Se usa para decir que alguien está loquísimo, que se le va la pinza de una forma muy seria pero también graciosa. Es como remarcar que la persona vive en su propio planeta y hace cosas sin ningún tipo de vergüenza ni filtro. Es una expresión bastante burra, muy de colegas con confianza, pero hay que admitir que tiene bastante arte.
Se suelta para decir que alguien está colgadísimo, despistado o medio ido, como si viviera en su propio planeta. Vale tanto para el que no se entera de nada como para el que va con la cabeza en otra parte. Es bruta y muy de barra, pero tiene su puntito si hay confianza.
Se dice de alguien que vive en una realidad paralela donde los imprevistos son la norma y las reacciones a ellos rozan ser un espectáculo artístico surrealista.