Poncho volador
Apodo bien ayacuchano para ese viento bravo que se levanta de golpe y te deja peleando con la ropa. Se dice cuando sopla tan fuerte que parece que el poncho se te va a ir volando, y de paso tú también. Sirve para avisar, quejarse o meterle humor al frío y al ventarrón. Y sí, da respeto.
Corretear
En Ayacucho, corretear no es solo ir detrás de alguien o perseguirlo. También se usa para decir que andas de un lado a otro, callejeando sin parar, metido en el movimiento, viendo gente y armando plan como si fueras farandulero del barrio. Es de esas palabras que suenan a patas cansadas y chisme fresco.
Manda fruta
En Ayacucho se dice manda fruta cuando algo ya no tiene arreglo, es inútil insistir o la situación ya se fue al tacho. Es como rendirse con un toque de resignación y burla, tipo ya fue, pa' qué te vas a hacer hígado. Suena suave, pero igual tiene su veneno y su buena dosis de humor.
Hacer novela
Se dice cuando alguien exagera una situación y arma un dramón como de telenovela por cualquier tontería. Es el típico que llora, reclama y se indigna como si el mundo se acabara, solo para llamar la atención y ser el protagonista del capítulo. Útil para bajarle el volumen al show sin pelearte tanto.
Lonchar
En Ayacucho se usa para decir que alguien se hace el loco y finge que no ha visto a otra persona, todo bien calculado para evitar el saludo o la conversa. Es como activar modo sigilo social cuando no quieres cruzarte con alguien. Suena inocente, pero a veces es un arte fino esquivar gente incómoda.
Estar de vidrio
Se dice cuando alguien está hecho polvo y súper delicado, como si con un soplido se fuera a romper. Puede ser por resaca, por estar enfermo o por andar bajoneado. Es como decir que está frágil, pero con ese toque dramático de barrio. Vamos, que hay que tratarlo con cuidado.
Armar un wachu
Se dice cuando alguien arma un lío grande, un escándalo o un alboroto que deja a todo el mundo mirando y comentando. Puede ser por una pelea, una borrachera o una payasada épica que se sale de control. Es bien de calle, bien ayacuchano, y suena a que la cosa se puso brava de golpe.
Helado de cumbia
Se dice de alguien que está tieso de frío, casi sin poder moverse, pero igual mantiene la alegría y el swing, como si estuviera marcándose una cumbia en medio del hielo. Es una forma graciosa de describir a quien se congela esperando, pero no pierde la actitud ni el buen humor.
Robarte el corazoncito
Dicho bien meloso para soltar que alguien te está enamorando, que te tiene loquito o que ya te movió el piso sin pedir permiso. Se usa en plan tierno y medio coqueto, a veces con broma, como cuando te haces el duro pero por dentro ya estás suspirando. Cursi, sí, pero funciona.
Estar en la loma
En Ayacucho se dice de alguien que anda bien perdido, despistado o fuera de onda, como si se hubiera ido cerro arriba y no se enterara de nada. Vale para cuando no aparece, no responde o está en su mundo. No es insulto heavy, pero sí suelta la pullita con cariño.
Estar en la pepa
Se dice de alguien que está enteradísimo de todo, que se huele el chisme antes de que llegue y no se le escapa ni una. Vamos, el que vive con la antena parada y sabe qué pasó, quién fue y por qué. En Ayacucho suena bien de barrio, bien de estar pilas.
Hacerla larga
Se dice cuando alguien se pone a contar algo y lo estira más de la cuenta, dando vueltas y metiendo relleno hasta que te desespera. Es como pedirle que vaya al grano y no te haga perder el tiempo. En Ayacucho suena bien directo, medio con cariño, medio con apuro.
Chacra de palabras
Se dice de alguien que habla y habla, mete floros y relleno, pero al final no suelta nada útil. Como si estuviera sembrando palabras a lo loco y no cosechara ni una idea decente. Sirve para pinchar al que se cree orador y solo marea a la gente. Bien gráfico y bien de la sierra.
