En Piura se dice cuando estás misio, sin un mango, con la billetera en modo desierto. Vamos, que no te alcanza ni para el pan y toca bajar el plan o hacer vaquita con la gente. Es una forma bien callejera de admitir que andas corto de plata, sin drama pero con realidad.
Se dice cuando estás misio, sin un sol y con la billetera en modo desierto. Vamos, que andas en la lona y cualquier gasto te duele. En Áncash se suelta mucho para explicar que no hay plata ni para lo básico, y toca hacer malabares hasta fin de mes. Duele, pero es real.
Se usa para decir que alguien está sin un sol, más pelado que rodilla de chivo y con la billetera haciendo eco. Es la típica frase cuando llegas a fin de mes y solo tienes recibos y monedas tristes. Básicamente es estar misio total, pero con ese toque norteño que suena hasta chistoso.
Se dice cuando estás sin un duro, misio total, con la billetera llorando y contando monedas para sobrevivir. Vamos, que andas corto de plata y te toca bajarle a los gustos hasta nuevo aviso. En Trujillo se suelta mucho después de una salida brava o cuando llega fin de mes y no perdona.
Se usa en Tacna para decir que estás sin un sol, más pelado que bolsillo de estudiante a fin de mes. Es estar sin plata para nada, ni para el pasaje ni para una gaseosa. Es una forma bien gráfica de admitir que andas misio total, y la verdad es que suena tan dramático que hasta da risa.
Se dice cuando estás sin plata, misio total, en modo supervivencia. Es ese momento en que revisas los bolsillos y solo sale pelusa, y te toca contar moneditas para el pasaje o el pan. Muy de calle, bien directo, y sirve tanto para quejarte como para avisar que hoy no invitas ni el agua.
Se dice cuando estás sin un sol, pelado de plata y contando las monedas como si fueran oro. Vamos, que andas misio y cualquier plan te suena a lujo. En Iquitos se usa mucho para justificar que no sales, que no invitas o que te toca mirar nomás hasta que caiga la quincena. Duele, pero es real.