quiere sinceridad total.
Camellar
Se usa para decir que te toca trabajar duro, currar a lo bestia y sin mucho descanso, como si fueras un camello tirando del carro. Es muy de calle y suele salir cuando estás reventado pero igual sigues dándole. No es precisamente glamuroso, pero describe perfecto esos días eternos.
Estar congelado
En Perú se usa para decir que alguien se ha quedado en blanco, no reacciona o no entiende nada de lo que pasa, como si el cerebro se hubiera colgado. Puede ser por nervios, por sorpresa o porque simplemente no le llega el agua al tanque. Es como estar en modo estatua, mirando al vacío y sin procesar ni medio dato.
Pasar piola
Se dice cuando quieres pasar desapercibido, sin llamar la atención, como quien se hace el loco para que nadie lo note. Sirve para evitar miradas, preguntas o que te pillen en algo medio vergonzoso. En Perú se usa un montón, desde el cole hasta la chamba. Y sí, tiene su toque ninja.
Venderse como pan caliente
Se dice cuando algo se vende rapidísimo y sin esfuerzo, porque todo el mundo lo quiere y se agota en nada. Es como cuando sale una novedad y la gente se la pelea, o cuando hay oferta y vuelan. En Perú se usa tal cual, y suena bien casero, como de mercado o de tienda de barrio.
Meter floro
Se dice cuando alguien se pone a hablar bonito y de más para convencerte, quedar bien o salirse con la suya. Es puro cuento, pura labia, mucho adorno y poca verdad. También aplica cuando te venden humo con una historia larguísima. Ojo, a veces da risa, pero igual te quieren marear.
Tonazo
En Perú se usa para hablar de una fiesta brava, de esas que se van de largo, con música a todo volumen, chelas por montones y gente que no quiere que acabe nunca. Cuando alguien dice que hubo tonazo, es porque la noche estuvo tan épica que hasta los problemas se quedaron afuera un rato.
Chambear
Verbo comodín bien peruano que significa trabajar, currar o meterle esfuerzo a algo, casi siempre con la idea de chamba dura y sin mucha queja. También se usa para estudiar o hacer cualquier tarea pesada que toque sí o sí. Es de esas palabras que suenan a sudor, sueño atrasado y ganas de llegar a fin de mes con algo de dignidad.
Está de rechupete
Se usa para decir que algo está riquísimo, tan bueno que te dan ganas de chuparte los dedos y repetir plato sin pensarlo. Se aplica sobre todo a comida, pero también a tragos o postres que están brutales. Si no te deja medio babeando y feliz, entonces no está de rechupete, así de simple.
Brillar chamba
Expresión bien peruana para decir que alguien se ausenta del trabajo sin avisar, se hace humo y deja la chamba botada. También se dice que la persona se mandó a brillar, como si estuviera por ahí luciéndose o haciendo cualquier otra cosa menos trabajar. Es medio pendeja, pero hay que admitir que suena chistosa.
Jato
En Perú, jato es tu casa, tu guarida, el lugar al que caes cuando ya no das más. También se usa para hablar de dormir o echarse una siesta, en plan me voy a jatear. Es bien de calle y suena a descanso merecido, de esos que te apagan el mundo en cinco minutos.
Chaufa
Originalmente es un plato de arroz frito de la comida chifa, pero en la calle también se usa para hablar de algo bien mezcla'o, enredado o lleno de excusas raras. Es como cuando armas una historia toda revuelta para zafar de un problema. Y hay que admitir que suena tan rico que hasta la mentira entra suave.
Chambeársela
Se dice cuando alguien se pone a chambear en serio para sacar algo adelante, aunque toque improvisar, hacer malabares y resolver sobre la marcha. Es como decir que se la ingenió y no se quedó mirando. Muy de calle y bien peruana, perfecta para cuando alguien salva la situación con puro esfuerzo y viveza.
Estar palteado
En Perú se usa para decir que alguien está avergonzado, con roche, todo incómodo por algo que pasó o que acaba de hacer. Es como querer que la tierra te trague de la pura vergüenza. Viene de palta, porque te quedas verde del apuro. Y hay que admitir que la imagen es buenísima.