¡Qué tal asado!
Expresión ayacuchana para soltar un “¿pero qué es esto?” cuando algo te sorprende, te deja loco o te parece bien raro. Sirve para reaccionar a situaciones absurdas, chismes inesperados o gente haciendo cosas fuera de lugar. No es que hables de parrilla, es más bien una exclamación de incredulidad con su toque de barrio.
¿Qué tal cau-cau?
Saludo bien ayacuchano para preguntar cómo va la cosa, como un ¿qué tal? pero con sabor local y tono de confianza. Se suelta entre patas, vecinos o familia cuando te cruzas por la calle o llegas a una casa. Suena relajado, cercano y un pelín juguetón, de esos que ya te ponen en modo charla.
Chocar la yuca
Se dice cuando alguien se pone a quejarse de más, arma drama por cualquier tontería o se queda dándole vueltas a lo mismo como si fuera el fin del mundo. Va con tono de jalón de orejas, tipo: ya pues, cálmate y deja de hacerte mala sangre. Suena bien ayacuchano y bien directo.
Estar challe
Se dice cuando estás en modo relax total, sin estrés ni apuro, como tirado en casa con la mente en blanco. Es estar tranquilo, a gusto y sin ganas de que nadie te venga con problemas. Muy de plan domingo eterno. Si te dicen que estás challe, es que andas bien suavecito y sin drama.
Chamba de oreja
Se dice de quien anda con la oreja parada, pescando chismes y rumores sin que nadie se los cuente directo. Es como hacer la tarea solo escuchando al vuelo, metiendo antena en la esquina, en el mercado o donde sea. No siempre es mala onda, pero sí bien sapo. Y a veces aciertan más que el noticiero.
Chamba dorada
Así le dicen a un trabajo que es un golazo: estable, bien pagado y con beneficios que te dejan tranquilo. Es como encontrar una mina, pero en versión oficina. Se usa cuando alguien consigue un puesto soñado, de esos que no se sueltan ni loco porque te resuelven la vida y el bolsillo.
Estar chamba
En Ayacucho se usa para decir que estás listo, dispuesto y con ganas de hacer algo, como quien ya está en modo acción. Es como estar preparado para la chamba, pero también para el plan, la salida o la aventura. Si te dicen que estás chamba, es que no te falta nada, solo arrancar.
Callejón
En Ayacucho, aparte de ser una calle angosta, callejón también se le dice al pata que siempre te salva las papas. Es ese amigo bien movido, con maña y contactos, que se mete en el lío contigo y encima lo resuelve. No es que sea santo, pero cuando se tranca la cosa, lo quieres al lado.
Estar con la tusa
Se dice cuando alguien anda con la pena amorosa a cuestas: corazón roto, despecho, bajón romántico y cero ganas de nada. Vamos, que te dejaron y te quedaste rumiando la historia como si fuera telenovela. En Ayacucho se usa para señalar ese mood tristón post ruptura, con sus baladas y su drama incluido.
Caldo de cabeza
En Ayacucho se dice cuando traes un dolor de cabeza pesado y persistente, de esos que te dejan atontado y con cara de pocos amigos. Suele salir después de una noche movida, de estar preocupado o de meterte en líos. No es comida, es resaca mental y física. Y sí, suena asqueroso, pero describe perfecto.
Estar en señal
En Ayacucho se dice cuando alguien está con cobertura o datos, o sea, el cel le marca señal, pero igual no responde ni llamadas ni mensajes. Es como pillar a alguien conectado pero fantasma. Se usa mucho para picar o reclamar con humor, porque la excusa de “no tenía señal” ahí no cuela ni de broma.
Anunciarse
En Ayacucho se dice cuando alguien llega y, en vez de pasar piola, tiene que hacerse notar: saludar fuerte, gritar desde la puerta o avisar que ya está ahí. Es como decir hazte presente, no te quedes callado como fantasma. Se usa mucho en casa o en el barrio cuando entras sin decir ni pío.
