En Ayacucho, decirle lobo a alguien no va por el animal, sino por el pata vivo y medio caradura que siempre se las ingenia para zafar. Puede ser el que llega tarde, el que mete floro, o el que se hace el loco con tal de no cumplir. No es necesariamente insulto, pero sí una llamada de atención con picardía.
En Aguascalientes se usa para el vato que se siente bien listo y bien cabrón, pero en realidad está haciendo puras tonterías. Es como el típico compa que va de sabiondo y nomás da pena ajena. A veces se dice con burla cariñosa, pero también puede ser para bajarle el ego al que se pasa de lobo.
En caleño, decirle lobo a alguien es decir que tiene un gusto medio ordinario, pasado de moda y con pinta ochentera, pero sin el glamour vintage. Es ese combo de ropa recargada, colores chillones y actitud medio agrandada. No es un insulto mortal, pero sí un jalón de orejas al flow. Y hay que admitir que a veces da risa ver tanto lobo suelto.