Se suelta cuando alguien metió la pata bien duro y la regó de manera épica. Es como decir la cagaste, pero con ese toque norteño de Chihuahua que suena a regaño entre compas. Va para errores tontos o decisiones bien mensas que terminan en desastre. Duele, pero también da risa cuando ya pasó el coraje.
"Güey, neta te amochaste: dejaste el pastel en el carro al sol y ahora parece atole dulce. ¿Qué vamos a llevar a la fiesta o qué?"