Piso cholo
Se dice cuando el piso de la casa está tan limpio y brillante que parece espejo. Normalmente es porque alguien le metió su buena trapeada con agüita, jabón y hasta cera, y quedó impecable, de esos que dan ganas de caminar en puntitas. Suele salir en casa cuando la mamá quiere todo presentable.
Chupar patita
En Ayacucho se dice cuando alguien se larga rapidísimo de un sitio, casi corriendo, para evitar un problema o porque le dio miedo. Es como decir salir por patas, pero con sabor bien serrano. Se usa mucho en tono de broma cuando alguien se hace el loco y desaparece antes de dar explicaciones.
Meter flor de aire
Se dice cuando alguien se pone a hablar bonito pero no dice nada, puro cuento inflado para impresionar o zafar. Es como vender humo con elegancia: mucha flor y cero sustancia. En Ayacucho se suelta para bajarle el ego al que se cree vivo y anda chamuyando de más.
Machka
En Ayacucho, la machka es un desayuno bien contundente, de esos que te dejan listo para caminar cerros o aguantar el frío sin quejarte. Suele ser una mezcla de cosas de mercado, con papa, mote o maíz y, si hay suerte, su buen chicharrón. No es desayuno fit, pero qué rico.
Jato
En Ayacucho, jato es una forma bien de barrio de decir tu casa, tu cuarto o el lugar donde te quedas a dormir. Sirve para invitar, ubicarte o hablar de tu refugio sin tanta vuelta. Es como decir mi techo, mi guarida. Simple, directo y con ese sabor ayacuchano que engancha.
Sacar plata como cancha
Se dice cuando alguien saca o consigue un montón de plata, como si fuera fácil y no se le acabara nunca. También se usa para hablar de alguien que anda con billete y lo demuestra, pagando todo sin pestañear. Es bien peruana y suena a que la plata sale por montones, como cancha en bolsa grande.
Estar en la chamba
Se dice cuando alguien está trabajando o metido de lleno en una tarea, ya sea en la pega formal o en cualquier proyecto. Es como estar en modo curro, concentrado y sin tiempo para tonterías. En Perú se oye un montón porque chamba es trabajo, así de simple y bien callejero.
Matar pulgas
Se dice cuando alguien se enreda de más con una tontería, como si un problema simple fuera una misión imposible. Es esa manía de buscar la perfección, darle mil vueltas y gastar tiempo y energía donde no hace falta. En Ayacucho suena bien para pinchar con cariño al que se complica solito.
Lobo
En Ayacucho, decirle lobo a alguien no va por el animal, sino por el pata vivo y medio caradura que siempre se las ingenia para zafar. Puede ser el que llega tarde, el que mete floro, o el que se hace el loco con tal de no cumplir. No es necesariamente insulto, pero sí una llamada de atención con picardía.
Estar en la pepa
En Ayacucho se dice cuando alguien está metidísimo en lo suyo, súper concentrado, como en modo burbuja. Puede ser estudiando, chambeando o pegado a la compu, y no hay forma de sacarlo de ahí. Es como estar en el centro del asunto, en la pura pepa. A veces suena a elogio, a veces a reclamo.
Sumercir
Juego de palabras cuando te agarran en una mentira y te haces el loco diciendo que en realidad estabas sumando algo, como si todo fuera un error de conjugación. Es mezclar sumar con cualquier otro verbo para zafarte con cara de yo no fui. Es humorcito matemático para cuando ya no tienes cómo defenderte.
Gato volador
Apodo en plan vacilón para alguien que vive despistado, colgado y con la cabeza en otro planeta. Es como decirle que va volando, que no aterriza ni aunque le hables en la cara. No es insulto heavy, más bien una pullita cariñosa para el que siempre se olvida de todo. Tiene su encanto.
clarín
Interjección bien ayacuchana para decir que sí con ganas, reafirmar algo o mostrar acuerdo total. Es como soltar un por supuesto, pero más directo y con ese empuje de la sierra. Se usa mucho en charla cotidiana, a veces como respuesta corta. Y suena tan contundente que corta cualquier duda.