Estar empichurrado
En Perú se usa para decir que alguien está bien bajoneado, molesto o frustrado porque algo salió pésimo. No es solo tristeza suave, es como estar cruzado y sin ganas de nada por la mala racha. Suena chistoso, pero cuando uno está empichurrado de verdad, mejor ni le hables mucho.
Jato
Forma bien coloquial de decir casa, pero no cualquier casa, sino tu guarida, tu refugio, el lugar donde te tiras a hacer nada, a ver series, a comer como condenado y a olvidarte del mundo. Es de esas palabras que suenan a barrio, a patas de toda la vida y a domingo eterno en pijama.
Hacer la colaza
Expresión peruana para cuando te cuelas en una fila usando a un amigo, un contacto o cualquier maña para no esperar como el resto de mortales. Es como decir que te ahorraste la cola a lo criollo, medio caradura pero efectivo. No es muy correcto que digamos, pero cuando hay concierto o trámites eternos, la tentación pega fuerte.
Hablar floro
En Perú se dice cuando alguien mete mucha labia y suelta puro cuento para impresionar o zafar. Es hablar bonito, prometer de todo, pero sin sustento, como vendedor de humo. También aplica al que se alarga con excusas y chamuyo para no decir nada concreto. Si te dicen que estás hablando floro, bájale a la novela.
Jato
Es la palabra que usan los peruanos para referirse a su casa o hogar. Nada de mansión, simplemente tu huequito acogedor.
Blanco o quemado
Pregunta clave cuando compras choclo en la calle y el vendedor te pregunta si lo quieres con queso fresco, que es el blanco, o con ají bien picante, que es el quemado. Es como un examen de personalidad pero versión carrito de choclo, y la verdad es que ambas opciones son una joyita culinaria peruana.
Jamear
En Perú, jamear es comer con ganas, a lo bestia, como si no hubiera mañana. Se usa cuando te metes un buen atracón, ya sea porque estabas con un hambre criminal o porque había comida de sobra y tocaba aprovechar. Es bien de calle y suena a plan improvisado que termina en barriga feliz.
Estar en la luna de Puno
Se le suelta a alguien cuando está distraído, colgado o en su mundo, como si no cachara nada de lo que pasa alrededor. Es la versión peruana de estar en la luna, pero con Puno para meterle sabor local y un toque burlón. Sirve para jalarlo de vuelta a la realidad sin ponerse pesado.
Estar en la chamba como un caballo
Se dice de alguien que está trabajando a full, metiéndole horas y esfuerzo como bestia, sin aflojar ni un ratito. Va a la chamba con el acelerador a fondo y parece que no conoce la palabra descanso. Suele sonar a admiración, aunque también a preocupación, porque así cualquiera se quema rápido.
Jamearse
En jerga peruana, jamearse es quedar tan cansado que ya no das más, como si te hubieran exprimido. Es ese nivel de fatiga en el que el cuerpo pide cama, sillón o lo que sea para tirarse y no moverse. Suena dramático, pero justo por eso tiene su gracia, parece escena final de novela barata.
Estar en la luna
Se dice de alguien que está despistado, distraído o con la cabeza en otra parte, como si no se enterara de lo que pasa alrededor. Vale para cuando estás soñando despierto, colgado pensando en tus cosas o simplemente desconectado. Es bastante común en todo el mundo hispano y entra suave, sin insultar.
Chalaca
En Perú se usa para referirse a alguien o algo del Callao, el puerto al lado de Lima, con un tono entre cariñoso y canchero. Puede ser una persona, una juerga, una forma de hablar o hasta una comida con estilo del Callao. Nada que ver con Piura, pero igual suena sabroso cuando lo dices bien.
Chato
En Perú, chato puede ser un apodo para alguien bajito o de nariz chata, pero también se usa como vocativo bien de barrio para llamar a un pata, un conocido o hasta al vendedor de la esquina: Oe, chato. Suena cercano y confianzudo. Ojo con el tono, porque según cómo lo digas puede sonar medio burlón.
Jato
En Perú, jato es una forma bien callejera de decir casa, depa o el lugar donde caes a dormir. Puede ser tu hogar o el point de alguien, pero siempre con ese tono relajado de confianza. También se usa para hablar de dormir, tipo me voy al jato. Suena simple, pero salva conversaciones.