Se dice cuando alguien se pone a dar mil vueltas, se complica solo o alarga un asunto que podría resolverse rápido. Es como pedirle que vaya al grano y deje el floro, porque ya está demorando por gusto. Muy de conversación diaria, sobre todo cuando la paciencia ya se está acabando.
Se dice cuando alguien se pone a contar algo y lo estira más de la cuenta, dando vueltas y metiendo relleno hasta que te desespera. Es como pedirle que vaya al grano y no te haga perder el tiempo. En Ayacucho suena bien directo, medio con cariño, medio con apuro.
Se dice cuando alguien se pone a dar vueltas y vueltas, tarda en decidirse o alarga una situación sin necesidad. Vale para el que no se define, el que se demora en arrancar o el que cuenta algo eterno y te tiene ahí, esperando. Es como decir no te enrolles y apurate de una vez, que la vida no espera.
Se dice cuando alguien alarga una conversación, un trámite o una situación más de la cuenta, sin necesidad. Es como pedirle que vaya al grano y deje de darle vueltas, porque ya está haciendo perder tiempo a todos. En Trujillo suena bien para cortar al que se pone intenso y no suelta el tema.
En Lima se dice cuando alguien se demora de más o complica algo que era facilito. Es como alargar el cuento, dar mil vueltas y no llegar a nada, ya sea para decidir, explicar o hacer una tarea. Sirve para apurar con cariño o con fastidio, según el tono. Y sí, a veces uno se pasa de filósofo.