Se dice cuando alguien va literalmente en cuatro, gateando, ya sea por estar bien pedo, cansadísimo o porque se dio un madrazo y no puede ni pararse. También se usa en plan exageración para decir que alguien anda hecho polvo y apenas se mueve. No es tanto de “desorientado mental”, es más de cuerpo rendido. Y sí, da risa verlo.
Se dice cuando andas tan hecho polvo que sientes que no te da el cuerpo ni para caminar, como si fueras a ir literal a cuatro patas. También vale para ir medio mareado, desvelado o crudo, de esos días en los que todo pesa. No es que vayas gateando de verdad, pero casi.