Estar bien obediente
Se dice con ironía para hablar de alguien que supuestamente es bien obediente, pero en realidad hace lo que le da la gana y deja el desastre. Es como soltarle un aplauso sarcástico cuando mete la pata, desobedece o arma lío. Muy de broma entre patas, de esas que pican pero dan risa.
Estar wachi
En Ayacucho se dice cuando alguien está bien presentado, con buen look, o cuando algo se ve bravazo y llama la atención. Es como soltar un piropo callejero: estás listo para salir, lucirte y que te miren. Va con ropa nueva, corte fresh o cualquier cosa que te deje bien parado. Y sí, sube el ego rico.
Chévere machazo
Se dice de un pata que va sobrado de actitud: seguro de sí mismo, bien plantado y con pinta de que la va a pasar brutal. Mezcla el “chévere” de toda la vida con “machazo” para subirle el volumen a la confianza. Suena medio fanfarrón, pero en tono de broma queda bravazo.
Jalarro
En Ayacucho se le dice jalarro al pata que vive jalando plata prestada y luego se hace el loco para no devolver. Te endulza el oído, te mete floro y cuando toca pagar, desaparece como si nada. Si lo ves acercarse con cara de pena, mejor aprieta la billetera y hazte el ocupado.
Estar como cancha
Se dice cuando alguien está en su mejor momento, con harta energía o pasándola de lujo. También puede ir por el lado de estar bien plantado, bien alimentado o con abundancia, como que no te falta nada. Es bien de la sierra peruana y suena a que la vida te está sonriendo bonito.
Porcioncito
Diminutivo de porción que se usa para pedir un poquito más de comida o para hablar de una cantidad pequeña, con tono cariñoso o de antojo. En Ayacucho lo sueltas cuando algo está tan rico que te quedas con ganas y quieres repetir sin sonar exigente. Suena humilde, pero es puro hambre con educación.
Miga
En Ayacucho, decir que algo es miga es soltar que está facilito, que no tiene ciencia y sale sin sudar. Se usa para tareas, exámenes o cualquier cosa que te parecía un cuco y al final era un chiste. Vamos, que es pan comido, pero con saborcito serrano.
Estar en masa
Se dice cuando amaneces hecho bolsa después de una noche brava, con el cuerpo pesado y la cabeza en cualquier lado. Es como estar resacoso, pero en modo desastre total, sin energía ni para pararte. En Ayacucho suena bien gráfico, como si te hubieras derretido y quedaras en pura masa.
Chacchar coca
Es masticar hojas de coca, una costumbre bien andina y muy típica en Ayacucho. Se hace para aguantar el frío, el soroche y las caminatas largas, o para tener un empujoncito de energía en la chamba. No es “drogarse”, es más bien un ritual cotidiano que te acompaña en el día a día.
Chamba gringa
Se dice cuando alguien consigue un trabajo que paga en dólares o con sueldo de afuera, tipo empresa gringa, remoto o freelance por internet. No significa que trabajes en Estados Unidos, sino que cobras como si estuvieras allá. Suele sonar a upgrade total, porque con eso ya te alcanza para tus gustitos y algo más.
Yala
Interjección bien de la sierra peruana que suelta la gente para meterle apuro a alguien o para decirle que ya, que se anime y se mande. Es como un “dale” o “ya pues”, con ese empujoncito de confianza. Sirve para planes, trabajo o lo que sea. Cortita, directa y bien callejera.
Chupar peña
En Ayacucho se dice cuando alguien está metiendo floro, echando cuento o inventando cosas a lo grande. Vamos, que está mintiendo con una cara dura tremenda o exagerando para quedar bien. Se usa para bajarle el humo al que se cree novelista. Y sí, suele venir con su risita y mirada de ya pues.