En Perú se usa para pedir o soltar la verdad tal cual, sin adornos ni floro barato. Es como decir que hables claro, sin mentiras ni medias tintas, aunque duela un poquito. Suele salir cuando hay chisme, sospecha o duda y alguien ya se cansó de vueltas y quiere sinceridad total.
Expresión muy usada en el sur de Chile para pedir que alguien hable con total sinceridad, sin adornos ni vueltas raras, aunque la verdad pueda doler un poco. Es como decir que no se aguanta más chamullo y se quiere la versión cruda de los hechos. Y hay que admitir que cuando te dicen la firme, a veces duele pero se agradece.