Se le dice a alguien que no para de berrear, protestar o quejarse por cualquier tontería. Vamos, el típico que convierte un planazo en un drama y te taladra la oreja con el runrún. En Cantabria suena muy de calle y se usa para señalar al pesado del grupo sin darle muchas vueltas.
"Jorge, deja de ser un berreador y bájate a la playa, que luego te quejas de que no hacemos nada y te quedas en casa."